Columnistas

Habemus gobernador
Autor: Pedro Juan González Carvajal
6 de Septiembre de 2016


En vida, hermano en vida”, sugiere Benedetti.

En vida, hermano en vida”, sugiere Benedetti. Es apenas obvio que uno espere que el gobernante de turno desarrolle sus funciones de manera integral, que cumpla lo prometido en campaña y que sea capaz de sacar adelante lo previsto en su Programa de Gobierno, una vez sea elevado a la categoría de Plan de Desarrollo, y que logre encarnar y liderar los procesos que sean necesarios para satisfacer las expectativas de aquellos que habiendo votado por él o no, configuran una comunidad específica en una democracia. 


Con inteligencia, talante, franqueza y de manera respetuosa pero firme, el doctor Luis Pérez Gutiérrez, nuestro gobernador, no solamente ha cumplido con lo prometido en los pocos meses que van del período de gobierno, sino que, además, se ha encargado de los asuntos coyunturales, por iniciativa propia, y gracias a su agudeza intelectual, de defender los altos intereses de Antioquia, ante quien sea, incluyendo al propio Presidente de la República. 


Tal es el caso de evitar que fuera cambiada la sede de la Feria Aeronáutica, evento del cual el Oriente antioqueño ha sido anfitrión desde hace varios años, poniéndose al frente del asunto y de tocar las puertas que fueren necesarias para conseguir finalmente el único objetivo que defendía los intereses de Antioquia: ser ratificada como sede.


Ante la venta de Isagén, sólo a él se le ocurrió recordarle al gobierno central, la obligación de compartir parte del producto de la enajenación con la unidad político administrativa que fuera la sede de la entidad sujeta a la transacción. De manera respetuosa, diligente y enfática, presentó los argumentos del caso, y ya la partida correspondiente está establecida en el Presupuesto de la Nación para la vigencia del año 2017, recursos que engrosarán los ingresos del Departamento.   


De manera coordinada o no con el gobierno central, fue el gobernador el primero que encaró personalmente a los transportadores que obstruían las vías del departamento, con un arrojo y una determinación inusitadas. Su ejemplo sirvió de acicate para demostrar que sí se podía razonar con los huelguistas.


Con una oportunidad y una posición enhiesta, el gobernador le salió inmediatamente al quite al ofrecimiento realizado a la ligera e irresponsablemente por los negociadores del Gobierno Nacional con los promotores del justo paro del Chocó, cuando intentaron emplear y manosear el asunto del diferendo por la propiedad de Belén de Bajirá, como herramienta de negociación, atentando contra la integridad del departamento, usurpando, además, las funciones del poder legislativo.   


Un alto ejecutivo, tanto de lo público como de lo privado, tiene la obligación de resolver los problemas, no solamente de manejarlos o de administrarlos (algo que ha hecho carrera como estilo gerencial de los profesionales mediocres), y mucho menos quedarse sin hacer nada, pasando de agache, esperando que se resuelvan solos, sin hacer nada, evitando rozar o afectar intereses ajenos, quedando impertérrito ante situaciones lesivas a los intereses de la organización ante la cual es responsable.  


La idoneidad, la seriedad, el compromiso, la inteligencia, la sagacidad, la capacidad de riesgo, la lealtad, la valentía y las ganas de acertar y de defender con honor los compromisos adquiridos, son atributos que propios y extraños tienen que reconocerle a nuestro Gobernador.    


De acuerdo con Benedetti, siento el deber intelectual, profesional y ciudadano, de hacer este público reconocimiento al Señor gobernador de Antioquia, el doctor Luis Pérez Gutiérrez.


Finalmente, y en su adecuada dimensión, mis respetos, admiración y gratitud a esa gran dama que es doña Nidia Quintero de Balcázar, quien recientemente promovió la realización de la última Caminata de la Solidaridad por Colombia, de la cual ella fue gestora. Ninguna otra Primera Dama ha demostrado un compromiso tan verdadero por las causas sociales de Colombia.