Columnistas

A propósito de la carta de Plinio Apuleyo Mendoza a Mario Vargas Llosa
2 de Octubre de 2016


Circula en las redes sociales una carta pública dirigida al Nobel peruano, Mario Vargas Llosa, escrita por Plinio Apuleyo Mendoza (P.A.M) en respuesta a su manifestación de votar Sí, en nuestro plebiscito, si él fuera colombiano.

ENRIQUE URIBE BOTERO


Circula en las redes sociales una carta pública dirigida al Nobel peruano, Mario Vargas Llosa, escrita por Plinio Apuleyo Mendoza (P.A.M) en respuesta a su manifestación de votar Sí, en nuestro plebiscito, si él fuera colombiano.


No queriendo creer que el remitente Mendoza actúa de mala fe —ocultando información o tergiversando el texto del acuerdo—, no me queda sino pensar que definitivamente no se ha leído las 297 páginas, ni tampoco los resúmenes que aparecen en la página oficial.


En consecuencia, y para que ni él ni quienes han hecho circular la carta referida no tengan que leer el acuerdo, me permito aclarar cada uno de los puntos que según P.A.M, harán que “nuestro sueño de la paz termine en pesadilla”, con el objeto de probar que su vaticinio de pesadilla, desafortunadamente para él y para quienes de una u otra manera se han beneficiado del conflicto, o simplemente les produce adrenalina el estado de guerra, no se cumplirá.


Lo primero, y tal vez por donde debió haber empezado P.A.M en su carta al Nobel peruano, es que a los miembros de las Farc, que están en negociaciones con el gobierno, no los capturó ni la policía ni el ejército colombiano, después de décadas de estarlos buscando a unos costos incalculables en vidas y en pesos. Se sentaron voluntariamente a la mesa de negociación, sospechando que su guerra no la iban a ganar. Lo propio hizo el Estado colombiano, convencido de lo mismo. Aquí no hubo una derrota militar del gobierno colombiano a las Farc. A los miembros de las Farc, que en estos más de cincuenta años detuvieron el gobierno, se les procesó de acuerdo con las leyes vigentes, sin amnistías de ningún tipo. A otros les “dio de baja” (curioso verbo compuesto de nuestro léxico militar), tal como lo quisieran los promotores del No en el plebiscito. En consecuencia, a ambos bandos les tocó ceder de sus pretensiones.


Empieza P.A.M diciendo que quienes votaremos Sí (casi el 70% de quienes manifiestan su voluntad de votar), lo hacemos bajo la amenaza del presidente de que, si no se refrenda el acuerdo firmado entre las partes, seguiremos en este río de sangre y de dolor que ha producido a Colombia el enfrentamiento con las Farc. Esa afirmación, además de ser irrespetuosa con su contrario (quienes votaremos Sí), es amañada a su conveniencia. No nos da la posibilidad de que simplemente estemos de acuerdo con el texto de lo acordado.


Le dice P.A.M al gran Mario Vargas Llosa, en tono de papá regañón: “Debes saber, Mario, que la desmovilización de las Farc no impedirá que tanto el Eln y el Epl, así como las bandas criminales, continúen sus acciones terroristas”.


Pero ¿quién le dijo que la firma del acuerdo con las Farc, haría desaparecer de la faz del territorio colombiano la delincuencia y la criminalidad? Estos comportamientos, han existido, desde el homo erectus hasta nuestros días, en absolutamente todos los rincones del mundo. Y es por eso que no hay país, nación o comunidad que no contemple en sus leyes o similares, formas de combatirlo y de evitarlo. Pero hay una cosa importante que no menciona P.A.M. y son las cifras de la disminución de muertes, secuestros, extorsiones y otros delitos cometidos por las Farc en su proceder histórico, desde el inicio de las conversaciones en la Habana.


Agrega el articulista: “que las Farc no van a renunciar a su millonario negocio. La prueba es que en los dos últimos años de negociación, los cultivos de coca se han duplicado en el país, pues el Gobierno suprimió la fumigación aérea”.


Si P.A.M tiene datos y pruebas de que son las Farc, como cartel de las drogas, los responsables del aumento de estos cultivos, está en mora de presentar denuncia ante las autoridades competentes. O, si son datos de alguna oficina de inteligencia, nacional o extranjera, que por favor cite la fuente.


“Otros hechos que debes tomar en cuenta: los miembros de las Farc quedarán eximidos del pago de cárcel, a pesar de los atroces delitos que cometieron durante más de cincuenta años”. Esto, como decía al inicio, es una prueba de que P.A.M no ha leído el texto del acuerdo, ni tampoco los resúmenes, pues tal afirmación carece totalmente de veracidad. 


