Palabra y obra

Callejas narrates “what happens in the artist’s studio”
Callejas relata “lo que sucede en el taller del artista”
Autor: Daniel Grajales
30 de Septiembre de 2016


La muestra Vuelven las pinturas de Rodrigo Callejas está abierta al público en la Galería de La Oficina y permite ver creaciones recientes, así como obras de décadas pasadas, del artista antioqueño, nacido en Medellín, en 1937.



El maestro Rodrigo Callejas en su taller, en el cual tiene exhibidas obras de diferentes etapas de su carrera.

Carlos Tobón

En Rodrigo Callejas, el paisaje jamás ha cedido la luz y el color. En Rodrigo Callejas, el paisaje no ha perdido el magnetismo, el factor sorpresa. En Rodrigo Callejas, la naturaleza no se ha muerto, hasta en su oxidación ha brillado viva, rozagante. En Rodrigo Callejas, la naturaleza no se ha abrumado ante el clima, o el olvido. 


En Rodrigo Callejas. Todo eso y mucho más en Rodrigo Callejas, un creador que incansablemente ha dedicado las horas a hacer lo que más le gusta: concentrarse en un taller para plasmar lo que siente, para dar vida a lo que pasa por su mente. La tarea no ha sido otra desde la década de 1950, cuando comenzó a formarse en el Instituto de Bellas Artes de Medellín, lo cual complementó, trece años después, cuando viajó a Estados Unidos, para ahondar su saber en Artes Plásticas. 


Y así, como sus paisajes y sus plantas, Callejas parece beber de una fuente de inspiración insaciable, nutriéndose de lo que es su vida para contar historias con pincel. 


“Callejas trabaja muchas técnicas, tiene gran habilidad para la cerámica, por ejemplo. Es uno de los artistas importantes de transición entre una generación urbana y la que sigue. Tiene un background fuerte, es el de mayor edad, estudió con Rafael Sáenz, y a eso le sumó su formación en el Art Institute of Chicago, donde se apasionó por la escultura. A su regreso, se presentó en la Bienal de Medellín, con una obra de elementos de neón. Pero siempre, como los pintores antioqueños, es pintor”, explicó Alberto Sierra, director de la Galería de La Oficina. 


Según él, el paisaje de Callejas “ha variado desde un paisaje como surrealista hasta hacer variaciones sobre el paisaje. Llega muy seriamente a irrespetar el paisaje, con elementos como un alambre de púas, que llega a hacer límite, a hacer fuerza. Interrumpe con el paisaje tradicional, recorta los cuadros, con la intención de no tener un campo visual desde el evento pictórico, porque va movilizando figuras en cuadros que tienen múltiples intenciones”. 


Eduardo Serrano, crítico de arte, apuntó que “la naturaleza se toma en su trabajo como un todo y no como la suma de diversos elementos; y así también se toma la pintura, unificada por la correspondencia de los tonos, por su oscura vehemencia y también por su presencia en ocasiones prácticamente monocroma. Pero en su obra cada aspecto está subordinado a comunicar o a revivir la experiencia de los bosques”. Y, completó Serrano, al conseguir ese objetivo “a través de calidades, de formas, de colores, es decir, de fenómenos visuales”, Callejas no sólo “hace palmaria su particular visión del arte como motor de sensaciones, sino que hace evidentes sus conocimientos, ambiciones y talento de pintor”.


Pero que hable Rodrigo Callejas, quien conversó con Palabra&Obra.


Así se ven las pinturas de Rodrigo Callejas en la Galería de La Oficina, con una curaduría que instaló en una misma pared diferentes momentos de su obra, como si se creara un collage. 


Usted ha trasegado por diferentes técnicas artísticas durante estas décadas de carrera, ¿por qué regresar o no abandonar la pintura?


Debe ser por la edad que tengo ya, pero soy enamorado de la pintura por la pintura. Me parece que se ha olvidado mucho. Yo soy incapaz de ponerme a hacer una instalación para estar a la vanguardia, al día, o de comprarme una buena cámara y hacer video. 


Estoy enamorado de la pintura, es la educación que yo tuve, de taller, de los maestros Pedro Nel Gómez y Rafael Sáenz, entonces soy un enamorado del color de la pintura. 


Puede que salgan por ahí símbolos de lo que a uno le toca, como el alambrado, pero me interesa más la pintura como línea que como símbolo político. Así como estoy enamorado ahora de la tijera de picos, se me salió la costurera por todos los lados (risas). 


