Palabra y obra

The artist of the stained landscape
El artista del paisaje manchado
Autor: Daniel Grajales
26 de Agosto de 2016


Pablo Mora presenta por estos días en la Galería de la Oficina su muestra Contra el paisaje.


Foto: Bladimir Venencia 

Pablo Mora trabajó como abogado, ha criticado a la Rama Judicial y cree que la justicia en Colombia tiene responsabilidades de las precariedades del país. 

El paisaje de Pablo Mora no es el soñado. Su horizonte está muy lejos de las ideas coloridas, emancipadoras o progresistas pintadas por cientos de creadores insignias de la Historia del Arte. 


Claude Monet (París, 1840), por ejemplo, se sentiría decepcionado al ver que Mora tiene oscuridad y lúgubres cromos en la Galería de la Oficina, que nada tienen que ver con “incluir todos los tonos de azul y rosa” con hacer algo “encantador, delicioso”, como diría el francés en algún momento, sobre lo que debería ser un paisaje.


Pero poco le importa aquello al creador de Medellín, quien tampoco se interesó en la mirada de progreso que Pedro Nel Gómez pintó en murales y lienzos. Luego de visitar la Casa Museo Pedro Nel Gómez, Mora vio que no era ese el color de su búsqueda, ya que “ese deseo, esa ambición de tener una vida mejor, de riqueza que es el paisaje, nos lleva también a destruirlo”. 


Detalle de una de las obras de la serie Contra el paisaje de Pablo Mora.


Y es que Mora se va con su mayor oscuridad Contra el paisaje, como bien tituló la muestra, que consta de una instalación, en cuyas paredes cuelgan sus dibujos, sus hojas viejas con montañas dibujadas que parecen sacadas del mueble antiguo de archivo ubicado en el centro, las cuales en silencio dicen que su práctica artística tiene que ver con un país en ruinas, a veces silenciado ante negligencias. 


“A raíz de unos viajes que estuve haciendo al Bajo Cauca, comencé a reflexionar mucho sobre la destrucción del paisaje, sobre la minería. Buscando entre papeles viejos, que es lo que siempre ha caracterizado parte de mi trabajo, encontré unos títulos mineros muy viejos, de los expedientes antiguos que yo conservo, que no eran de la región, y experimentando con materiales encontré la tinta para sello”, relató Mora, quien sabe muy bien que estos dos materiales, sumados a un tema histórico para la plástica como el del paisaje, pueden decir algo más que un cielo azul y un horizonte: “La tinta para sello representa esa cosa burocrática, oficial y el papel de los títulos viejos también, pero por lado comencé a dibujar las montañas, que son distintas, son un paisaje que ha sido expropiado, institucionalizado de una manera deficiente y triste”. 


Como lo reseña la curadora Érika Martínez Cuervo, “a partir de una cartografía de los terrenos afectados por las excavaciones mineras, se constituye una metáfora visual de las implicaciones políticas, económicas, ecológicas y sociales de esta actividad”.


Ahí están los grupos armados, están los jueces sobornados, están las víctimas que fueron desplazadas de sus territorios así la mirada del espectador sólo se atreva a decir que hay formas de montañas sobre papeles viejos. 


En palabras de Alberto Sierra, director de la Galería, “todo artista supuestamente hace lo mismo: hay una intención fuerte sobre las cosas”, y Pablo Mora “se mueve en una poesía que transcurre en el Derecho, en lo que son la democracia y la burocracia y lo representa en elementos de los que dependemos”. 


Así como tenemos un papel que representa nuestra moneda, “el objeto está lejos del documento que lo legaliza y nunca sabemos qué pasa con los títulos mineros, que así sean legales a veces no se sabe qué están haciendo en los territorios” concluyó Sierra.