Palabra y obra

Jorge Cárdenas: master, word and work
Jorge Cárdenas: maestro, palabra y obra
7 de Octubre de 2016


La exposición Jorge Cárdenas: maestro, palabra y obra está abierta al público en el Centro de Artes de Eafit. Su curadora, Sol Astrid Giraldo, quien contó con el apoyo en la museografía de Ómar Ruiz Hidalgo,



 Jorge Cárdenas asegura que su interés por el arte “se debe al ambiente en el que yo crecí, siempre tuve referentes de arte y literatura. La gente que estuvo a mi lado desde mi primera formación siempre tuvo definido, al igual que yo, lo que iba a ser en mi vida”.

Sol Astrid Giraldo E 


Magíster en 


Historia del Arte


Una taquillera película norteamericana imaginó en la década de los noventa a un personaje de ficción que interactuaba con figuras históricas. Este servía como recurso para mostrar los hitos más trascendentales de la historia del siglo XX a partir de un testigo privilegiado y, en algunos casos, también actor fundamental (aunque no siempre conocido). Personaje silencioso que, precisamente por ello, pudo estar en todos los escenarios, en todas las vorágines,  afuera del primer plano. Aquel personaje imaginario funcionaba como una estrategia para contar la historia desde otra perspectiva: ya no la oficial, sino desde adentro de los acontecimientos. 


La ciudad, la familia y el campo. 1982. Mural al fresco. Dimensiones: 818 X 219  centímetros. Ubicación: Pabellón Perpetuo Socorro. Hospital San Vicente de Paúl.


El artista Jorge Cárdenas (Santa Rosa, 1931) también podría desempeñar ese papel en una hipotética narración que se quisiese hacer acerca del arte local desde una inédita perspectiva en primera persona. Narración que a la vez serviría para contar al propio artista quien todavía carece de un relato que lo ubique con justicia en un escenario y unos tiempos de los que fue testigo y actor, tan discreto y modesto, como vital y propiciador. 


Seguirle el hilo a Cárdenas, nos puede llevar precisamente hasta los inicios de ese relato que se ha convenido en llamar la “historia del arte antioqueño”, donde ha tenido voz y voto en algunos de sus asuntos más decisivos. Es que Cárdenas fue alumno de Eladio Vélez, quien a su vez trabajó en el taller parisino de Marco Tobón Mejía, quien por su parte fue alumno de Francisco Antonio Cano, figura fundacional de esta narración. Es decir, en esta dirección podemos llegar a través de un camino vivo a los mismísimos inicios del arte académico en la región. 


Pero, además, como profesor del Liceo Antioqueño, Cárdenas durante tres décadas fue maestro de algunas de nuestras figuras contemporáneas más relevantes como Javier Restrepo, Hugo Zapata, Óscar Jaramillo y Luis Fernando Mejía, entre otros. A esto debemos añadir que es coetáneo de Fernando Botero, Rodrigo Barrientos, Francisco Valderrama, Rodrigo Callejas y Aníbal Gil, entre otros artistas que transformaron los paradigmas estéticos locales. 


Es decir, Cárdenas, ubicado en tensión entre la punta más antigua y la más actual de este relato, puede ofrecernos la oportunidad inigualable de visitar la historia desde una mirada cercana, catarla con la textura de las cosas cuando palpitan y no se han congelado en categorías, libros y conceptos. Porque para él muchas de las polémicas, hitos, rupturas del arte antioqueño no son una referencia, una fotografía desleída o la letra muerta de un archivo. Al contrario, como protagonista activo de este proceso, lo vivió en carne propia. 


Para empezar, habría que hablar de su formación rigurosamente académica, enmarcada todavía por los preceptos instaurados por Cano, donde hacer arte tenía que ver con imitar la realidad. Cárdenas fue un adelantado alumno de maestros como Eladio Vélez, León Posada y Emiro Botero en las primeras academias de la región. 


A través de ellos y como producto de estas instituciones y sistema del arte, aprendió a ver el mundo desde la perspectiva, el volumen, la composición, la armonía, las escalas cromáticas. Además, en un momento y lugar donde ser artista era casi sinónimo de ser acuarelista, exploró esta técnica durante quince años, participando así en la importante escuela de los acuarelistas antioqueños. También, bebiendo de un rasgo muy particular del arte local, se vio en la tentación de acercarse al muralismo. Llamado que después de la labor titánica de Pedro Nel Gómez e Ignacio Gómez Jaramillo, y de los ecos del muralismo mexicano por toda América, sintió entonces  la mayoría de los artistas antioqueños.  Testimonio de esta búsqueda son casi una decena de murales esparcidos tanto en residencias particulares como en emblemáticas instituciones de la ciudad (hospitales, colegios, universidades e incluso la Alcaldía de Medellín).


Homenaje a Cano, 1988,  Óleo sobre lienzo, 101x165.  (Colección Muua). De izquierda a derecha: Rodolfo Pérez, Fernando Botero, Rodrigo Barrientos, Aníbal Gil, Horacio Longas, Ricardo Rendón, Francisco Antonio Cano, Marco Tobón Mejía, Tulia Ramírez, Pedro Nel Gómez, Eladio Vélez, Ignacio Gómez Jaramillo.


Un evento fundamental para el arte local del que Cárdenas también fue un testigo excepcional fue el debate entre la visión académica e intimista de los eladistas, y la social, monumental y retórica de los pedronelistas. Cárdenas conoció personalmente a unos protagonistas y a otros, los aceptó, los analizó y, muy en su estilo conciliador, terminó bebiendo de estos y aquellos. 


También habría que mencionar su participación en la primera versión de las Bienales de Coltejer. Posteriormente, se vio involucrado en el terremoto que produjo la llegada de las vanguardias a la ciudad. Cárdenas palpó este remezón y observó la manera como sus contemporáneos afrontaron este quiebre de paradigmas, muchas veces desde el total rechazo, como sus maestros, o con el interés y la seducción de otros miembros de su generación. 


No puede olvidarse tampoco un rasgo definitivo de su trayectoria y es que no sólo vivió estos eventos como artista, sino que también los analizó como historiador. Incluso podría afirmarse que más que registrar unos acontecimientos, ayudó a crear ese relato que  estaba por construirse: el del “arte antioqueño”, en publicaciones pioneras como Evolución de la pintura y la escultura en Antioquia (1986) y Vida y obra de Marco Tobón Mejía (1987). Por eso la exposición Jorge Cárdenas: maestro, palabra y obra (Centro de Artes Universidad Eafit), quiere no sólo recoger su obra sino también valorar su palabra, es decir, su aporte a la historiografía regional. 


Cárdenas es una valiosa línea viva entre el ayer y el hoy como lo propone esta curaduría que compila desde los bocetos de sus libretas elaborados durante cinco décadas, hasta sus murales, acuarelas, y los óleos que lo han hecho más conocido.  Observador silencioso, testigo ocular, protagonista inquisidor, relator ecuánime. Personaje real que recorrió hitos definitivos de la historia y nuestro sistema del arte, que terminan siendo los verdaderos protagonistas de esta exposición.