Política

Extortion is mutating
La extorsión está mutando
Autor: José Ignacio Mejía / Nacho
27 de Agosto de 2016


Un concejal de Medellín profundiza sobre las nuevas modalidades de este delito en la ciudad, detrás de las cuales están las bandas criminales.



 Álex Hoyos - Prensa Concejo

Simón Molina ajusta ocho meses como concejal de Medellín.

La extorsión como delito ha evolucionado en Medellín hacia otras modalidades diferentes a las que se usaban hace diez o veinte años.


El concejal Simón Molina ha venido trabajando sobre el nuevo fenómeno extorsivo en la ciudad y en este diálogo con EL MUNDO precisa los alcances de este delito.


Concejal Molina Gómez, en su primer año en el Cabildo Municipal usted ha concentrado su trabajo en tres temas: la seguridad, el medio ambiente y los servicios públicos. Comencemos por la seguridad en Medellín y sus denuncias sobre nuevas modalidades en la extorsión. ¿Cuál es la magnitud de este delito?


El tema de la extorsión en la ciudad es un fenómeno que hay que visibilizar y hay que poner en el radar no sólo de las autoridades sino de las personas.


La gente cree que la extorsión es el mismo delito que se presentaba en la década de los años noventa, cuando a uno le hacían una llamada a pedirle una gran cantidad de dinero. Pero resulta que la extorsión ha mutado.


Hoy la extorsión es cuando una persona parquea su carro en la calle y le cobran por dejarlo ahí estacionado, cuando las personas en los barrios tienen que pagar 2.000 pesos por seguridad, cuando los obligan a comprar determinados productos de la canasta familiar.


Hay muchos tipos de extorsión y de cómo extorsionar a la gente. Nosotros queremos divulgar estas acciones para que se entienda que la extorsión va más allá de una simple llamada y que hay que comenzar a decir no a estas prácticas, alrededor de las cuales están las organizaciones criminales.


En Medellín hay más de 300 bandas dedicadas a este delito en diferentes modalidades. Por ejemplo, hoy hay una muy común y es que controlan el mercado del gas en los barrios y obligan a quién se lo tienen que comprar.


También toda esa gente que cobra alrededor del Estadio y de otras zonas de la ciudad tiene que rendirle cuentas a las bandas criminales de Medellín.


¿Cómo ha reaccionado la Administración Municipal  frente a sus revelaciones?


El alcalde Federico Gutiérrez tiene una política muy clara de no esconder los problemas de la ciudad y en ese sentido nuestras denuncias han sido bien recibidas por él y por el secretario de Seguridad.


Hay un total compromiso de los dos de atacar a estas bandas criminales, nos hemos reunido con el Gaula que lleva a cabo unas investigaciones y una inteligencia muy importantes para desarticular estas bandas.


Existe toda la voluntad del Gobierno, pero el fenómeno extorsivo ha mutado tanto que apenas estamos empezando a entender un montón de hechos que se están dando en la ciudad.


Hemos hablado con los gremios y Fenalco denunció que los comerciantes están pagando más de 40.000 millones en extorsiones al año y los transportadores hablan de una cifra cercana a los 35.000 millones, o sea, que podemos estar sin ninguna duda hablando de que el delito de la extorsión genera en rentas a los criminales unos 100.000 millones de pesos.


En el caso de su interés por los temas del medio ambiente usted ha recalcado mucho sobre el papel de los recicladores. ¿Cuál es su idea en este campo?


Cuando fui subsecretario del Medio Ambiente de la ciudad trabajé muy de la mano con la población recicladora, saqué adelante un censo de caracterización para poder saber cuántos recicladores tenemos en la ciudad y a qué se dedican, cuáles son las rutas por las que ellos trabajan, cuáles son los materiales que reciclan y en fin hoy en Medellín tenemos una información muy completa.


Sin embargo, la Corte Constitucional ha proferido diferentes sentencias obligando a que se tomen medidas afirmativas con la población de recicladores. Qué significa esto, que como es una población vulnerable, el Gobierno tiene que hacer unas acciones para proteger a esa población.


Una de esas acciones que hay que adelantar es insertarlos en el modelo de prestación del servicio de aseo de la ciudad, es decir, que tienen que trabajar de la mano con la empresa prestadora del aseo, en este caso con las Empresas Varias, y que se les reconozca su actividad vía tarifa, o sea, que les pague como a unos empleados que hacen una labor ambiental para la ciudad.


Vamos a liderar una comisión accidental para hablar de todos estos temas de los recicladores, que en Medellín serían unos 3.200, para reinsertarlos al modelo de aseo local. Ellos realizan una labor muy bonita que ayuda al medio ambiente, pero en la ciudad tenemos que mejorar muchísimo todavía el aprovechamiento de los residuos.


¿Y entiendo que en el campo de los servicios públicos usted anda alarmado por la falta de agua potable en la ciudad?


Cuando desempeñé la Subsecretaría de Servicios Públicos del Municipio recorrí todos los rincones de Medellín y me quedé aterrado con el fenómeno de  desconexión de personas que no tienen acceso al agua potable.


Es un problema que creíamos superado porque tenemos a EPM, pero sigue afectando a muchas zonas de la ciudad por diferentes motivos. En algunas zonas por problemas legales, por problemas de infraestructura, porque son zonas de alto riesgo, en fin hay muchas razones por las que no hay agua en ciertos barrios, pero era un fenómeno muy invisible.


Precisamente uno de los motivos que me motivó a llegar al Concejo es trabajar para que esas más de 250.000 personas que carecen de agua potable puedan contar con el líquido.


En ese sentido logramos a través del proyecto de la venta de las acciones de Isagén, del cual fui coordinador de ponentes, que el Gobierno se comprometiera con la destinación de 100.000 millones de pesos para conectar a 40.000 familias al servicio de acueducto, que significa brindar ese servicio a más de 160.000 personas. Se trata de un paso gigantesco, histórico, que ninguna Administración lo había logrado y eso gracias a la labor que hemos venido haciendo desde el Concejo.


Sobre este tema seguiré trabajando y no bajaré la guardia, porque el acceso de la gente al agua potable en la ciudad es mi gran bandera.



“Votaré no”

Concejal, ¿cuál es su actitud frente al proceso con las Farc? 


Nunca he visto a este país en paz y sueño con verlo, pero creo que en La Habana no se manejaron las cosas bien,  me parece que la agenda del proceso de paz la puso las Farc y no el Gobierno, que ha hecho demasiadas concesiones.


No estoy de acuerdo con que no se entreguen las armas, no estoy de acuerdo con que las Farc no reconozca a sus víctimas y no las indemnice y tampoco estoy de acuerdo con la elegibilidad de los cabecillas de las Farc, quienes han cometido delitos de lesa humanidad, para ser elegidos en cargos o dignidades políticos del país.


Nosotros como Centro Democrático no nos hemos opuesto al proceso con las Farc por oponernos, sino a que se escuchen una serie de peticiones que tenemos como partido.


¿Entonces usted votará no en el plebiscito?


Votaré no.