Aquí, lo primero que hay tener en cuenta es que la cárcel no es el único medio para castigar al culpable de un delito. De hecho, son muchas las comunidades y países que cada vez más consideran otras formas distintas y más eficaces de castigo y, lo más importante, reparación de un delito, diferentes a la cárcel. Aconsejo a P.A.M leer sobre este particular. Ríos de tinta —y bien interesantes— se han escrito sobre el tema. No obstante, sí habrá penas privativas de la libertad ya que muchos de los delitos cometidos por las Farc, definitivamente, no son amnistiables. Copio el texto relativo en el acuerdo:


 “II. CONTENIDOS, ALCANCES Y LÍMITES DE LA CONCESIÓN DE AMNISTÍAS E INDULTOS ASÍ COMO DE OTROS TRATAMIENTOS ESPECIALES.


40.- No serán objeto de amnistía ni indulto ni de beneficios equivalentes los delitos de lesa humanidad, el genocidio, los graves crímenes de guerra, la toma de rehenes u otra privación grave de la libertad, la tortura, las ejecuciones extrajudiciales, la desaparición forzada, el acceso carnal violento y otras formas de violencia sexual, la sustracción de menores, el desplazamiento forzado, además del reclutamiento de menores conforme a lo establecido en el Estatuto de Roma”. 


Dice también P.A.M en su misiva: “tendrán veintiseis curules efectivas en el Congreso”. Queda claro que P.A.M no ha leído el texto del acuerdo, pues ni siquiera acierta en este punto tan neurálgico. Dice el acuerdo: “Estas listas competirán en igualdad de condiciones de conformidad con las reglas ordinarias por la totalidad de las curules que se eligen en cada circunscripción. En el Senado se garantizará un mínimo de 5 curules, incluidas las obtenidas de conformidad con las reglas ordinarias. En la Cámara de Representantes se garantizará un mínimo de cinco curules, incluidas las obtenidas de conformidad con las reglas ordinarias. Para este efecto en la Cámara de Representantes se asignará una curul a cada una de las cinco listas que obtengan las mayores votaciones y que no hubieren obtenido curul”.


“A partir de la entrada en vigor del Acuerdo Final, la agrupación política constituida con el objeto de promover la creación del futuro partido o movimiento político que surja de la transición de las Farc-EP a la vida política legal, designará tres voceros/as en cada una de las cámaras (Senado y Cámara de Representantes)”. 


Lo que a P.A.M le suma veintiséis acaban siendo diez, que serán obtenidas en las urnas y seis voceros, con voz pero sin voto, es decir, poco más que permitirles entrar a las barras.


Especula P.A.M cuando dice que las Farc se les asignarán “treintaiuna emisoras de radio, canal de televisión”. Esto dice el acuerdo sobre el particular: “Acceso a medios. El partido o movimiento político que surja del tránsito de las Farc-EP a la actividad política legal tendrá acceso a espacios en los medios de comunicación en las mismas condiciones que los demás partidos y movimientos políticos con personería jurídica, de acuerdo con la aplicación de las normas vigentes”. No menciona número de emisoras, ni de canales de televisión. ¿Leyó P.A.M el acuerdo antes de afirmar lo que escribió? 


Y, en cuanto al “caudaloso presupuesto para la difusión de su plataforma ideológica” dice el acuerdo en el numeral 3.2.1.1, Financiación y asistencia técnica: Funcionamiento. Como una medida para facilitar el tránsito de las Farc-EP a la actividad política legal, el partido o movimiento político que constituyan recibirá anualmente, entre la fecha del registro y el diecinueve de julio de 2026, una suma equivalente al 10% anual de la apropiación presupuestal para el funcionamiento de los partidos y movimientos políticos. Por otra parte, con el fin de contribuir al financiamiento de la difusión y divulgación de su plataforma, Acuerdo Final 24.08.2016, página 63 de 297 ideológica y programática, se le asignará un 5% anual de la apropiación presupuestal para el funcionamiento de los partidos y movimientos políticos entre la fecha del registro y el 19 de julio de 2022”.


Hasta ahí las más destacables mentiras e impresiones de Plinio Apuleyo Mendoza en su carta a Mario Vargas Llosa. Lo demás son vaguedades claramente mal intencionadas, como: “ocuparán vastas zonas de concentración en el país, sin presencia de la Fuerza Pública, y que de hecho se convertirán en pequeños estados independientes para propagar su proyecto socialista”.


Lo que dice Pedro de Juan, dice más de Pedro que de Juan. En conclusión, recomiendo a Plinio Apuleyo Mendoza leer cuidadosamente el acuerdo. De verdad que está muy, pero muy bien hecho, en favor de Colombia y los colombianos.