Columnistas

Dictadura en Venezuela
Autor: Ramón Elejalde Arbelaez
30 de Octubre de 2016


Quienes tenemos una formación socialdemócrata miramos inicialmente el Gobierno de Hugo Chávez Frías con algo de aceptación y especialmente cuando tomó decisiones radicalmente populares para los más pobres como los comedores comunitarios

Quienes tenemos una formación socialdemócrata miramos inicialmente el Gobierno de Hugo Chávez Frías con algo de aceptación y especialmente cuando tomó decisiones radicalmente populares para los más pobres como los comedores comunitarios en las grandes ciudades, los centros médicos en ellas, la creación de universidades de alta calidad para los estratos bajos, la entrega de insumos para la producción agropecuaria y otras decisiones en beneficio de los sectores más golpeados de la sociedad. Chávez, a pesar de las críticas, auspició la vigencia de una constitución con mucho de populismo, pero con posibilidades de participación ciudadana. El tiempo ha venido desdibujando las intenciones iniciales y la constitución es hoy un remedo de lo que fue, en manos de los usurpadores del poder.


Desde hace algunos años, la democracia en Venezuela parece ya cosa del pasado. Primero fueron las decisiones arbitrarias del gobernante: “Exprópiese”, para despojar a sus opositores de sus bienes inmuebles. Luego fue el encarcelamiento de los jefes de la oposición, en una ilegal judicialización a los contrarios y finalmente ha sido la suspensión de elecciones de gobernantes regionales y las trabas jurídicas a la realización del revocatorio propuesto por el pueblo al presidente Maduro. Todo lo anterior pasando por la cooptación que el Gobierno hizo de la rama judicial del poder público y de los órganos electorales, hoy convertidos en celestinas de los gobernantes de facto.


Ninguna de las características que exige la existencia de democracia se presenta hoy en Venezuela: 1- No hay elecciones libres, no existen siquiera elecciones. 2- La oposición es perseguida y sus libertades conculcadas. 3- No hay prensa libre. 4- No se facilita la alternación en el poder. 5- El Congreso no es libre y la Justicia es un apéndice del dictador. 


Lo que creímos inicialmente como neutralidad de las fuerzas militares y el respeto por la institucionalidad, se ha venido destapando en una lamentable realidad: Los militares están íntimamente ligados al poder y reciben prebendas para sostener el régimen. Lamentablemente los armados legales son socios de la cúpula, cada día más pequeña, de los gobernantes y están totalmente divorciados del pueblo.


Las elecciones de la Asamblea Nacional y las recientes marchas en todas las ciudades de la hermana República, son prueba palmaria de que el pueblo venezolano está en contra de Nicolás Maduro y sus adláteres. 


La comunidad internacional tiene que decir algo. No se puede guardar silencio frente al atropello de que es víctima la democracia y el pueblo de ese país. La Organización de Estados Americanos debe demostrar que tiene voluntad y que tiene dientes para preservar las democracias en el continente.