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26 de septiembre - Dudas - Isag閚
Autor: Alberto Maya Restrepo
26 de Septiembre de 2016


Hoy, 26 de septiembre, se celebra el d韆 de la Aeron醬tica Civil de Colombia, esto es, el d韆 de la Aviaci髇 Comercial de nuestro pa韘.

Hoy, 26 de septiembre, se celebra el día de la Aeronáutica Civil de Colombia, esto es, el día de la Aviación Comercial de nuestro país. ¿Por qué en esta fecha? Porque así lo dispuso norma pertinente debido a que el 26 de septiembre de 1919 nació nuestra aviación comercial, con la firma en Medellín de la escritura 2448 de la Notaría Primera por la que se creó la Compañía Colombiana de Navegación Aérea -Ccna-. 


Como tal, Aeronáutica Civil no existía en aquel entonces porque no había aviones operando comercialmente, así que una serie de dependencias oficiales se encargaban de lo que podríamos denominar “las pautas y las reglas” a las que una empresa de ese tipo debía someterse. Ministerios o secretarías de obras públicas, jefaturas de aduana, cuerpos de bomberos, entidades sanitarias, en fin, muchos intervenían en regular la naciente industria.


En el ámbito global el transporte aéreo, ya fuera de personas o de carga y de correo, empezó a surgir y a crecer más bien aceleradamente desde por allí 1915. Así, el 15 de julio de 1916 nació el fabricante de aviones Boeing. El 7 de octubre de 1919 se fundó la aerolínea holandesa KLM y el 5 de diciembre de igual año, en Barranquilla, nació la Sociedad Colombo Alemana de Transporte Aéreo -Scadta-, la que, al fusionarse con la compañía Saco, en 1940 dio origen a Avianca. Muchas otras empresas aéreas en el mundo nacieron y desaparecieron en esos primeros años, y muchas se integraron, asociaron o fusionaron.


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El vicepresidente Vargas Lleras manifestó tener dudas sobre la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) acordada entre Santos y las Farc en Cuba. Pero resulta que el acuerdo de 297 páginas es un todo y el plebiscito hará referencia a ese todo que, además, es inmodificable. Luego, perfectamente cabe suponer que el señor Vargas Lleras debería votar NO el 2 de octubre porque sería incoherente que votara Sí a sabiendas de que, al menos en punto tan sensible e importante, tiene serios reparos. Igual con otros apartes de ese acuerdo, como el referente a la tierra, al campo. Muchas dudas quedan sobre ese camino que indica no brindar seguridad agraria al país, de donde ¿cómo votar Sí a un paquete inmodificable si hay puntos dudosos en él? De otro lado, lo que se observa es un desespero enfermizo para que gane el Sí en ese plebiscito, conociendo que, según decía importante jurista, no será vinculante, así que gane el Sí o gane el No dará lo mismo porque lo pactado… pactado está y Santos no va a contrariar a sus amigos de las Farc. Todo el aparato del Estado, por cuenta de los contribuyentes, está dirigido a promover el Sí, mostrando tremenda desventaja para la promoción del voto por el NO.   


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Otro asunto que ha inquietado desde el momento en que se vendió Isagen, que al final fue una curiosa “subasta” con un solo proponente, es el verdadero destino de los dineros provenientes de esa opaca operación. Sobre el particular, José Roberto Acosta escribió en El Espectador el pasado 9 de septiembre: “Más de la mitad de los $6,2 billones recibidos por la venta de Isagén siguen atrapados en cuentas del Gobierno, sin llegar al destino prometido, y aún no se ha desembolsado ni un solo centavo de esos dineros para las obras de infraestructura de cuarta generación, las cuales nada que arrancan con fuerza”.


El editorial del periódico EL MUNDO del pasado 19 de septiembre se refiere a este tema; de él tomo el aparte siguiente: “…el Gobierno Nacional ha montado un minucioso entramado financiero que crea riesgos de detrimento patrimonial y fuertes barreras al control ciudadano, que fue tan activo en la atropellada venta de la empresa”. 


Pues bien, así como Santos afanó para que se decidiera la suerte del Procurador Alejandro Ordoñez M., de la misma manera exigimos al Ejecutivo que ya mismo de cuentas claras sobre el dinero proveniente de la venta de Isagén. Esos billones de pesos así en el aire corren el riesgo de convertirse en menuda de bolsillo, en mermelada, en gastos suntuarios, en pago de parafernalia.