Columnistas

La transparencia de las marchas
Autor: 羖varo Gonz醠ez Uribe
22 de Octubre de 2016


Ahora resulta que para varios de los opositores al Acuerdo de La Habana las marchas que se han realizado en el pa韘 son una farsa,

Ahora resulta que para varios de los opositores al Acuerdo de La Habana las marchas que se han realizado en el país son una farsa, que los estudiantes que las han liderado son “instrumentalizados” por el presidente y las Farc. Otros han dicho incluso que las marchas son financiadas por la izquierda o por las mismas Farc. Podría usar adjetivos bastante peyorativos para calificar tales comentarios, pero en aras de la paz y la reconciliación solo afirmo que son irrespetuosos e irresponsables.


Miles y miles de quienes hemos marchado en todo el país no somos simpatizantes de las Farc ni santistas ni nos pagaron. Estoy seguro porque me lo dice la espontaneidad que he visto y la génesis de estas movilizaciones (ver http://colombia2020.elespectador.com/pais/el-despertar-de-la-movilizacion-ciudadana).


Yo asistí a la marcha de Medellín el pasado siete de octubre. Me fui solo en Metro con un tiquete que pagué de mi bolsillo, luego por $2.000 también de mi bolsillo me compré una botella de agua en una tienda, me mojé como todos, terminé en la plazoleta del teatro Pablo Tobón Uribe y regresé a mi casa cerca de las 9 p. m. en un taxi que mi hermana pagó de su bolso. Así lo hicieron todos de una u otra manera, se les veía el entusiasmo por la paz y por el logro de un acuerdo lo más pronto posible.


Sobre el tema cito una columna del señor Darío Acevedo publicada el 17 de octubre, “La calle contra las urnas” (ver http://www.elespectador.com/opinion/calle-contra-urnas) en donde -comenzando por el título- hace afirmaciones por decir lo menos irrespetuosas contra los marchantes, algunas de las cuales transcribo: “La estrategia [de Santos] contempla varios frentes: en el interno intenta capitalizar las marchas juveniles para presionar a los del No para que presenten propuestas ‘realistas’ y a gusto de las Farc”.


Luego dice que entre las acciones del Gobierno está “la instrumentalización en su favor y con ayuda de las izquierdas de las movilizaciones ya no tan juveniles alimentando consignas en apariencia incuestionables: ‘paz ya’, ‘implementación del Acuerdo ya’”.


Y continúa: “Al estimular la insubordinación contra el resultado del hecho democrático plebiscitario y el fallo de la Constitucional [sic], Santos atropella la democracia. Algo muy diferente es que en apoyo del SÍ se hubieran realizado movilizaciones de sus partidarios antes de la votación, pero realizada esta, desvirtuar el resultado es hacerle el juego al golpismo y a la irresponsabilidad de ciertos líderes de izquierda que apelan a ‘movilizar las masas’ para desconocer sus derrotas… Que no les quepa la menor duda a los jóvenes de que están siendo utilizados”. Falsa y grave acusación, todos saben que las marchas no buscan desconocer el plebiscito sino una pronta renegociación.


Cuando leí la columna de Acevedo puse un tuit que transcribo: “Esta columna de @darioacevedoc es un total irrespeto a los marchantes, no hay derecho: http://tinyurl.com/h77qgku vía @elespectador”. Un periodista conocido me respondió que Acevedo no estaba irrespetando a los del Sí. Le repuse (leer arriba) que yo no hablaba de los del Sí, que eso era pasado, que me refería a los marchantes entre los cuales incluso hay muchos del No. Él rectificó su error mediante otro tuit.


Pero se me vino tremenda avalancha de cerca de 40 tuiteros criticando mi tuit y otra retuiteando el primero del periodista con su errada interpretación pese a que este ya lo había rectificado gallardamente con otro. Y lo peor vino después: El expresidente Uribe también retuiteó ese primer trino del periodista donde me criticaba, y ahí fue Troya: se multiplicaron por cuatro las menciones, varias con insultos de la peor calaña. Por los contenidos fue claro que muchos ni leyeron mi tuit. Respondieron ciegamente porque el expresidente intervino en la red.


Y Acevedo, quizá porque me leyó tarde o porque se sintió respaldado por semejante multitud, se envalentonó y respondió más para la galería que para mí: “Lea bien sr González, me baso en actos del Gobierno y miembros de la Unidad Nal y en declaraciones de jefes de las Farc”.


¿Con esa arrogancia, falsedades, conflictividad desgastante y siembra reiterada de odio habrá paz? Difícil, aunque espero equivocarme. De todas maneras, ¡qué vivan los estudiantes!