Columnistas

¿El perdón se ofrece?, y otra embarrada
Autor: Juan David Villa
30 de Septiembre de 2016


Mientras comienza el nuevo régimen castrochavista (ironía), les cuento esto: no es lógico “ofrecer mi perdón”. Si Rodrigo Londoño, jefe de las Farc, ofrece “su perdón” a las víctimas, quiere decir que él les está perdonando a ellas.

El perdón se ofrece? 


Mientras comienza el nuevo régimen castrochavista (ironía), les cuento esto: no es lógico “ofrecer mi perdón”. Si Rodrigo Londoño, jefe de las Farc, ofrece “su perdón” a las víctimas, quiere decir que él les está perdonando a ellas. O sea, como si las víctimas les hubieran causado daño a las Farc. El perdón se puede “pedir” (es muy difícil, pero limpia por dentro). Ahora bien, hombre, por favor, suponer que esto fue intencional es el colmo de la bobada. Fue un lapsus linguae, un error de lengua, una confusión. 


Las disculpas sí se pueden pedir u ofrecer (dar, presentar, etc.). Las disculpas son las razones que yo doy para que me perdonen. Entonces, yo puedo presentar (ofrecer, dar) esas razones para explicar mi error. Por lo tanto, puedo “ofrecer disculpas”.


Pero disculparse es, también, “pedir indulgencia” por el daño causado. Se explica solo: yo pido perdón por lo hecho.  Aquí las disculpas se piden. 


Así que menos filosofía y más sentido de la realidad: fue un error de un tipo que estaba hablando en público y que demostró humanidad cuando pasaron los aviones. 


“Las” millones de víctimas


Tenemos un fenómeno que se llama concordancia. Concordancia es que escribamos “la persona” en vez de “el persona”. Que escribamos “los animales” en vez de “los animal”. En “las millones de víctimas”, como dijo un emocionado presidente Santos en la ceremonia de esta semana, no hay concordancia porque “las” es femenino y “millones” (millón, “el” millón) es masculino. No importa que “víctimas” sea un sustantivo “femenino” (“las” víctimas). Debió decir, con la misma emoción, con ese nudo en la garganta, “los millones de víctimas”. 


Curiosidades del idioma: ¿consejo o concejo? 


Los papás y los buenos amigos dan consejos. También es consejo un órgano, algo así como un grupo de personas que asesoran o administran una entidad. Por ejemplo, en los colegios tenemos un consejo de padres, un consejo directivo, un consejo académico. Tenemos, en el Estado colombiano, una entidad que se llama Consejo de Estado. 


El concejo solo puede ser el municipal, es decir, la entidad que hace las “normas” (decretos) en un municipio: Concejo de Medellín, de Bogotá, de Bello, etc. También se llama ayuntamiento. 


Balacear, abalear y balear 


“Balacear” se lo escuché al secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro. En algunas regiones se usa en vez de “tirotear”, es decir, “disparar un arma de fuego” (pistola, revólver…). Viene siendo lo mismo, en algunos casos, que balear o abalear, que significan disparar balas. Aquí decimos “dar bala”. “Fulano le dio bala…”.


De esas que casi nunca usamos


Fútil: significa de poco aprecio, de poca importancia. “La cantaleta de los uribistas es fútil”. Una futilidad es una cosa inútil, sin importancia.