Mundo deportivo

Rios Games, a city of beginnings and endings
Los Juegos de Río, ciudad de comienzos y finales
22 de Agosto de 2016


Terminaron los Juegos de Río, uno de los más polémicos de todos los tiempos. Grandes momentos y situaciones para el olvido. El olimpismo vivió la esencia de lo que significa Brasil y Latinoamérica: contrastes.


Redacción El Mundo- EFE


Se llama Río de Janeiro, un nombre mítico para una ciudad que lo es también. Janeiro, deriva de Jano, dios romano de los inicios y los finales. Así es Río, la ciudad que se convirtió en la primera de Surámerica en albergar unos Juegos Olímpicos. Una ciudad capaz de lograr las cosas más maravillosas y las más desagradables también.


El impacto de estos Juegos los determinará el tiempo. Pero el balance inmediato queda para la interpretación de cada uno.


La seguridad 


El operativo de los Juegos Olímpicos fue uno de los aspectos que más dejó que desear, pero los problemas se sortearon, en algunos casos, con soluciones improvisadas pero efectivas, al más puro estilo brasileño.


Lo deportivo


En plena competencia de natación el agua de una de las piscinas del complejo acuático María Lenk, fue tomando un aspecto verde y turbio que preocupó a los deportistas. 


Al final, se descubrió que el cambio de color se debió a un vertido erróneo de 80 litros de agua oxigenada y que obligó a cambiar el agua de la piscina por las noches, para no causar problemas a la competencia.


Así como este percance, pasaron decenas de situaciones en diferentes escenarios y eventos a lo largo de los Juegos, que, por supuesto, no salieron en las transmisiones en vivo, pero que entorpecieron el desarrollo de las competencias.


Los escándalos y errores arbitrales también jugaron un triste papel protagónico en varias pruebas: atletismo, ciclismo de pista, algunos deportes de combate y, sobre todo, boxeo fueron los escenarios de algunas infamias, difíciles de pasar desapercibidas.


La ciudad


Pero si los deportistas sufrieron, los espectadores no se quedaron atrás y tuvieron que armarse de paciencia para enfrentar largos viajes a las instalaciones deportivas, muy distantes entre sí.


En el caso del parque olímpico de Deodoro, después de dos horas de tren y metro, el público tenía que caminar 2,5 kilómetros y subir unas empinadas escaleras para llegar a los estadios. Una tarea que exigía, casi, tener un físico de atleta para llevarla a cabo, en especial en días calurosos.


Al hacer su balance final, Thomas Bach, presidente del COI, minimizó todos estos incidentes y destacó que “estos Juegos no se hicieron dentro de una burbuja. Escogimos una ciudad que tiene problemas, que presenta una realidad con muchos desafíos. Los Juegos de Río 2016 se realizaron en ese marco, y es bueno porque nos permite mostrar cómo el deporte puede ayudar a resolver problemas y unir personas”, y añadió. "No nos arrepentimos de nada". 


En Río, 87 países lograron alguna medalla, cifra récord. También fue récord la cantidad de naciones que obtuvieron, al menos, un oro, fueron 59, entre estas, tres que nunca habían logrado ese metal: Kosovo, Jordania y Fiji. Países con singularidades.


Lo anterior evidencia que estos fueron unos Juegos incluyentes. Río tuvo grandes momentos y enseñanzas para mostrar al mundo entero, acerca de la realidad histórica y los retos que, día a día, deben afrontar las ciudades suramericanas.


Aprendizajes quedan muchos; para Brasil, el COI, la comunidad internacional y los países de la región. 


Río de Janeiro, la ciudad de los inicios, albergó por primera vez unos Olímpicos en suelo suramericano. Aportó un color distinto al movimiento olímpico; sabor, pasión y otro enfoque al tradicional estado de confort. Después de esta experiencia habrá que ver si el COI vuelve a darle la oportunidad a la región o, por el contrario, Río 2016 también se convirtió en la ciudad del “nunca más”.