Columnistas

El Teatro de Don Guti
Autor: Henry Horacio Chaves P.
7 de Octubre de 2016


Don Guti fue uno de esos patriarcas antioqueños que se ganó la admiración general.

Don Guti fue uno de esos patriarcas antioqueños que se ganó la admiración general. Vivió casi un siglo y fue infatigable, sonriente como buen sabio, pero exigente como buen líder. Buen conversador, José Gutiérrez Gómez, murió hace una década pero su legado se conserva aunque no siempre se ligue a su memoria, entre otras cosas, porque la nuestra como sociedad es demasiado frágil. Entre otras obras, fue uno de los fundadores del Banco Interamericano de Desarrollo, de la Andi, de las Cajas de Compensación Familiar, de Eafit, del Sena; fue alcalde de Medellín, Embajador de Colombia ante la OEA y Estados Unidos, directivo en varios bancos privados y presidente de Proantioquia. Claro, fue uno de los artífices del Teatro Metropolitano que lleva su nombre.


Don Guti fue benefactor de muchas causas y promotor de muchas ideas, además de un gran aficionado al arte. Se imaginó a Medellín como una ciudad moderna e importante y puso su empeño para ayudar a conseguirlo. Para él el Metropolitano además del escenario de la cultura, era un símbolo de lo que la cultura debe significar para la sociedad. Por eso desde 1987, sus paredes han albergado a los más importantes artistas nacionales e internacionales, en todas las artes y en todos los géneros. Pero también ha sido escenario de debate de ideas, de actos sociales, de eventos de moda, de actividades académicas. No es exageración decir que toda la cultura ha pasado por allí, en varias expresiones y distintos idiomas. 


Como mencionábamos hace poco, es la casa de la Orquesta Filarmónica y del Estudio Polifónico. Dos entidades que, como tantos artistas, esperan la pronta reapertura del escenario, cerrado al público desde febrero.  Hoy está sometido a una reparación dispendiosa y costosa que no estaba en los planes ni los presupuestos de nadie. Un cierre que no obligó ninguna autoridad sino el buen juicio de Medellín Cultural, la entidad que lo administra, una vez encontró que las cerchas de la parte norte presentaban una oxidación exagerada. Tuvieron entonces que repartir su programación en los teatros de la Universidad de Medellín y el Pablo Tobón Uribe, administrados por hombres sensibles que más que competencia se asumen como colegas. 


Pero todos esperamos que los reflectores se vuelvan a encender y que nos convoquen las buenas historias, los cálidos sonidos, las reflexiones profundas en ese que es el teatro mayor de la ciudad. Un espacio físico, pero también un referente como quería Don Guti. Y es también un lugar en nuestra memoria, individual y colectiva, por precaria que sea, a la que hoy apelan sus directivas con la esperanza de conseguir los recursos que permitan volver a levantar el telón. 


Diseñaron una campaña que es un llamado de auxilio para hacernos saber que el teatro nos necesita. Piden donaciones, un asunto no tan frecuente entre nosotros pero muy común en países desarrollados. Tanto que muchos teatros como éste se han construido y se mantienen con dineros de donativos. Con toda dignidad, están llamando además al público a que asista a los eventos, porque cualquier boleta de más o de menos hace la diferencia. Al público asiduo y a quienes no han ido para que entiendan que es una oportunidad de conocer otros mundos y otras historias.


Salvar el Metropolitano deber ser tarea de todos. Unos podrán aportar en mayor medida que otros, pero al final todo suma. Eso implica que además de los ciudadanos y espectadores, las empresas, los líderes, las organizaciones sociales, los grupos económicos, podrían seguir el ejemplo de Don Guti y liderar una nueva era para el teatro. Y es urgente que los gobiernos de la ciudad y del departamento se comprometan con el presente y el futuro de esta empresa cultural sin ánimo de lucro. 


Ahí está en el centro de la ciudad, visible y cercano, también en el corazón de muchos. Ojalá escuchemos el llamado y donemos, asistamos y contemos que el teatro somos todos y que nos necesita.