Gente

The eye in the camera
El ojo en la cámara
Autor: Carmen Vásquez
16 de Octubre de 2016


Las cosas por su nombre. Comenzando por cierto con el nombre de ella, una mujer apasionada de su oficio, perteneciente en su género a esa época que incrustó a la mujer en un delicioso pero muy variado sándwich.



Fotos: Cámara Lúcida

Lillyana Estrada.

Las cosas por su nombre. Comenzando por cierto con el nombre de ella, una mujer apasionada de su oficio, perteneciente en su género a esa época que incrustó a la mujer en un delicioso pero muy variado sándwich, en donde desde la mecánica el salto fue a la tecnología. Su nombre es compuesto, una bonita herencia de su mamá que se llamaba Lilly y se soñó siempre una hija con el nombre de Lillyana. La misma que por su nombre llamamos Lillyana Estrada y punto. La mujer profesional de TV Cámaras que celebra felices 30, con el ojo y el corazón puesto en el lente de la cámara.


Y  a esa pregunta de con quién se queda, en lectura de papel periódico o en las imágenes digitales, ella con toda seguridad responde: “Prefiero el papel, a diario leo El Colombiano, EL Mundo, El Tiempo y El Espectador. Pero por nuestro trabajo mezclo la radio, la televisión y lo digital”.


Es una mujer de color rojo, a la que le gusta el aroma a pimienta. Sin miedos en la vida. Desde niña tenía cierta atracción por la imagen y a su padre siempre le pedía de regalo una cámara. De aquí que escogió estudiar comunicaciones en la Universidad de Antioquia por enfocarse en el tema de la reportería gráfica.  Hizo parte del primer equipo de periodistas al inaugurar el periódico El Mundo, pero ella en su oficio de fotógrafo.  Uno de los episodios que nunca olvidara, fue cuando estando en Sincelejo le tocó ver caer al frente de ella las famosas corralejas de las fiestas que dejaron una tragedia infinita, pero con las lágrimas y el ojo en el lente, mandó al periódico las fotos más famosas. Fue de las primeras mujeres en la reportería gráfica en el país junto con Luz Elena Castro y Gloria Monsalve.


El día de la semana que más le gusta es el viernes y la ciudad fascinante para ella es Nueva York.  Y a Nueva York se fue a vivir, a estudiar, a especializarse en televisión y cine, a sentir con el corazón, a enamorarse. Aterrizó en Miami como editora de las notas de Eucario Bermúdez. Y en 1986 la palabra “nacimiento” se asoma en su ser, es mujer embarazada y además nace su programa “De boca en boca” con Selene Botero y llegan más amigas y más días por sumar y más sentimientos. Llegó “Empaque y vamos”, el humor, las novelas, videos, la historia de 200 empresarios, igual viajar a Urabá a grabar vidas en la zona bananera que llegar a Santiago de Chile a las bodegas de vinos. La imagen tiene que ser perfecta. 


Ella siempre pensando en esa perfección de la imagen, en la estética intachable, en el buen encuadre, en hacer programas resaltando siempre lo bueno, en hacer siempre buen periodismo, en arroparse en la buena imagen de un equipo de trabajadores unidos, leales y apasionados. Esto es la fuerza de estos 30 años en donde han hecho sin miedo buenos programas y proyectos. Han afrontado las crisis duras de la televisión y han salido del aire. El tiempo cambia de ruta y de las pantallas grandes saltan a la era digital,  pero TV Cámaras es la única programadora de las que iniciaron en Teleantioquia que está vigente. Esfuerzo que le ha dado muchos premios, dos India Catalina, dos Simón Bolívar, cuatro Cipa y muchos más. Hoy es ella la que entrega los premios y los entregó en noche de celebración en la nueva versión de “Microhistorias digitales”.


Ganadores del VI Concurso Nacional de Microhistorias Digitales, Diego Rivera, Cindy Tatiana Gómez, Lillyana Estrada, Rafael Vargas y Julián Vásquez.


Es amiguera, es mujer feliz y realizada. Es signo Acuario, no lee horóscopos, pero cree en la fuerza de la energía, dice: “Cada ser se crea su propio destino”.  Le llega al alma y la pone triste ver a sus hijos sufrir. Le gusta conectarse  con  los jóvenes, ver películas policiacas, le encanta cocinar y jardinear, está en un curso de cómo sembrar anturios. Siempre se soñó con un marido carpintero y como no lo encontró, no está lejos el día de ponerse a estudiar carpintería. Es ejecutiva pero también bohemia, su vino preferido es el Jerez.  Y el tiempo pasa y la cámara sigue rodando en la vida de esta mujer que se sueña tener un tiempo sabático en Francia porque quiere aprender el francés y venir y dedicarle su tiempo a trabajar…en un pueblito de aquí. 


Lillyana Estrada, la mujer que siempre ha tenido el ojo y el corazón puesto en el lente de una cámara. Años han pasado y lágrimas muchas,  y alegrías infinitas, su piel se ha endurecido pero su corazón sigue intacto de sentir.


La cámara sigue filmando.