Columnistas

Colombia bajo amenaza
Autor: Lázaro Tobón Vallejo
10 de Noviembre de 2016


Hizo carrera en la “Colombia patinchada y tuerta” como la denominaría mi padre hace más de cuarenta años en uno de sus artículos de aquel entonces en El Correo,

Hizo carrera en la “Colombia patinchada y tuerta” como la denominaría mi padre hace más de cuarenta años en uno de sus artículos de aquel entonces en El Correo, someter a la sociedad bajo amenaza no de los grupos subversivos ni de la delincuencia común, sino peor aún, proveniente de las altas esferas gubernamentales y de la oposición, con más poder destructivo que el proveniente de las mismas fuerzas fuera del orden.


Vimos todos en la campaña del plebiscito tanto del sí como del no, como la desinformación y las amenazas llenaron de zozobra al electorado.


Ese terrorismo se ha trasladado a otro escenario y no es ni al de la Habana, ni al de Quito, sino en los terrenos del Ministerio de Hacienda con su regresiva y aterradora reforma tributaria. El ministro Mauricio Cárdenas Santamaría recurre a la estrategia del terrorismo sicológico, cuando anuncia por los medios de comunicación que el país se vería abocado a perder la calificación de riesgo si no se aprueba la tan cacareada reforma estructural. 


Es importante para el endeudamiento externo y la confianza inversionista la valoración que hacen las calificadoras de riesgo sobre la salud económica del país, pero, ¿qué va a pasar con la salud económica de las familias? Aunque poco de historia se enseña hoy en día en los claustros académicos, es bueno recordar que cuando el cinturón tributario ahorca a las familias, este se revienta y en su explosión ha arrasado con cabezas de los líderes del momento, o con la separación de naciones.


Otra falacia emanada desde el alto gobierno sobre el impacto de los impuestos en la consumo, está dada en la propaganda que indica sobre bienes exentos del IVA. Es cierto que el producto final puede estar excluido, pero en su proceso pueden haber diferentes elementos que están gravados, que los paga el productor, ejemplo, el material de empaque, ese sobre costo no lo puede descontar el productor, porque él no recibe un IVA por la venta, pero sí lo paga en la compra, por simple lógica no se va a dar la pela perdiendo en el producto, y le traslada el mayor valor del bien al consumidor, que ya deberá pagar más por el incremento en el IVA.


Infortunadamente en el país nos acostumbramos a que el debate de los temas principales no se desarrolle en sus escenarios naturales con posturas a favor o en contra focalizadas en los verdaderos impactos que pueden llegar a tener sobre el desarrollo socioeconómico de la nación, sino que sí al niño no se le da la colombina hay pataleta. Estamos en un país de malcriados e infortunadamente vienen negros nubarrones sobre la patria si seguimos por el camino de la desinformación y el terrorismo sicológico en torno al devenir del país.