Columnistas

El modelo de negocio Uber
Autor: Pedro Juan González Carvajal
27 de Septiembre de 2016


En un mundo económica y comercialmente globalizado, las posibilidades laborales se estrechan y deben ser compensadas por alternativas de autogeneración de oportunidades en ciertas actividades económicas.

En un mundo económica y comercialmente globalizado, las posibilidades laborales se estrechan y deben ser compensadas por alternativas de autogeneración de oportunidades en ciertas actividades económicas. De acuerdo con “El confidencial digital”, Uber es una palabra inglesa que significa “lo mejor”, “lo último”, “lo más”, y proviene del alemán “Deutschland uber alles” (Alemania sobre todo). Pero también es el nombre de una startup americana que proporciona una red de transporte a cualquier persona a través de una aplicación móvil. Nace en 2009 en San Francisco y a partir de 2010 se amplían los servicios de Uber compartiendo el coche con otras personas. Este modelo permite que una persona se vincule a una red cerrada de servicios, hoy de transporte y de alojamiento, que se irá ampliando en oportunidades una vez que la tecnología, la confianza y la inter relación con otros modelos en estos subsectores económicos, no entre en conflicto. Las personas buscan alternativas que les permitan generar ingresos empleando activos dedicados a una actividad, o aprovechando el tiempo ocioso que por ejemplo su casa o apartamento tienen cuando se sale de vacaciones o cuando se busca un mejoramiento a la rentabilidad de un activo con respecto a lo que genera mediante un alquiler tradicional.


La aparición de las redes sociales y el internet, juegan un papel determinante para contactar al usuario potencial con el oferente del servicio, y son las propias redes las que generan los mecanismos de referencia y control con respecto a seriedad y cumplimiento del cliente o del proveedor, quedando estigmatizados en las redes sociales cuando incumplen o entregan una mala calidad de producto, cerrando la posibilidad de ser tenido en cuenta como cliente o proveedor, en futuras transacciones. Gracias a Internet, usted se aproxima a una vasta red de oferentes para la compra de tiquetes por cualquier medio, o a través del servicio Uber, empleando este último, sobre todo, para el desplazamiento dentro de las ciudades. Además, existen redes donde yo anuncio que tal día viajaré de A a B y que tengo tantos cupos disponibles en mi carro. Si alguien está interesado se establece el enlace y se define el punto de encuentro y de destino. De igual manera, puede evaluar las posibilidades de alojamiento de casas o apartamentos amoblados administrados por empresas internacionales como “Airbnb” (Esta red social le permite a personas publicar sus propios espacios para hospedar invitados y a los viajeros encontrar una opción más asequible que la de un hotel) o por los propios dueños, quienes ofrecen sus servicios por los períodos de tiempo que se requiera, respaldados por transacciones electrónicas, generando una competencia abierta a los hoteles tradicionales. Obviamente, a mayor competencia, mayor calidad y menor precio. Es por esto que taxis y hoteles hoy tienen el pelo parado, pues su monopolio, costoso en términos económicos y deficientes muchas veces en la calidad de los autos y habitaciones, y del servicio ofrecido, ven este nuevo modelo de negocio como una gran amenaza. Monopolios tradicionales reaccionan de diversas maneras: los unos, tratan de competir pensando en el usuario, mejorando el servicio, mientras los otros hacen el lobby político necesario para establecer legislaciones y marcos de actuación que entorpezcan el desarrollo de las nuevas modalidades, mientras los actores de siempre siguen explotando su negocio a costa de la mayor satisfacción del cliente, aprovechando la fragilidad de los gobiernos débiles de turno, que siguen haciendo maromas, tratando de quedar bien con todo el mundo, para poder aparentar una pretendida gobernabilidad. Ir en contra de la modalidad Uber, es ir en contravía de una realidad planetaria. Nota: Increíble que en pleno Siglo 21, en medio de la cantidad de disparates que uno recibe como mensajes por vía electrónica, estén circulando algunos cuyo contenido evidencia nuestra pobreza política e intelectual: “Prohibido destruir amistades por causa de la política”. Hasta donde ha llegado nuestro fanatismo y nuestra sin razón. NOTA: Medellín requiere de un escenario para espectáculos públicos, tipo Palacio de Bellas Artes como en Ciudad de México.