Columnistas

Las fichas
Autor: Rubén Darío Barrientos
15 de Septiembre de 2016


Se habla por todas partes de la “ficha” que tendrá el presidente Santos para el cargo de procurador general de la nación.

Se habla por todas partes de la “ficha” que tendrá el presidente Santos para el cargo de procurador general de la nación. Definidos los candidatos del Consejo de Estado y la Corte Suprema de Justicia, en su orden, los liberales Fernando Carrillo y Jorge Fernando Perdomo, es evidente que Juampa urge y necesita quedar bien con el Partido Conservador. Particularmente, me parece irritante que los grandes cargos del país, sean ocupados por “fichas” de quien sea. Debería, contrario sensu, prevalecer la idoneidad de los postulados y la independencia de los mismos.


Miren este panorama: Cambio Radical se quedó con la Fiscalía (Néstor Humberto Martínez); el Partido de la U, se llevó la Defensoría del Pueblo (Carlos Negret) y el Partido Liberal, aseguró la Contraloría desde hace dos años (Edgardo Maya). Se trata ahora de seguir con la abominable repartija y de darle gusto a la lealtad política (conservadores afectos a Santos). Y no cae nada mal una chanfa como la Procuraduría, que subordina cerca de 15.000 cargos en el ámbito nacional, tiene un presupuesto bien carnudo y lidera el manejo disciplinario de los funcionarios públicos.


El Gobierno busca una “ficha” que sea aliada y cómplice. El expresidente César Gaviria, que quiere para su costal un botín insaciable de cargos, dejó entrever que su “ficha” es Perdomo, aunque aprecia a su exministro Carrillo y hasta lo endiosa. El loquillo de Armando Benedetti ya se pronunció para decir que “nosotros vamos a decidir el nuevo procurador”, en una clara alusión a que será de las entretelas del Gobierno y de la Unidad Nacional. Asquea esta situación, porque no solo recuesta al nuevo funcionario en la oficialidad sino que se sobreentiende que deberá ser obsecuente servidor de Santos y su cofradía.


El partido Conservador, pescando en río revuelto, presiona diciendo que si no postulan desde la Presidencia a la Procuraduría a un candidato de su matiz, se acaba el respaldo gubernamental. Cambio Radical guarda prudente silencio porque ya tiene la Fiscalía en sus garras. Los analistas dicen que una mala movida podría atentar contra el posconflicto. En fin, hay un juego de intereses, de “fichas”, de simetría política, pero nada se habla de los duchos personajes para ocupar el cargo cobijados por los méritos que marquen diferencia. Un sector del liberalismo dice que el candidato que postule el presidente para la terna le debe pertenecer, como reciprocidad por haberse echado al hombro el manejo del sí en el plebiscito.


En definitiva, un procurador de bolsillo, es el título de la obra. En el juego de ajedrez de nombres, unos recuerdan que en la terna tiene que haber una mujer y otros dicen que en este caso no aplica este direccionamiento porque no se trata de una terna elaborada por un solo organismo. Las “fichas” resolverán este nuevo entramado, que es más politiquero que de recorrido garantista. La Procuraduría es el órgano principal del ministerio público y está a cargo de salvaguardar los derechos colectivos de la ciudadanía, actuando en representación de la sociedad civil. Al menos, eso decimos los románticos.


Grosso modo, nuestra Constitución Nacional exige que para ser procurador, hay que ser: colombiano de nacimiento, ciudadano en ejercicio, abogado, no haber sido condenado por sentencia judicial, haber desempeñado por diez años cargos en la rama judicial o en el ministerio público o haber ejercido por el mismo tiempo la profesión de abogado o la cátedra universitaria. Pero, a la sazón, faltó el más importante: ser de la cuerda del presidente Santos. Hasta allí hemos llegado. O, como dirían en la esquina del barrio, ser “ficha” leal de Juampa.