Columnistas

De fronteras y proteccionismo
Autor: Rafael Bravo
23 de Octubre de 2016


La conexi髇 entre pol韙ica y econom韆 es cada vez m醩 estrecha. En un mundo globalizado gracias a los avances tecnol骻icos y los acuerdos comerciales, las relaciones entre los pa韘es se ven afectadas por lo que proponen los pol韙icos en sus campa馻s.

La conexión entre política y economía es cada vez más estrecha. En un mundo globalizado gracias a los avances tecnológicos y los acuerdos comerciales, las relaciones entre los países se ven afectadas por lo que proponen los políticos en sus campañas. El Brexit es sin duda la mejor muestra de cómo se pretende cerrar fronteras, impidiendo la llegada de inmigrantes y proteger las industrias locales sin medir las consecuencias luego de someterlos al voto de los ciudadanos. La pregunta es si esa apertura e intercambio de bienes y servicios es de doble vía de modo que haya beneficios mutuos. 


Los inmigrantes y refugiados son los chivos expiatorios que políticos de derecha e izquierda utilizan de mampara xenofóbica. Los vientos proteccionistas no han sido ajenos al proceso electoral norteamericano. El derrotado aspirante Bernie Sanders comenzó a agitar el tema pidiendo la revisión del acuerdo de libre comercio entre los Estados Unidos, México y Canadá o Nafta pues lo considera lesivo para los trabajadores norteamericanos. 


En su accidentada aventura hacia la Casa Blanca, el candidato Trump ha podido congregar a su favor a un importante sector de la población obrera que se siente víctima de la globalización y los tratados comerciales. México en particular está en el centro de la retórica proteccionista no solo por el número de indocumentados procedentes de esa nación, sino por la creciente salida de empleos manufactureros hacia ese país. De lograr la presidencia, el magnate ha prometido imponer tarifas a las importaciones desde México además de gravar las remesas que los mexicanos envían a sus familias.


Mientras Trump sube en las encuestas, el peso mexicano sufre las consecuencias. Aunque la depreciación de la divisa no se debe exclusivamente al fenómeno electoral pues la economía manita sufre por la desaceleración y la caída de los precios del petróleo, una eventual deportación masiva de indocumentados y el establecimiento de medidas restrictivas a los envíos de dinero, han terminado siendo una bendición para la economía de México y las familias que reciben más dinero con el alza del dólar.


No hay que olvidar que las remesas representan una fuente de ingresos superior a lo recibido por exportaciones de petróleo. En lo que va corrido del año, México ha recibido cerca de 18 mil millones de dólares provenientes de la diáspora que en su mayoría residen en los Estados Unidos. La caída del peso mexicano durante 2016 equivale a un 15 por ciento, muy cerca de los 20 dólares a la tasa de cambio actual. Las remesas por su parte han aumentado un 25 por ciento comparando el mismo periodo de 2015.


La amenaza de un cierre de la frontera México-americana y la devaluación del peso estimulan a muchos indocumentados a emigrar masivamente lo que es una paradoja en la intención de controlar el flujo de personas que buscan un mejor futuro al norte. La falta de propuestas realistas y el lenguaje incendiario de algunos no son propiamente la solución a los problemas que trae una inmigración desordenada y sin control. 


El mundo entero contempla impotente la tragedia europea con la llegada de los más de millón y medio de refugiados. Algo similar con los miles de jóvenes y madres centroamericanas que con sus pequeños están ingresando por el sur a los Estados Unidos sin que nadie pueda evitarlo. Y es aquí donde uno se pregunta si algún día habrá fin a tanto sufrimiento e injusticia.