Columnistas

Gracias, padre de Roux
Autor: Álvaro González Uribe
24 de Septiembre de 2016


En esta pelotera entre el Sí y el No, en esta trifulca entre amigos y enemigos del proceso de paz, en este maremágnum hay una figura blanca o, mejor, transparente, que emerge discreta pero potente, con ecuanimidad,

En esta pelotera entre el Sí y el No, en esta trifulca entre amigos y enemigos del proceso de paz, en este maremágnum hay una figura blanca o, mejor, transparente, que emerge discreta pero potente, con ecuanimidad, con bondad, con argumentos sencillos pero profundos, con su fe inquebrantable, con sus dos mejillas dispuestas al aire, con su morral repleto de cicatrices, con la experiencia y realismo que dan años de luchar por y con los campesinos, los pobres y las víctimas de Colombia.


En sus escritos y columnas, en sus charlas, pero en especial en su intensa vida de trabajo duro y a brazo partido al lado del campesino sudando su trabajo, llorando sus lágrimas y sangrando sus heridas, el padre Francisco de Roux se ha convertido en el lenguaje preciso para llegar a cientos de colombianos con el mensaje de perdón y paz.


Es un hombre por cuya boca y pluma manan vivencias vivas de esa “Colombia profunda” que llaman hoy, también de la cercana igual de dolorosa. Pero, además, su palabra pausada en voz y en escritura, su palabra sabia e inteligente pero fácil, su palabra bondadosamente inquisitiva, su palabra suave pero firme en sus convicciones, ha influido en muchos colombianos. Ha influido llenándonos de razones para el perdón, la comprensión del dolor y el entendimiento de una paz pacífica (porque hoy también hay una paz guerrera…).


En el proceso de paz que termina y empieza, Colombia le debe oro a muchas personas: al equipo del gobierno encabezado por Humberto De la Calle, Sergio Jaramillo, los generales Mora, Naranjo y Flórez, el empresario Gonzalo Restrepo y a otros representantesdelEstado; y también (obvio) al presidente Santos, a varios de los presidentes que lo antecedieron, al equipo negociador de las Farc, a numerosos académicos y líderes políticos y sociales, en fin, han sido muchos los que han jugado un papel clave porque han cumplido la misión en buena hora encomendada, incluyendo organizaciones y países extranjeros.Y claro, ¡a las víctimas sí que más!, que ofrecieron su dolor para que no haya más víctimas.


Sin embargo, este proceso o, mejor, la paz general anhelada de Colombia, ha tenido y tiene muchos otros apóstoles, silenciosos si se quiere, que se la han jugado a veces por cuenta propia, de una u otra manera, cada uno en su campo y según sus capacidades, convocatoria y posibilidades.


Pero hay uno, un apóstol de vida real y espiritual que ha sido fundamental en el gran proceso de paz nacional, proceso que inició mucho antes dehace cuatro años -con la guerra- y que seguiremos necesitando: el padre Francisco de Roux.


El padre Francisco (Francisco y jesuita como el papa…) que entre sus herramientas tiene dos que son claves cuando se unen: la razón y el espíritu. No solo es el predicador de ‘amaos los unos a los otros sino que, además, le pone razón a su mensaje (y acción, como ya expresé). Él habla mucho de la fe, pero como hay tantas fes yotras veces no las hay, hace algo casi imposible para el catolicismo: acerca sutilmente la razón a la fe y la fe a la razónlogrando un lenguaje universal. La paz del padre de Roux está basada en la fe o en la confianza,y también en la lógica. Es católica, cristiana, agnóstica y de cualquier religión, es de izquierda y de derecha.


Las palabras con que teje su mensaje lo dicen todo, como las siguientes que tomo de un reciente reportaje publicado en Semana:


Dignidad, comprensión moral, perdón, argumentación lógica, vigor, coraje, transparencia, decisión, consciencia, sentimiento moral, responsabilidad, aceptación, justicia, nueva realidad, disposición, arrepentirnos, crisis espiritual, dimensión humana, sensibilidad, fe, verdad, reparación, restauración, transformación, respeto (ver http://www.semana.com/nacion/articulo/plebiscito-por-la-paz-francisco-de-roux-explica-su-postura/494351).


Sí. Cuando uno sabe que en Colombia existen personas como el padre de Roux se convence de que tenemos futuro. Gracias padre Francisco por iluminarnos con la luz de su inteligencia, de su ejemplo vital, de su talante y de su fe los caminos del perdón, de la razón y de la paz. Por enseñarnos que la gran carencia de los colombianos se resume en una palabra poderosa que todos debemos sentir en cada uno y reconocer en el otro: ¡dignidad!