Columnistas

El Plan Colombia definitivo para la derrota de las Farc
Autor: Rafael Bravo
30 de Septiembre de 2016


La firma del acuerdo de paz por parte del gobierno colombiano y las Farc fue posible gracias a los generosos aportes de los Estados Unidos a lo largo de varias d閏adas en un monto que supera los 10.000 millones de d髄ares.

La firma del acuerdo de paz por parte del gobierno colombiano y las Farc fue posible gracias a los generosos aportes de los Estados Unidos a lo largo de varias décadas en un monto que supera los 10.000 millones de dólares. El éxito del Plan Colombia se debe fundamentalmente a tres factores: desde un comienzo el programa tuvo un apoyo decidido de los partidos norteamericanos en el Congreso. En segundo lugar, el soporte económico se mantuvo a lo largo de la vigencia del plan durante tres administraciones demócratas y republicanas. Por último, los distintos gobiernos colombianos comenzando por Andrés Pastrana entendieron que la única forma de contrarrestar la fortaleza de la guerrilla, era fortaleciendo a las fuerzas militares con armamento y equipo como una cuestión de vida o muerte para el futuro de Colombia.


Los Estados Unidos en su propia guerra interna contra la droga consideraron que el crecimiento del narcotráfico procedente de Colombia era un asunto de seguridad nacional. Las Farc en poco tiempo se convirtieron en el mayor cartel de cocaína del mundo con un poder corruptor y de intimidación sin precedentes. Con ayuda militar, cooperación permanente entre las fuerzas armadas colombo americanas e inteligencia su pudo doblegar a un ejército insurgente cada vez más poderoso. En palabras de Lucas Carvajal, miembro y delegado de ese grupo, con el Plan Colombia “se pasó de una confrontación con las fuerzas armadas colombianas a una intervención internacional”.


De acuerdo con el Washington Post, el Plan es visto como una estrategia contrainsurgente cuyos resultados son ampliamente satisfactorios. A través de un programa “top secret” las fuerzas militares colombianas tuvieron acceso a bombas dirigidas por satélite que permitieron dar de baja a muchos de los comandantes en la selva. Todo ello con la ayuda de la CIA que dispuso de fondos secretos provenientes del llamado “presupuesto negro- black Budget”. Nada extraño ver la reacción de pánico de Timochenko el día de la firma del acuerdo en Cartagena, cuando un avión de la Fuerza Aérea colombiana con un sentido de celebración sobrevoló el espacio aéreo de esa ciudad. 


Con la firma del Acuerdo de Paz, la administración Obama se ha comprometido con un nuevo marco de cooperación ahora con el nombre de Paz Colombia. Se busca revalidar los esfuerzos existentes para que con el apoyo financiero del congreso norteamericano se pueda consolidar la paz y armonía. El presidente Obama ha pedido recursos por valor de 390 millones de dólares que irían a la implementación del proceso de paz. Las diferentes reuniones entre los mandatarios Obama y Santos y la presencia del Secretario de Estado John Kerry en Cartagena son una muestra del compromiso de los Estados Unidos con los colombianos. 


Los norteamericanos han cargado con el mayor peso como aporte en la batalla contra la insurgencia. Lo que sigue es sin duda lo más difícil: que los guerrilleros ingresen a la vida civil y hagan parte del sistema productivo. La Unión Europea, China y Japón deben sumarse a una tarea nada fácil. El panorama fiscal de Colombia es muy incierto y no se cuenta con mucho margen de maniobra para cumplir con lo pactado en la mesa de la Habana. Por lo pronto, el Gobierno ha anunciado una reforma tributaria que servirá para cubrir el hueco que abrieron los menores ingresos petroleros. Echar mano de mayor endeudamiento es una opción de corto plazo, pero hacia adelante habrá que idearse nuevos recursos.