Mundo deportivo

The Cup will not be the same
La Copa no será la misma
Autor: Redacción EL MUNDO
28 de Septiembre de 2016


Los directivos de la Conmebol se reunieron en Perú y tomaron decisiones trascendentales para los torneos suramericanos. La pregunta es, ¿qué tan acertadas serán sus decisiones?


Foto: EFE 

La fiesta y la tradición de las finales en Copa Libertadores cambiarían por las modificaciones que pretende la Conmebol. 

La añeja Copa Libertadores, el torneo que recoge la esencia del fútbol suramericano desde hace más de medio siglo,  cambiará a partir del próximo año. Así lo decidió la Conmebol en Congreso Extraordinario, y así lo informó Alejandro Domínguez, presidente de la Confederación, quien en un escueto comunicado contó cuales serán los cambios y esgrimió unas someras razones para explicar el porqué de dichas determinaciones.


El cambio más importante será la duración de la Copa, que ya no se jugará durante el primer semestre de cada año; la próxima edición de la Libertadores irá desde el mes de febrero hasta noviembre. Es decir, pasarán de ser 27 a 42 semanas de competencia.


“Después de un juicioso análisis de las necesidades y características propias del fútbol suramericano, hemos decidido adoptar un calendario anual para la Copa Libertadores (…) Los cambios a los torneos de clubes de Conmebol surgen de un análisis técnico y riguroso de las necesidades y características de Suramérica”, precisó Alejandro Domínguez.


El dirigente también enfatizó en la necesidad de armonizar los calendarios de competencia de las diez ligas de la región con los torneos internacionales. Pues según Domínguez, “los clubes no deberían tener que elegir entre competir en el torneo nacional o el continental”. Esto permitirá aumentar la calidad, tanto de las ligas locales como de los torneos internacionales, según el máximo dirigente de Conmebol.


La Copa Sudamericana también sufriría cambios de forma, pero no de fondo. “La otra mitad de la gloria” se seguirá jugando a partir del segundo semestre, y su próxima edición arrancará en junio y finalizará en diciembre. El cambio radica en que diez de los equipos que no logren clasificar a octavos de final de Copa Libertadores, podrán acceder luego a la Sudamericana.


Pero lo que más levantó ampolla y dividió opiniones entre aficionados y prensa deportiva, fue la decisión de jugar la final de la Copa en cancha neutral. “Analizando estadística de finales de Copa Libertadores, local en segundo juego ganó siete de diez (finales). Justicia deportiva exige final única en campo neutral”, afirmó Domínguez, sobre el delicado tema.


Aunque el mismo presidente de la Confederación fue quien informó al respecto, se espera una oficialización en los estatutos de las competencias, pues aún queda mucha tela por cortar, porque, si bien los conceptos de la Conmebol pueden ser válidos, también hay muchos otros temas a considerar, como las dificultades en los desplazamientos entre ciudades suramericanas en una eventual final a partido único. Diferentes a las facilidades que ofrece Europa para los traslados de aficionados de una ciudad a otra.


Y como es evidente el intento por replicar el modelo Champions League, cabría analizar la viabilidad económica de jugar una sola final en estadio neutro. Pues a diferencia de los modelos de mercadeo de los equipos europeos, los clubes suramericanos no convocan esos mismos intereses. Además se estarían sacrificando ingresos necesarios para los equipos que lleguen a dicha instancia en materia de taquilla. 


Pero tal vez lo más grave, sea la pérdida de la esencia y la naturaleza del fútbol suramericano, que identifica al balompié de esta parte del mundo respecto a otros lugares.


Aún no hay claridad sobre cómo procedería la Dimayor en cuanto a los torneos locales y también faltan temas por definir a nivel Conmebol. Seguramente estas y otras inquietudes se pondrán en consideración antes de la oficialización de estos cambios.