Editorial

Un Clásico con novedades
25 de Septiembre de 2016


A quienes actúan como locales y a los que llegan a “jugar” de visitantes, les reiteramos lo que ha sido el principio fundamental de este Clásico Nacional de Ciclismo Infantil: todos ustedes son ganadores.

Aunque siempre es motivo de incalculable alegría poner en marcha una nueva edición del Clásico Nacional de Ciclismo Infantil – Periódico EL MUNDO, este año son varios los motivos por los cuales nos sentimos más orgullosos de ser anfitriones de cerca de 6.000 niños y niñas participantes y sus acompañantes, quienes a lo largo de la jornada de hoy podrán disfrutar del mayor evento ciclístico para la niñez que se realiza en el país, el cual se hace posible gracias al apoyo de nuestros grandes patrocinadores, Éxito y Gana, al acompañamiento de alrededor de otras cien empresas entre públicas y privadas, y la participación de 293 personas en distintas labores logísticas como la seguridad, los primeros auxilios, el juzgamiento, el aseo y las tareas operativas.


Alcanzar la edición 27 de este evento es el primer motivo de orgullo, pues cada año que sumamos a la historia del evento insignia de esta casa editorial, ratifica el aprecio de la gente y de las entidades que nos apoyan hacia una cita que hemos trabajado para consolidar como una fiesta de la familia, en la que verdaderamente es más importante participar que ganar y en la cual los padres de familia, hermanos y demás parientes de los niños, niñas y jóvenes ciclistas cuentan con un espacio para el esparcimiento y la integración. En aras de esta meta, nos complace contar, por primera vez, con el Aeroparque Juan Pablo II como escenario de las pruebas, lo que constituye nuestro segundo motivo de orgullo.


Después de quince ediciones celebradas en los alrededores del edificio de las Empresas Públicas de Medellín, entidad a la que guardamos inmensa gratitud por haber contribuido a la grandeza de este evento, las obras preliminares de la etapa 1B del primer tramo del proyecto Parques del Río nos plantearon la necesidad de cambiar el escenario. Metroparques nos abrió las puertas del Juan Pablo II, en donde nuestro Comité Organizador encontró un espacio generoso en paisajismo y con todas las condiciones técnicas para la realización de las pruebas: un circuito de 1.500 metros que ofrece condiciones uniformes en cuanto al ancho de calzada y los ángulos de giro, lo cual contribuye a la seguridad de los competidores, especialmente los de las categorías mayores, quienes no vienen en el plan recreativo de la gran mayoría, sino que tienen en el Clásico una parada más de su calendario de competencias en la búsqueda de nuevas promesas para el profesionalismo.


Llegamos aquí al tercer gran motivo de orgullo, y es que este Clásico pueda realizarse cuando aún están frescas en nuestra memoria las imágenes de la consagración del gran Nairo Quintana como campeón de la Vuelta a España, en la que también brillaron, como tuvimos ocasión de comentar, Esteban Chaves y Darwin Atapuma; la misma temporada de la segunda medalla olímpica de Mariana Pajón y del bronce de Carlos Ramírez y todas las demás gestas deportivas que nos ha deparado este año y que el espacio disponible no nos permite detallar. El presente de nuestro deporte es el mejor aliciente para cultivar en nuestros jóvenes deportistas tanto la pasión por la práctica en sí misma, como los valores que nuestras categorías inculcan: noviolencia, libertad, ternura, alegría, superación, amistad, respeto, generosidad, responsabilidad, solidaridad, honestidad, tolerancia y perseverancia. Casi todas ellas se pueden expresar en una competencia ciclística, sin olvidar cómo en el pasado grandes pensadores, que no deportistas, vieron en la bicicleta una expresión de las posibilidades de evolución del hombre y de la sociedad. Es seguro que después de este 2016, serán muchos más los amantes de las  dos ruedas y, por ende, muchos más quienes tengan la oportunidad de acompañarnos en las venideras ediciones. Y no se quedarán atrás los participantes de la categoría superación, que tienen como espejo a los once atletas que hace apenas una semana terminaron su participación en los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro, donde cosecharon 17 medallas en total. Ellos les han demostrado que el deporte también es una opción de vida, a pesar de sus circunstancias.


Damos una calurosa bienvenida a los 3.805 jovencitos y a las 2.087 jovencitas inscritas, y muy especialmente a los 884 participantes que viajaron hasta Medellín desde otros municipios de Antioquia y desde otras ciudades del país. Son en total 42 las delegaciones que nos visitan y que esperamos que los participantes locales y sus familias sepan hacer sentir como en su casa. A quienes actúan como locales y a los que llegan a “jugar” de visitantes, les reiteramos lo que ha sido el principio fundamental de este Clásico Nacional de Ciclismo Infantil: todos ustedes son ganadores.