Columnistas

“No termina cuando sales de la guerrilla”
21 de Octubre de 2016


"Pero todo no termina cuando sales de la guerrilla, cuando te vuelas, te fugas y te entregas al ejército” dice Angélica, quien hizo parte de las Farc en el Cauca desde los 8 hasta los 16 años".

Sonia Vallejo Rodríguez*


"Pero todo no termina cuando sales de la guerrilla, cuando te vuelas, te fugas y te entregas al ejército” dice Angélica, quien hizo parte de las Farc en el Cauca desde los 8 hasta los 16 años.


Claro que no. Recién empieza… Las experiencias de niños y adolescentes que regresan de la guerra evidencian que, como sector educativo, en muchos casos no estamos preparados para recibirlos, garantizarles sus derechos y brindarles espacios que faciliten el reconocimiento de la diversidad y respondan a las necesidades que surgen de sus complejas historias de vida. La escuela, el liderazgo directivo y los ambientes de aprendizaje juegan un papel clave en la construcción de la paz y urge trabajar en tres aspectos clave en los que el rol de los directivos docentes tiene un peso significativo.


Primero, en construir una cultura de paz y reconciliación que permita que su llegada y permanencia en la escuela sea armoniosa. La experiencia en el programa Rectores Líderes Transformadores (RLT) nos muestra que los rectores juegan un papel fundamental. Su ejemplo y liderazgo, partiendo de quiénes son, de sus creencias, valores, actitudes, hábitos y comportamientos, moldean un clima escolar que puede o no facilitar que todos los miembros de la comunidad educativa avancen hacia su desarrollo integral. Como resultado del liderazgo transformador con intencionalidad pedagógica, se configuran espacios de confianza que favorecen procesos de comunicación, el respeto de la diversidad y el reconocimiento de su potencial pedagógico.


Segundo, en configurar apuestas educativas que posibiliten su exitosa reinserción económica y social, asunto que no depende únicamente de la escuela, pero que exige la pertinencia de apuestas curriculares que favorezcan, por ejemplo, el desarrollo de habilidades socioemocionales cuya importancia en la determinación del éxito emprendedor ha sido valorada como contundente por varios investigadores. Es clave fortalecer el liderazgo de directivos que inspiren a sus equipos y comunidades educativas para incidir en la evaluación y transformación de prácticas pedagógicas que favorezcan su reinserción.


Por último, en estos días de tanta polarización entre el SÍ y el NO y evidenciar el poder que tienen los movilizadores masivos como los medios de comunicación, las redes sociales y, por qué no decirlo, las iglesias, emerge la necesidad de sembrar y abonar desde la escuela una cultura que favorezca la capacidad crítica, reflexiva y analítica de la información y la toma de posturas informadas y argumentadas, no manipulables. 


La escuela es el escenario ideal, por naturaleza, para el intercambio flexible de puntos de vista, el dialogo de saberes y poner en práctica la cooperación y el deseo de saber propios de áreas como las ciencias, para lograr que éstos no sean solo un asunto de clase sino que se respiren en el ambiente escolar que los directivos deben construir y desplegar en su comunidad. Esto es fundamental si queremos una vida ciudadana orientada hacia una verdadera democracia, donde no sea tan fácil infundir miedo desde supuestos no objetivos, racionales ni sistemáticos. Por eso, es importante no castrar los “por qué” de los niños, -principio de la argumentación-, práctica clave en una sociedad que aspira a construir acuerdos básicos que fortalezcan los vínculos sociales y den legitimidad a las instituciones. 


La convivencia, entendida como el sinnúmero de formas que adquieren las relaciones humanas mediadas por el afecto, las emociones, los deseos y los sueños de todos -las Angélicas, los Carlos, las Sandras y los Andrés que han salido y aspiramos salgan cada vez más de la guerra-, es un dispositivo potente e imprescindible para el aprendizaje, fundamental para consolidar principios y valores como la igualdad en el trato, el reconocimiento y el respeto por las diferencias.


* Gerente del proyecto RLT en la Fundación Empresarios por la Educación, una organización de la sociedad civil que conecta sueños, proyectos, actores y recursos para contribuir al mejoramiento de la calidad educativa.