Editorial

Crece la audiencia democrática
17 de Septiembre de 2016


¡Qué contraste hay entre la soledad del régimen y la creciente solidaridad de los países y organizaciones multilaterales con la sólida Mesa de Unidad Democrática!

Durante esta semana la Mesa de Unidad Democrática y el chavismo libraron duros pulsos que anuncian cuán difíciles son las batallas que debe encarar el pueblo venezolano para recuperar las instituciones, la economía y el bienestar social arrebatados por el Gobierno. Aunque azaroso, este tramo de la campaña trae vientos favorables para la acción de la dirigencia democrática, que ha ganado confianza de los principales centros de poder internacionales.


En estertóreo empeño por hacerse contar como legítimo personero de la soberanía nacional, el régimen chavista buscó la amplia y espesa sombra del movimiento de Países no alineados, organismo con 121 miembros proclives a sospechar de la democracia. Sin embargo, la cumbre de isla Margarita, que Maduro soñó como su relanzamiento ante el mundo, terminó en deslucido encuentro de sátrapas, como Rubert Mugabe, de Zimbawe; Raúl Castro, de Cuba; gobernantes en decadencia, como Rafael Correa y Evo Morales, de Ecuador y Bolivia, o jefes limitados en su poder, como Mahmud Abbas, de Palestina, o Hassan Rohaní, de Irán, presente para entregar la Presidencia que ostentaba. La enojada oposición lamentó la afrenta al hambre por una lujosa cumbre; rompió el cerco de censura que rodeó el encuentro que se ha afirmado no convocó más de once países, y consiguió mostrar la poca solidaridad internacional que hoy cobija a Maduro, un paso con utilidad en difíciles frentes.


¡Qué contraste hay entre la soledad del régimen y la creciente solidaridad de los países y organizaciones multilaterales con la sólida Mesa de Unidad Democrática!


En decisiones que tuvieron significativo despliegue en medios internacionales, los miembros de Mercosur confirmaron su determinación de impedir a Venezuela asumir la Presidencia Pro-Témpore que le correspondería por orden alfabético. Además, anunciaron que inicia un riguroso análisis a su incumplimiento de las exigencias para participar del bloque de integración comercial. Este paso, escudado en la negociación de un acuerdo de libre comercio del bloque con la Unión Europea, anuncia la posible expulsión de un país con incapacidad ideológica y económica para integrarse con vecinos que están despertando de la pesadilla filo-izquierdista y recuperando la senda liberal. Menos publicitado ha sido el anuncio de vigilancia hecho por Zeid Ra´ad Al Hussein, comisionado de Derechos Humanos de la ONU, en el inicio de sesiones del organismo. Este pronunciamiento tiene la mayor importancia de cara a un cambio de perspectiva de Naciones Unidas frente a ese país, pues el organismo, como la OEA, acusaba adormecida abulia a pesar de ser informado de los atropellos del chavismo a la democracia.


En esfuerzo desesperado por mostrarse eficientes, y anunciar que algún líder mundial ha ratificado su confianza en la satrapía chavista, los voceros de Unasur, expresidentes Ernesto Samper -de Colombia- y José Luis Rodríguez Zapatero -del Gobierno español- han mostrado como un triunfo de su intermediación el comunicado de El Vaticano emitido el pasado 28 de agosto, en el que se manifiesta la disposición del papa Francisco de acompañar el diálogo de los venezolanos. Con la cada vez más hábil manipulación mediante extensas y complejas comunicaciones, la propaganda pro-chavista tuvo a bien ocultar los exigentes requisitos del Pontificado: que las partes hagan la invitación en forma conjunta, que esta se haga “una vez que hayan tomado la firme decisión de iniciar formalmente el diálogo” y que ambos manifiesten estar “más receptivos para acoger las eventuales sugerencias”. La imposibilidad de esa mediación queda al descubierto por la intransigencia del régimen frente a un referendo que la voluntad popular exige como el paso democrático necesario para que el país tome nuevo aire.  


El fortalecimiento de la oposición y el creciente desprestigio del chavismo en la comunidad internacional auguran malos momentos para la Unidad Democrática, pues alientan agresiones chavistas. Entre ellas, las legales de extender la Situación de Emergencia por sesenta días más, para manejar la economía sin someterse a la Asamblea Legislativa o de postergar la recolección de firmas que activa el referendo. Pero también las criminales, como las amenazas e invocaciones a la violencia espetadas por Diosdado Cabello contra las marchas opositoras, mismas que lo hacen único responsable de cualquier acción violenta en las crecientes manifestaciones públicas.