Columnistas

¡Vale la pena programarse!
Autor: Mariluz Uribe
22 de Noviembre de 2016


¡Programarse! ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Por qué y para qué? Veamos: Ante todo debo observarme yo mismo. Aceptar lo que está pasando. Aprender de ello y disfrutar lo que se pueda. Ver lo negativo y ver lo positivo.

Programarse! ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Cómo?  ¿Dónde?  ¿Por qué y para qué? Veamos:


Ante todo debo observarme yo mismo. Aceptar lo que está pasando. Aprender de ello y disfrutar lo que se pueda. Ver lo negativo y ver lo positivo.


A veces decimos que no podemos pensar. Son demasiados acontecimientos y tenemos que tomar decisiones. Esperar, descansar, aislarse un poco, buscar silencio.  Es necesario ir directamente a nuestro propio poder interior.


Saber que el cerebro se divide en dos partes o polaridades, femenina y masculina. La parte femenina recibe. La parte masculina da. 


La femenina es artística y creativa, corpórea, recuerda imágenes, patrones de comportamiento, caras, es global, escoge colores, tonos, acciones, es generadora, ejecutora, tiene percepción de sentimientos, intuición, expresión no verbal, gestualidad. Obviamente, todos los hombres también tienen su parte femenina de cerebro.


La masculina es lógica, gusta de lo que se puede medir en laboratorio. Hay percepción, sensación, expresión verbal. Pensamiento analítico, lineal, lógico, racional, secuencial, vertical, convergente, deductivo. Recuerda nombres, palabras, partes, números, escoge blanco o negro. Acción, le gusta ser  editor, director. Todas las mujeres también tienen su parte de cerebro masculina.  


La actividad del “cuerpo calloso” que está en la mitad del cerebro es la inteligencia o sea es la conexión entre los dos hemisferios: 


No podemos, ni hombres ni mujeres, despreciar nuestro aspecto femenino y masculino. Las potencialidades de lo masculino y de lo femenino son diferentes pero igualmente importantes. 


Los hombres son animus pero tienen anima, las mujeres son anima pero tienen animus. Ref.: Carl Jung.


Los que contestan “No sé”, “Ni idea”, “No puedo”, lo hacen para defenderse. 


Sabemos que siempre se sabe. Otra cosa es que no se quiera decirlo.  


Cuando alguien pide un consejo, espera que le confirmen lo que ya resolvió. 


Se puede ensayar un péndulo, con un hilo y una argolla, agarrarlo de arriba, dejarlo que se menee y preguntar cosas, lo que hay en nuestro inconsciente lo hará mover…


Nuestros canales para percibir son 3: auditivo, visual y kinestésico: éste comprende olfato, tacto y gusto. Las emociones que generan estos tres canales son diferentes. Con estos 3 canales nos programamos sin darnos cuenta y sin saberlo cada persona tiene un canal preferido.


¡El auditivo es austero en el vestido, no le gusta mucho lo que llamamos mirar de frente, pero le gusta oír! 


El visual está siempre bien arreglado, mantiene la casa bien ordenada porque todo le entra por los ojos. ¿Como distingo una persona visual? Veo que esa persona mira, observa. 


El kinéstesico viste informal, camina suelto, va cómodo.  Es al que llamamos “fresco” 


Influimos en los demás y  los demás influyen en nosotros. 


Los que se cruzan de brazos y  piernas no quieren recibir información. 


Los que recuerdan algo desagradable juntan los pies, cierran los ojos. Nuestro pensamiento maneja  nuestro cuerpo.  


Fórmula: Si me auto-valoro sube mi energía y hasta embellece mi cara.


Urgente cancelar el bombardeo de ciertas músicas, de la TV, del cine, del computador. Cuidado con lo que llaman NINTENDOS: Esos juegos se hicieron para entrenar a los soldados para matar. 


Atención: el cerebro no distingue la realidad de la fantasía. 


¡Controlar lo que ven los niños! 


Todo entra en el cerebro sin discriminación, de allí el peligro de los juegos visuales.  Y nos sorprendemos de que con el tiempo y con el paso de la “civilización”, el mal no se extinga.


 ¡Si tenemos clases gratis y casi que obligatorias durante las 24 horas!


*Psicóloga PUJ y Filóloga UdeA