Lo que se ve en esta muestra es casi que un collage, una serie de partes diferentes que integran un todo…


Yo pinto un cuadro y me aburro con él porque es el total de un paisaje. Pero como todos los cuadros son míos, los despedazo, los hago pedazos y creo una nueva composición. Lo que me interesa en la pintura es el plano, detesto el punto de fuga, hago la callecita con palmas y luego termina el punto de fuga con una palma por allá al final. 


El tema central de su obra sigue siendo la naturaleza. Sin embargo, al revisar la muestra con detenimiento, se ve una variación, antes era mucho más política su aproximación, ¿cómo ha cambiado eso en su pintura?


Tiene que ver con lo que uno está viviendo. 


Alguna gente cree, y están en lo cierto como dice El Chavo, que la pintura es muy autobiográfica.


Yo siempre he pintado los momentos que estoy viviendo. 


Ahora vivo en el campo, tengo un taller en el campo, me mantengo mirando para el suelo, viendo las malezas, más para el cielo que para el suelo, y empato pedazos de detalles de la naturaleza. 


El texto que el cineasta Javier Mejía escribió para esta exposición habla de una “colcha de retazos” como referente, ¿cómo es eso?


De ahí nació la idea, del colorido de una colcha de retazos colgada en un alambre en el campo. Hay obras maestras sobre la colcha de retazos y a mí, particularmente, me inspira mucho. 


El manejo del color es interesante, sobre todo el plateado, ¿por qué lo incluyó?


El plateado surgió a través del Taller Z, el de los Zapata, Hugo Zapata y sus hermanos. Ellos hicieron una reproducción de una obra mía, donde yo usé el plateado industrial para hacer hojas de yarumo, que tuvo mucho éxito, y todo eso se fue, se vendió. Entonces, ahora estoy haciendo un collage con algunas de las copias que tengo de las que ellos hicieron y combinándolas con el óleo con el cual estoy pintando.


¿Qué de lo que está pintando ahora ve igual a lo de hace tres, cuatro o cinco decenios?


Es el mismo interés de la pintura por la pintura. Me preocupa mucho que una pintura tenga buena calidad,  y la palabra ‘calidad’ cobija todo: buena composición, buenos colores, colores expresivos, colores con buena temperatura. En los cuadros con el yarumo, por ejemplo, cree uno que da ese clima, ellos no dan sino en un clima. 


Usted dice que no haría una instalación, pero la forma en la que está curada, instalada y pensada esta exposición bien se asemeja a una…


Si se quiere decir eso. Lo que pasa es que la instalación tiene mucho que ver con el teatro, demasiado.


 Cuando yo estuve en Chicago, alguna vez intervine en algunas instalaciones, paramos el tránsito en la avenida principal, pero son cosas efímeras y el goce también es demasiado efímero, en cambio en el taller pintando yo gozo mucho, o haciendo el barro. 


Me interesa mucho recuperar lo que sucede en el taller del artista. 


¿Siente que las nuevas generaciones de artistas han olvidado la técnica, el oficio?


No es que lo hayan olvidado, es que no les tocó aprender eso. Cuando yo estudié no había carreras universitarias, se llamaban escuelas de artes y oficios. Enseñaban los oficios. 


Ahora, uno no necesita ser pintor o escultor para coger una cámara y hacer un video, o para hacer una instalación. Yo, ya será por viejo, que soy muy pegado a esos dogmas de lo que es una escultura y de lo que es una pintura. 




El artista

*Estudios: 


1954-1958 


Instituto de Bellas Artes, Medellín. 


1967- 1969


Máster en Artes Plásticas. The Art Institute of Chicago. USA. 


*Actividad docente 


1972-1993


Profesor de Pintura de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia.


*Primera exposición colectiva:


1972 


Bienal de Coltejer. Medellín.


*Primera exposición individual:


1973 


Galería de La Oficina. Medellín.


*Distinciones:


1964 


Segundo Premio. Salón de Cerámica. 


Museo de Antioquia, Medellín. 


1967 


Primer Premio. Salón de Cerámica. 


Festival de Arte. Cali. 


1967-1969 


Segundo Premio. Salón de Cerámica. Museo de Antioquia. Medellín. 


1968 


Beca. The Art Institute of Chicago. USA. 


1969 


Deans List. The Art Institute of Chicago. USA.


1970 


The fellowship Competition. The Art Institute of Chicago. USA. 


1985 


Representante Premio Cristóbal Colón. Bogotá, Madrid. 


1993 


Beca. Colcultura.


*Su obra hace parte de las colecciones de:


Museo de Arte Moderno de Bogotá, Museo de Arte Moderno de Medellín, Museo de Antioquia, Museo Bolivariano de Santa Marta, Museo de Arte Moderno de Cartagena y  Museo de Arte de Ponce (Puerto Rico).