Columnistas

Quienes pueden votar no
Autor: David Roll
15 de Septiembre de 2016


Reconozcamos que la mayor韆 de los que vamos a firmar el si a los acuerdos no lo haremos con gran entusiasmo sino con cierta resignaci髇 y nos gustar韆 ponerlo condicionalmente.

Reconozcamos que la mayoría de los que vamos a firmar el si a los acuerdos no lo haremos con gran entusiasmo sino con cierta resignación y nos gustaría ponerlo condicionalmente. Seamos sinceros y aceptemos que casi nadie en el fondo de su corazón realmente va a perdonar a la guerrilla todo el mal que hizo. Sin embargo, el plebiscito es incondicional y aceptarlo no significa que se perdone sino que se pase la página. Punto. Por eso creo que la mayor parte del pueblo colombiano debería votar afirmativamente, con pocas excepciones que a continuación expongo, y siento mucho si me faltó alguna categoría en la que algún lector se sienta ubicado y no la incluí:


Si usted fue presidente de Colombia durante el despeje y le mamaron gallo casi cuatro años las Farc, vote no. Muchos nos sentimos indignados, pero el engañado fue el ahora adalid 2 del no, y él sí tiene todo el derecho a votar así. Solo él, usted fue un espectador.


Si usted fue elegido presidente dos veces y su mano derecha lo traicionó diciéndole que continuaría la guerra a cualquier costo para obtener el aval electoral a la Presidencia y no le cumplió, vote no. Él no tiene por qué perdonar, pero usted es un ciudadano y debe comprender que los gobernantes cambian casi siempre de opinión porque la realidad es también cambiante, y a veces el cambio es positivo como en este caso.


Si usted es miembro del Centro Democrático, o siempre (siempre, no a veces) ha votado por sus candidatos, y cree que hay que ser coherente con la disciplina e ideología del partido, vote no. Una amiga mía es firme con ese partido y jamás se me ocurriría sugerirle que debe votar sí. Pero si usted es sencillamente uribista de corazón y le perdona al líder hasta los intentos de acuerdos de paz que hizo con las Farc en su momento, decida según su conciencia y no por lo que le dicen los miembros de un partido con el cual usted no se identifica del todo. 


Si usted fue víctima de las Farc tiene todo el derecho a votar no, porque cada uno es dueño de su derecho a perdonar. Tengo un amigo víctima dos veces de este grupo y me envió un mensaje diciendo que votaría no. Me parecería ofensivo yo decirle que debe votar sí. Pero por extraño que parezca a muchos, la gran mayoría de las víctimas han manifestado su decisión de votar sí, hasta tal punto que el Gobierno no hará campaña para convencerlos a ellos. Piense que si tantos encontraron un motivo para aceptar el acuerdo siendo víctimas, ¿cómo es que usted que no lo fue directamente le cuesta tanto encontrarlo?


Si usted es un experto de toda la vida en temas políticos, con títulos y libros, y ve nefasto el acuerdo vote no. De lo contrario, mire bien prensa y otros medios, y verá que la inmensa mayoría de estos expertos creen que el acuerdo es positivo. A los dos o tres amigos y cuatro o cinco conocidos míos que votarán por el no y me consta que son muy preparados en el tema, nunca los insultaría yo diciéndoles que están equivocados y deben votar sí. Pero si su trabajo no es ese y tiene poco conocimiento verdaderamente experto de la política, piense bien si se cree con autoridad para decir que a Colombia no le conviene en absoluto este acuerdo, por haberlo leído una vez un fin de semana, contradiciendo a la casi unanimidad de expertos colombianos e internacionales.


Si usted no cree en la democracia o considera que fue un mal invento y que sería mejor tener reyes o dictadores, vote no. Pero si acepta que nos inventamos el menos malo de los sistemas políticos posibles por ahora, a pesar de sus mil fallas, vote sí. ¿Por qué? Porque la democracia representativa supone aceptar las decisiones importantes de los gobernantes y el 95% o más de la clase política electa actual gestionó o aprobó ese acuerdo. Ellos no se abrogaron ese derecho, lo tienen constitucionalmente y negociaron hasta donde más pudieron. Usted ya sabe que todo el mundo se vuelve técnico de fútbol experto después de concluido el partido. No haga ese papel y piense que usted en la Habana nunca hubiera logrado nada mejor de lo logrado por el impresionante equipo negociador del gobierno.


Por último, si usted no es expresidente ofendido legítimamente, víctima con derecho a no perdonar, experto convencido del no, o escéptico absoluto de la democracia representativa, piense bien si vale la pena intentar dar al traste con su voto a un esfuerzo tan grande de casi ocho años por los siguientes motivos que invaden las redes: porque le indigna que los guerrilleros no paguen toda la cárcel que merecerían si hubieran sido capturados (y no lo fueron), porque recibirán un subsidio (es la mitad del que se les daba antes cuando se desmovilizaban), o porque se van a gastar una parte de nuestros impuestos en crear un partido político (esa plata no es tanta si mira bien lo que reciben en total los partidos del Estado incluyendo los pagos por votos recibidos). Tal vez no le convenzan estos argumentos, pero léalos por favor a sus hijos si son menores y pregúnteles, si pudieran, qué votarían ellos, quienes realmente heredarán el problema o la solución.


* Profesor Titular Universidad Nacional