Columnistas

Epitafio para el partido Republicano
Autor: Rafael Bravo
14 de Octubre de 2016


Se comienza a escribir el epitafio del partido Republicano a menos de un mes de elecciones.

Se comienza a escribir el epitafio del partido Republicano a menos de un mes de elecciones. Luego de las vergonzosas revelaciones mostrando al candidato hacer alarde de posición para acosar a las mujeres, una espiral de muerte cae sobre la campaña Trump. Lo que se suponía iba a ser un debate sobre planes y programas terminó convertido en ofensas personales y quien llevó la peor parte fue el fraudulento personaje. En una muestra de su ignorancia sobre todos los temas, el país por fin se dio cuenta del peligro que representaría tener a un individuo de las calidades humanas de un presidente como Trump. Un espectáculo ridículo semejando a las repúblicas bananeras de antaño. 


Amenazando a la Clinton con encarcelarla si llega a la presidencia, claramente denota su desconocimiento de la Constitución y las leyes norteamericanas. Convertir al Departamento de Justicia en una máquina de venganza política es acabar con la democracia. Ciertamente, la señora Clinton cometió una gravísima falta al utilizar su correo electrónico personal con información relativa a su cargo como xecretaria de Estado. Varios exfiscales republicanos salieron a descalificar la idea de utilizar el sistema judicial como cabeza de turco y con fines políticos. “La Casa Blanca puede pedirle a los fiscales que inicien investigaciones por la comisión de ciertos crímenes como terrorismo, delitos ambientales o faltas graves. Nunca investigar a personas individuales”.


Las encuestas de opinión no tardaron en mostrar la debacle que se avecina dándole a la Clinton una ventaja muy difícil de remontar. El teflón que le permitía a Trump mantenerse a flote comienza a derretirse con las mujeres como bloque importante, los independientes y muchos en el partido republicano. Se sabe que desde el comienzo  amplios bloques de hispanos, afroamericanos, musulmanes y asiáticos se habían manifestado en su contra. Un gran numero de congresistas republicanos viéndose arrastrados por la muy segura derrota, han decidido saltar de la nave que va haciendo agua.


La disputa entre el presidente de la Cámara de Representantes Paul Ryan y Trump sin duda muestra la división del partido que se va a reflejar en la perdida de curules en el Congreso. Una guerra civil que va a dejar muchos cadáveres políticos el día de elecciones. Como si lo anterior fuera poco, por primera vez en la historia política, ninguno de los tres anteriores candidatos a la presidencia votará por el candidato. La familia Bush fue la primera en declararse en rebeldía, luego Mitt Romney fue más lejos calificando a Trump de estafador, embustero y falso. Y esta semana John McCain decidió su abstención. 


Aunque Hillary Clinton parece tener asegurada la presidencia, el bloque de votantes que acompaña incondicionalmente a Trump puede resultar muy dañino por la polarización que se agudiza. Previendo la derrota, este último ha puesto en duda la transparencia de las elecciones. Su retórica divisoria ha calado en aquellos sectores de la extrema derecha nativista, racista y xenofóbica. Finalmente, la dirigencia del partido republicano en su miope visión de la cambiante demografía norteamericana una vez más, como ya ocurrió hace 4 años, tendrá que hacer su autopsia electoral. Los Estados Unidos han sido y serán una nación de inmigrantes.


Entusiasmados con un candidato populista ajeno a los vicios de Washington, no tardó mucho en mostrar su verdadero rostro. La política no es un asunto trivial; ella demanda un profundo compromiso ideológico, honestidad y transparencia. Algo ajeno al ciclotímico Donald Trump. Descanse en paz su candidatura.