Columnistas

El d韆 despu閟
Autor: Tom醩 Castrill髇 Oberndorfer
29 de Octubre de 2016


El t韙ulo se deriva de algunas pel韈ulas.

El título se deriva de algunas películas. En una de ellas, se refiere a lo que ha sucedido luego de un  ataque nucleare (The Day After) y en  otra se habla de las consecuencias del desarrollo de una nueva edad de hielo (The Day After Tomorrow).


Ambos títulos se prestan para hacer un breve análisis de los acontecimientos que se han desarrollado luego del 2 de octubre pasado cuando  triunfó la opción del NO en el plebiscito.


Lo primero que hay que destacar, es que se demuestra, una vez más, la sabiduría del adagio popular que dice: “Cae más fácil  un mentiroso que un cojo”. ¡El que entendió, entendió!


También se evidenció, de inmediato, que ninguno de los grupos que impulsaron la decisión tenía un plan B. No tuvieron en cuenta la posibilidad para responder al “¿What if?” de los gringos. En castizo, ningún grupo se preguntó: ¿Y si ganan los otros?


De inmediato, el Gobierno puso en marcha la formación de un “superconejo” alimentado con “mermelada”. Puede aplicársele la máxima latina: “Errare humanum est, sed perseverare diabolicum”, pues se dedicó a perseverar diabólicamente en su error.


Cuando el hecho era que el “tal” acuerdo había dejado de existir, lo cual implicaba el cambio total de los negociadores, los garantes y la sede de las conversaciones, el Gobierno, con premio Nobel a bordo, se dedicó a “embolatar la pita”, dándose aires de demócrata y que procedería a “escuchar” a todos los opositores, y que los “mismo con las mismas” retornaran a La Habana, pese a su incapacidad sesgada ampliamente demostrada, para determinar cuáles propuestas de los triunfadores de la propuesta negativa, serían “viables”.


También surgieron muchos personajes de la encopetada clase dirigente, que afirmaron haber votado por el SI, pese a que tenían muchas reservas sobre el “tal” acuerdo.


Hubo una gran mayoría de abstencionistas y, a pesar de que es un defecto tradicional de la democracia colombiana, queda la impresión de que muchos quienes así actuaron lo hicieron atendiendo la máxima latina: “in dubiss abstine”. En la duda abstente.


Por arte de “birli birloque” surgieron  “espontáneamente”, marchas con el  más claro estilo castrista o chavista, o, mejor, si se quiere, “petrista”. Formaron parte de dichas marchas estudiantes de grado superior, lo que permite preguntar ¿Se habrán leído el “tal” acuerdo? En el caso afirmativo, queda la sospecha de que sigue muy incrustado el defecto de nuestros bachilleres que según se ha denunciado; “No entienden lo que leen”.


A propósito de lecturas, es muy recomendable que dichos grupos que propugnan por la “Paz, ya” se lean el manifiesto “llanero” y triunfalista  de la Farc, y el comunicado de los coroneles retirados.


Los que debieron ser removidos, YA, eran los negociadores, los garantes y hasta “el mesmo” Presidente, quien según trascendió prometió “hacerse a un lado” si fracasaba en el Plebiscito.


Dentro de la seguidilla de engaños, aparecen otras conversaciones con el ELN, y dada la conformación del “Grupo  negociador”, puede concluirse que a la comunidad le van a dar “más de lo mismo”. 


Ya el Primer mandatario ha manifestado, “maduramente”, respecto al “nuevo” acuerdo: “Tengo todas las facultades constitucionales y legales para decidir como implementarlos”. Preguntaría Marañas: ¿Y las facultades mentales también?