Columnistas

La disyuntiva de las universidades públicas ante los programas de becas del MEN
Autor: Carlos Arturo Soto Lombana
23 de Agosto de 2016


El programa “Universidades de Paz”, inspirado en el proceso de regionalización de la Universidad Nacional de Colombia (UN), cuenta con el concurso de un grupo selecto de universidades públicas con acreditación de alta calidad.

El programa “Universidades de Paz”, inspirado en el proceso de regionalización de la Universidad Nacional de Colombia (UN), cuenta con el concurso de un grupo selecto de universidades públicas con acreditación de alta calidad. El modelo de regionalización de la UN contempla una primera fase de formación de los estudiantes en una de las sedes regionales con las que cuenta la institución y una segunda fase, a partir del quinto o sexto semestres, en donde el estudiante se traslada a una de las sedes principales (Bogotá, Medellín, Manizales o Palmira) con el fin de terminar su proceso de formación universitaria. Además de la UN, el programa cuenta con  las siguientes instituciones: Universidad del Valle, Universidad de Antioquia, Universidad de Cartagena, Universidad Tecnológica de Pereira, Universidad del Cauca y Universidad de Caldas.  


“Universidades de Paz” es un programa de becas que está dirigido a estudiantes que han obtenido su título de bachiller en el contexto rural. Para esta primera etapa del programa el Ministerio de Educación Nacional (MEN) ha seleccionado inicialmente catorce municipios que han recibido el impacto directo de la violencia (Villagarzón (Putumayo), Buga, Buenaventura, Santander de Quilichao (Cauca), Carmen de Viboral, San Juan de Napomuceno, Apía, Guatica, La Virginia, Belén de Umbria, Santander de Quilichao, El Bordo, Anserma y La Dorada).


Es importante mencionar que el programa “Universidad de Paz” no guarda similitud con el programa “Ser Pilo Paga”. Mientras que un estudiante que participa en “Ser Pilo Paga” debe acreditar un puntaje igual o superior a 318 puntos en la prueba saber 11 y un puntaje especifico en el Sisben según ubicación geográfica (urbana o rural), en “Universidades de Paz” el aspirante sólo debe haber cursado el bachillerato en el contexto rural. Por supuesto en ambos programas los candidatos deberán superar las pruebas de admisión de las universidades que han seleccionado.


Tanto en el programa “Ser Pilo Paga” como en el programa “Universidades de Paz”, el MEN sólo entrega recursos nuevos a las universidades públicas, si logran demostrar que los estudiantes admitidos en estos programas, no están dentro de los cupos que están obligados a recibir las universidades cada semestre atendiendo al compromiso de cobertura consignado en el registro calificado aprobado por el MEN. Una Universidad Pública que quiera apoyar los programas “Ser Pilo Paga” y “Universidades de Paz” deberá pensar seriamente si presupuestalmente puede asumir estos compromisos, dado que gran parte del problema de desfinanciamiento de las universidades públicas se debe al aumento sin planificación de la cobertura en las dos últimas décadas.  En el modelo de financiamiento de estos dos programas de becas, cada universidad pública debe presupuestar el costo real de cada estudiante lo que se traduce en el giro que el MEN realizará a la Institución durante la vigencia del programa. En ningún momento estos recursos harán base presupuestal en las universidades receptoras.


Las universidades públicas han aumentado su cobertura educativa atendiendo al compromiso que tienen con la sociedad; de aquí que resulta desproporcionado que el MEN genere nuevos condicionamientos a las universidades públicas para poder acceder a los recursos de los programas de becas; estos mismo recursos los están usando las universidades privadas pero si condicionamientos de aumento de cobertura por parte del MEN. 


Una reflexión final sobre el modelo de regionalización adoptado: No conozco datos sobre el retorno de los egresados formados por la UN a sus sitios de origen y/o representado en mejores niveles de bienestar para las comunidades rurales que aporta este capital humano. En ambos programas el destino de los estudiantes es terminar sus carreras en las ciudades capitales, lo que podrá tener efectos importantes en los contextos rurales de procedencia.


(*) Profesor Universidad de Antioquia