Columnistas

Casi todo nuestro cerebro es inconsciente
Autor: Mariluz Uribe
15 de Noviembre de 2016


El 95% de nuestro cerebro es inconsciente, el 5% consciente.

El 95% de nuestro cerebro es inconsciente, el 5% consciente. En el consciente están las percepciones de mis sentidos y la capacidad de llevarlas al cerebro, para pensarlas y no proceder como los animales: ¡Me pegan, muerdo! Yo debo procesar: Pensar por qué me pegaron a ver cómo respondo. Ese es mi consciente.


¡El inconsciente es la causa de que hagamos las cosas sin razón! El inconsciente no tiene sentido del humor. No distingue la realidad de la fantasía.


Para desarrollar el cerebro, podemos hacer gimnasia cerebral. Por ejemplo, los Aislamientos: Mover ambas manos o piernas en formas diferentes, separadamente, empezar con los dedos, parar el meñique de una mano y el pulgar de la otra, y así sucesivamente con todo el cuerpo, no es fácil pero al cerebro le encantan la novedad y el reto.


Si creemos en lo que siempre hemos creído, pensaremos como siempre hemos pensado, actuaremos como siempre hemos actuado y obtendremos lo que siempre hemos obtenido.


Nosotros nos programamos con lo que pensamos y hablamos. Nuestro inconsciente corrobora todo lo que conscientemente le decimos. Si me digo que soy negado para algo, que no puedo, que no sé, etc. eso queda en mi cerebro. Cada buen paso me hace mejor para lo que quiero.


Admiramos cosas de nuestros padres y las copiamos conscientemente, también rechazamos conscientemente lo que no nos gusta de ellos ¡pero inconscientemente lo copiamos!


Cada persona puede cambiar unas cosas y amoldarse a otras.


El NO es desechado por el cerebro. Prohibido lo negativo. Prohibidos el uso del NO y del SÍ, PERO.


Un hijo aprende de lo que ve, no de lo que oye.


-NO hagas tal cosa, es una frase inútil y más si el papá está haciéndola...


-NO pienses en un elefante rosado. Te lo dicen y ahí mismo lo piensas.


-Piensa en un árbol bello y muy verde. ¿Lo puedes ver en tu imaginación?  ¿Sí?  Pues ahora te ruego que NO pienses que ese árbol tiene una naranja madura amarilla muy brillante. Te  Prohíbo pensar que el árbol tiene una naranja hermosa.


¿Logras no verla en tu imaginación?


Los niños son como esponjas. Todo lo que viven lo atrapan: Lo que hacemos, no lo que decimos. 


Y sucede que entre 0 y 7 años decimos al niño NO unas 100.000 veces. ¿Qué ganamos? ¡Nada! 


Sólo la experiencia enseña a los niños qué les conviene hacer y qué no.


La educación por preguntas como la hacía Sócrates es la más sabia:


-¿Sabes que te puedes quemar si te acercas a una olla de agua hirviendo?


-¿Te conviene salir sin saco a la calle?


Seleccionaron niños de una clase al azar, los llevaron a otro salón y les dijeron que habían sido seleccionados por su inteligencia. Cada semana les decían que era maravilloso lo que estaban logrando, y lo lograron a pesar de ser niños promedio. El resultado de programarse positivamente se llama Efecto Galatea.


¡Es necesario hablar utilizando las manos! Actuando con ellas, para mí o para el público.


 Sirve decirse cada mañana algo como: -Soy sabio y luminoso. Sonreír en el espejo y hablarle:- Soy bello, amado, feliz. Toca autoeducarse dándose órdenes positivas.


Conozcamos el llamado Efecto Pigmalión: Un hombre se enamoró de una escultura de mujer que él mismo había hecho y ella se hizo real!


Ideas útiles: Para tranquilizar una persona, ponerle la mano en el hombro. Decirse a sí mismo: Yo puedo hacer tal cosa y lo voy a lograr.


Cómo programarse para el día: Antes de dormir, podemos programar sueños e información para actuar al día siguiente.


*Psicóloga PUJ y Filóloga UdeA