Columnistas

¿Sabemos qué es la cobardía?
Autor: Mariluz Uribe
13 de Septiembre de 2016


A veces me da pena con mis posibles lectores. Pero sucede que tengo que mirar todo desde el punto de vista psicológico.

A veces me da pena con mis posibles lectores. Pero sucede que tengo que mirar todo desde el punto de vista psicológico. Tuve que estudiar esta segunda carrera, porque no entendía la vida y ¡quería entenderla! Ya tenía el grado en Filología y Literatura. Daba clases de castellano y francés. Escribía para El Diario. Trabajos en modelaje y TV. Ya casada y con hijos, reflexionaba. Me di cuenta de que no entendía la Vida, entonces estudié Psicología. ¡Ahora miro todo desde ese punto de vista! ¡Y por lo menos siempre encuentro con quién discutir algo!


Ante las cosas que pasan, siempre tengo que comentar algo. Por ejemplo, en estos días me doy bien cuenta de lo que es la cobardía: creo que esta es el valor de los infelices, de los ignorantes, de los confundidos y confusos, de los que no distinguen el trabajo valioso de la salida fácil. 


Pues qué fácil es lo fácil, lo que no requiere estudio, inteligencia, concentración, elaboración, trabajo, ni resultado constructivo. 


Es grave cuando se pasa de la emoción a la acción, sin atravesar el cerebro, sin pensar y sin hablar, o sea, sin hacer lo que es propio del ser humano y lo que lo distingue del animal: Porque el animal pasa del sentir al actuar: Si le pegan, muerde. ¡Y listos! ¿Quiere algo? Lo consigue.


Pero: ¡Cómo se podría esperar que pensaran, aquellos cuyo Cuociente Intelectual no es mayor que el de un niño, promedio de 11 años que apenas sale a la vida, El Cuociente intelectual promedio era de 100, hasta hace poco, y ahora es de 80! Y ese es el de la media de la población, o sea “la norma”. Hay que ver que por algo estamos como estamos.


¿Qué estaría planeando nuestro Dios cuando hacía el mundo con su bolita de barro! ¿Y que por no haber algo como la televisión en la finca Paraíso, Adán y Eva tuvieron que entretenerse comiendo fruticas de todas las especies?


Cosas terribles, como abusar de un niño, golpear a una mujer, matar a un indefenso, apropiarse y adueñarse de lo que no es de uno, cosas que no están en las leyes de la vida, ni en las de ninguna Constitución, ninguna Religión, ni valen tampoco en medio de la guerra, porque realizar esos actos va contra la propia dignidad del que los ejecuta.


Pero qué podemos esperar de la ignorancia, de la falta de educación y de cultura, sino lo que se aprende con las repetitivas e imborrables imágenes de la TV todos los días, en esas películas en que el “valiente” es el que ataca, roba y miente. 


Me llamaron a trabajar en la TV cuando ésta llegó a Colombia. Lo hice por 10 años. Pero en mi casa no existía ese aparato, quería que mis hijos crecieran pensando. Aunque en el colegio les dijeran: “¿No viste lo que presentó tu mamá por la Televisión anoche?” 


Ay de los que engordan su cerebro en la pantalla, como quien come un postrecito gigante para compensar su falta de amor y su falta de inteligencia. 


Y sobre todo: Ay de los niños del mañana creciendo dentro de la cultura de la imagen y no de la reflexión con la lectura. 


¡Ay! Agachaditos sacando su joroba frente al celular, sin mirar de frente ni al frente. 


Personalmente me sigue gustando la gente de carne y hueso. ¿Dónde estará?


Recuerdo una frase despreciativa que se usaba en mis tiempos de colegio para criticar: “Valiente… con que muy machita, ¿no?”


Psicóloga PUJ. Filóloga U.de A.