Columnistas

Crisis en el paradigma de la educación
Autor: Lázaro Tobón Vallejo
20 de Octubre de 2016


El médico peruano con especializado en Pediatría, magíster en Marketing Turístico y Hotelero, magíster en Salud Pública, doctor en Turismo,

El médico peruano con especializado en Pediatría, magíster en Marketing Turístico y Hotelero, magíster en Salud Pública, doctor en Turismo, docente e investigador de la Universidad San Martín de Porres, Manuel Izaguirre Sotomayor, ha escrito el libro “Neuroproceso de la enseñanza y del aprendizaje: metodología de la Neurociencia en la educación”.


Inicia el Dr. Izaguirre su obra explicando que el paradigma de la educación en los países emergentes conlleva a que los egresados carezcan de competencias para enfrentarse a la vida y a los retos del mundo laboral, debido a que “no saben cómo enfrentarse con la información, ni cómo aplicarla a situaciones concretas, ni saben comunicarse, cooperar ni participar”. Esta sentencia es el fiel reflejo de la realidad de nuestros educandos, porque como docentes muchas veces nos enfocamos en que el estudiante debe dar respuesta al pie de la letra, con puntos y comas tal cual el autor del texto guía lo ha expresado o el mismo profesor, recurriendo no al análisis sino a “vomitar” conceptos. Situación que se evidencia desde en todos los niveles de la educación, gracias al conductivismo.


Como solución a lo anterior, propone el autor: “… para hacer de la educación el eje central del desarrollo sostenible del país, obliga que los líderes que conducen el país formulen una realidad imaginada de cada país donde se priorice la educación como forma obligada de superación y realización personal y ciudadana, que sepan anidarlo en la mente y el corazón de sus ciudadanos para que les impulse a dar lo mejor de sí y no desfallezcan hasta hacerlo realidad…”


Igualmente, Izaguirre Sotomayor, es puntual al decir que el docente debe cambiar “el chip” del proceso de enseñanza, que este debe ser un facilitador del proceso, dejando de ser el eje del mismo y traspasando el protagonismo a los estudiantes, para que, estos a través de la construcción del conocimiento, en esa relación entre el sujeto activo y objeto significativo, se desarrolle el cerebro de los estudiantes, “las investigaciones realizadas han demostrado que los entornos de aprendizaje desafiantes, la oportunidades para aprender, las interrelaciones sociales y las actividades físicas influyen en la formación de nuevas neuronas en el hipocampo”. 


A su vez, resalta el autor de la importancia del trabajo en equipo como facilitador del aprendizaje, gracias a la variedad de estímulos que recibe por conectarse con sus pares, en vez de realizar las actividades de manera individual.


En relación con las TIC, dice el autor que estas han “generado una enorme brecha cerebral en los estudiantes nativos digitales y los profesores adultos originando dos culturas diferentes que en el salón de clase deben encontrar confluencias para optimizar el proceso enseñanza aprendizaje.”


El libro en sus XV capítulos invita a los docentes a una reflexión sobre el quehacer en el aula siendo disruptivos con las metodologías tradicionales en el proceso de enseñanza aprendizaje.