Columnistas

Los ciclos humanos
Autor: Pedro Juan Gonz醠ez Carvajal
1 de Noviembre de 2016


El tiempo corre inexorable y en una sociedad como la nuestra, vienen a la mente las preocupaciones, las alegr韆s y las carreras por las cuales hemos pasado casi todos a trav閟 de nuestras vidas.

El tiempo corre inexorable y en una sociedad como la nuestra, vienen a la mente las preocupaciones, las alegrías y las carreras por las cuales hemos pasado casi todos a través de nuestras vidas. En un primer decenio, la mayor preocupación es el jugar, el crecer sanos y comenzar a estudiar, abriéndonos paso en un nuevo entorno de relaciones. El segundo decenio alborota nuestras hormonas, nos hace pensar en cual profesión elegir y comenzamos a vislumbrar los amores. El tercer decenio marca una ruptura estructural: hay que sobrevivir y a través del trabajo, como gestor o como empleado, ir capitalizando esfuerzos y generando un nuevo círculo de conocidos y una competencia abierta entre los objetivos del trabajo y los objetivos personales, marcando un inusitado cambio de prioridades para emplear el tiempo disponible. Además este decenio, muchas veces lleva a formalizar las relaciones afectivas y por qué no, en procrear y embarcarnos en un nuevo proyecto académico, a través de los estudios de posgrado. El cuarto decenio nos invita a ir concretando objetivos y a alcanzar realizaciones. El ciclo se comienza a repetir cuando los hijos van al colegio y muchas veces entendemos lo que es el dolor, ante la ausencia de alguno de los seres queridos. El quinto decenio obliga a consolidar y comenzar a recoger los frutos de lo sembrando en los decenios anteriores. Van quedando los amigos que finalmente son, las relaciones que interesan y comenzamos a cargar con una hoja de vida que refleja el cúmulo de esfuerzos, gratificaciones y frustraciones que el día a día va produciendo. El sexto decenio viene con las primeras anomalías de salud y el pensamiento de aquella jubilación lejana, por primera vez lo vemos próximo. El séptimo decenio es testigo del paulatino y natural desgaste fisiológico y de ahí en adelante, el deterioro generalizado, ojalá, sobrellevado con dignidad.


La carrera de la competencia por la vida, comienza desde que los espermatozoides corren, los compañeritos de colegio compiten por las notas, los universitarios aplican por las becas, los jóvenes graduados compiten abiertamente por las oportunidades laborales, los hombres y las mujeres por sus parejas, los profesionales por los reconocimientos sociales y empresariales, y los ancianos por el respeto y el descanso a los cuales son merecedores.


Sin objetivos personales claros, el trabajo se vuelve el justificador de la existencia, lo cual dista mucho de lo que verdaderamente debe ser una vida plena. El trabajo se disfruta pero es claro que es un medio, un puente para alcanzar aquellas realizaciones íntimas que cada ser humano consciente quiere desarrollar y alcanzar. 


Hoy se reivindica el derecho a ser felices, pero, ah difícil que es concretar lo que es la felicidad. Los seguidores de Confucio en el oriente, consideran el tema de la felicidad como un asunto colectivo, mientras que los amigos de Marco Aurelio en occidente, lo ven como un asunto individual.


Suplir las necesidades básicas como humanos, es un pre requisito para el desarrollo de una vida digna, pero no un punto de llegada.


La realización del proyecto de vida individual debe potenciar y estimular el alcance de los proyectos sociales que han de generar el entorno favorable o desfavorable para que cada uno pueda desarrollarse plenamente como individuo, como ciudadano y como persona, fortaleciendo y aportando a la viabilidad y sostenibilidad de nuestra especie. 


Qué enorme responsabilidad la de los padres de familia, la del sistema educativo y la del Estado, para asegurar que las generaciones de relevo tengan desde un buen comienzo, las condiciones para que los cerebritos puedan madurar, las personitas puedan alcanzar la conciencia y el entendimiento, y después poder aprender y aprehender lo que cada quien dentro de sus reales posibilidades y preferencias quiera buscar, en medio de un ambiente propicio para que sean y se comporten como hombres y mujeres de bien.


NOTA: Medellín requiere de un centro de espectáculos proporcional a sus aspiraciones como ciudad internacional.