Mundo deportivo

Rio said goodbye with joy
Río se despidió con alegría
22 de Agosto de 2016


Río de Janeiro le entregó el testigo olímpico a Tokio, donde empieza el conteo regresivo para la cita que realizará en 2020.


Resumen EFE


El carnaval y la samba, dos de los símbolos de la ciudad, fueron los grandes protagonistas en la clausura de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, convertida en una fiesta de la “alegría” para “lavar el alma” y dejar un buen recuerdo tras los primeros Juegos celebrados en Suramérica.


“Lavar el alma” tiene un especial significado si se tiene en cuenta el contexto en el que se realizó la cita olímpica, en un país lastrado por la crisis económica y dividido por la crisis política, según Leonardo Caetano, directo


r de ceremonias del comité organizador, con lo que se demostró que “se pueden superar obstáculos que parecían insalvables”.


Pero brillaron por su ausencia los padres de los Juegos. El presidente interino, Michel Temer, prefirió evitar otro abucheo como el que recibió en la inauguración. La presidenta Dilma Rousseff, apartada temporalmente del poder y en espera del final del proceso que puede determinar su destitución, y su antecesor, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien admitió que se sintió “olvidado”, tampoco se dejaron ver.


La fiesta comenzó con un viaje a los orígenes y dejó el protagonismo a la “creatividad” de los brasileños para superar adversidades sin perder el buen humor. Para ello se recurrió a la música, la coreografía, la samba, el carnaval y todas las manifestaciones culturales de diversidad e inclusión, de las que participaron las 205 delegaciones que se contagiaron del ambiente.


Mientras los deportistas, muchos de ellos ganadores de medallas olímpicas, entraron al estadio Maracaná al son de la samba y la música electrónica, los abanderados lo hicieron en orden alfabético, pero en filas de tres, con la intención de transmitir un mensaje de confraternidad entre las culturas.


Sin duda el mensaje más esperado para el convulsionado mundo que vivió su mejor tregua durante los 17 días de unos Juegos que salieron bien pese a las dificultades que enfrentaba.