Columnistas

Carta a un amigo infartado
Autor: Mariluz Uribe
11 de Octubre de 2016


Querido “amigovio” (como se dice hoy):

Querido “amigovio” (como se dice hoy): 


Me imagino que estás muy bien, después de tu ya célebre infarto. Estarás siguiendo las indicaciones del médico al pie de la letra, es decir con la letra a tus (lindos) pies.


Acaso quejándote un poco porque eso alivia según dice el dramaturgo francés Pierre Corneille. También un caballero (con caballo) llamado Pepe que se sentaba en su corredor a decir ¡Ay, Ay, Ay! Lograba con eso que no se le metieran a la casa, que era de puertas abiertas, como todas en el Medellín de la época. Y dizque cuando la gente insistía, él le decía a la de adentro: “¡Diga que estoy muerto!”


Las visitas fatigan mucho, pero si la gente no va, uno cree que es que no lo quieren, nadie entiende a los seres humanos, ni uno mismo se entiende, y entender a los otros por mucha psicología que se estudie no se logrará nunca.


Te envío librito sobre las comidas, ya te diste cuenta de que no conviene tener la presión alta y que la sal hace retener los líquidos, le salen a uno bolsas bajo los ojos y se le enferma el riñón que regula la presión. 


Tendrás que dejar lo grasoso. ¿Que cómo se distingue? Lo que le deja a uno grasa en los dedos como una tajada de Marialuisa, no son sólo los chicharrones y chorizos, hojaldres y fritangas. Recuerda que por algo será que cuando uno está aburrido dice “estoy frito”. 


¡Cuando se me rompió mi corazón, me mandaron a la clínica Mayo, allá me recibió Jorge Velosa, hermano del cantante y que se llamaba igual! 


Allá aprendí que la alcachofa baja la presión, lo mismo que el jugo de pamplemusa. Que el vino rojo disuelve el tal colesterol, pues han encontrado que la gente del Mediterráneo sufre menos infarto, por el vinito de sus viñas, la comida de mar, el aceite de pescado y el aceite de oliva crudo. Y clave que todo sea fresco: ensaladas y frutas, sopa de verduras como decía la mamá de uno.


Cambiar el estilo de vida: No pre-ocuparse (es decir no ocuparse por adelantado) por todo y por todos, y ocuparse más de uno mismo. No sé qué tan viejo estaba el Henry Miller el autor de Trópico de cáncer cuando dijo: “De hoy en adelante no haré nada que no sea por placer”, lo demás es masoquismo. 


Djuna Barnes, la feminista, nos recomendó: “Que cada día sea una fiesta”. Así que disfrutemos en lugar de sobrellevar: Si uno está bien es menos carga para los otros y a su vez ellos estarán bien. Es importante no re-alimentar el mal-estar.


En Medellín si una cosa está muy buena, es “DE INFARTO”. No me dio tristeza saber que infartabas pues eso es algo decente y elegante, tristeza me dio ver tu tristeza, Confío en que ya te haya pasado esa sensación y haya sido sustituida por algo como la bella frase de mi hijo cuando salió de una pulmonía y le dieron el diagnóstico: “¡He tenido una vida tan buena!”


Y al salir del hospital otra frase sobre la cual compuso una pieza de teatro: “¡De hoy en adelante tengo una vida más!”


Escribir, eso alivia. Hay que hacer un libro, aunque nadie lo lea, es mejor terapia que ir a cansar al psiquiatra. Mi amigo Mario Ortiz escribía una página diaria desde que lo conocí hasta que murió. Entiendo que su oficina está todavía empapelada y tapizada con sus diarios.


P.S. Recomendado libro Ethel Roskies “Stress Management“


Psicóloga PUJ y Filóloga