Columnistas

Lucio Chiquito, un grande de la ingeniería
Autor: José Hilario López A.
5 de Octubre de 2016


Tengo la fortuna de haber contado por muchos años con la amistad del ingeniero Lucio Chiquito Caicedo, quien ya centenario sigue aportando conocimiento a su especialidad la ingeniería hidráulica,

Tengo la fortuna de haber contado por muchos años con la amistad del ingeniero Lucio Chiquito Caicedo, quien ya centenario sigue aportando conocimiento a su especialidad la ingeniería hidráulica, sector éste donde ha ejercido como consultor pioneroen Colombia y profesor durante cerca de 70 años, desde su regreso  de Inglaterra, donde cursó estudios de posgrado, después de haberse graduado como ingeniero civil y de minas en nuestra gloriosa Escuela de Minas.


La historia del doctor Lucio, como respetuosamente le llamamos, es una rica   fuente que explica los orígenes de la ingeniería colombiana y la gestación de la industria textil y cerámica en Antioquia, como en primer lugar me propongo mostrar en este corto escrito.  Por coincidencia, fue en la Universidad Victoria de Manchester, a donde en 1944 llegó Chiquito para sus estudios de especialización, donde le fue asignado como acudiente el mismo que habían tenido Carlos J. y Hernán Echavarría, pioneros, en su orden, de la industria textil y cerámica en Antioquia. 


Una vez terminados sus estudios en Manchester, Chiquito fue contratado en Londres como ingeniero por la firma Alexander Gibb and Partners, la misma que había hecho un primer diagnóstico, por cierto negativo, al propuesto y después desafortunadamente ejecutado, drenaje de Bocas de Ceniza, así como los primeros diseños de la Central Hidroeléctrica de Betania en 1945.  Con esta información se puede colegir que Inglaterra, en plena Segunda Guerra Mundial ya anticipaba  el potencial hidroeléctrico de Colombia y con este propósito el Consejo Británico seleccionó a Chiquito como primer becario para liderar la futura ingeniería de consulta en Colombia, empresa que cumplió a total cabalidad, pero no para beneficio del imperio británico, sino para su propio país, tal como veremos a continuación. 


Una vez en su nativa Cali nuestro ingeniero se vinculó a Chidral, la empresa  pública vallecaucana dueña y  encargada de los estudios de la Central Hidroeléctrica del Río Anchicayá y posteriormente regresó a Medellín para ser el primer ingeniero contratado por la recién creada EPM, para encargarse de los diseños  de los aprovechamientos hidroeléctricos de la cuencas del río Grande y de los ríos Nare-Guatapé. Allí se reunión con su antiguo discípulo José Tejada con quien empezó a madurar la idea de fundar una oficina de ingeniería de consulta, que apoyase a EPM en sus proyectos hidroeléctricos, empeño este que recibió todo el respaldo del ingeniero Oscar Baquero, entonces primer gerente de EPM. Esta oficina fundada en 1955 con el nombre de Integral, a la cual Chiquito y Tejada llamaron a participar como socios a los también ingenieros Ignacio Arango, Leonel Calle, Josué Gutiérrez y Oscar Mejía, empresa ésta que llegó a ser con Ingetec, una de las dos primeras firmas de ingeniería de consulta y de interventoría colombianas, fruto del trabajo visionario de Lucio Chiquito y compañeros en Medellín y del ingeniero Carlos Ospina en Bogotá.


En 1971, Chiquito junto con otros ingenieros se separaron de Integral para crear Sedic, firma que ha llegado a consolidarse como otra gran empresa de ingeniería colombiana, una de cuyas grandes realizaciones es la Central de Betania, primer aprovechamiento hidroeléctrico del río Magdalena. Siguiendo su misión como académico, en 1978 junto con otros distinguidos ingenieros fundó la Escuela de Ingeniería de Antioquia.


Sea este modesto escrito un sentido homenaje al gran ingeniero y maestro de maestros de varias generaciones de profesionales, que hemos  tenido el privilegio de contar con sus luces y guía generosa en el cumplimento de nuestro lema de vida “Trabajo y Rectitud”,legado por nuestro padre fundadoreltambién visionario ingeniero Tulio Ospina.