Fútbol en el Mundo

Brazilian olympic jinx ended
Terminó maldición olímpica brasilera
21 de Agosto de 2016


Brasil rompió ayer su maleficio olímpico y, en casa, en Río, en el Maracaná, por fin logró completar sus vitrinas con una medalla de oro, el único título que le faltaba al palmarés más envidiable del mundo del fútbol.


Foto: EFE 

De la mano de Neymar, Brasil se colgó el oro olímpico. El 10 de la canarinha se engalanó y asumió la condición de héroe.

Resumen EFE


Brasil acabó con el maleficio de los Juegos Olímpicos, se vengó de Alemania y evitó un “Maracanazo” versión olímpica merced a su mayor acierto en la tanda de penaltis, tras una final de Río 2016 en la que el brillo de Neymar no le bastó a la Canarinha para fulminar a los germanos ni en el tiempo reglamentario ni en la prórroga.


Adelantó Neymar al conjunto brasilero a los 27 minutos con un genial lanzamiento de falta, pero los alemanes, como es propio de ellos, no se rindieron y equilibraron para sorpresa del Maracaná en el segundo periodo por medio de Maximilian Meyer. Los dos capitanes mandaron el partido a la tanda de penaltis.


Y ahí un influjo divino al que había recurrido en sus redes sociales el barcelonista alimentó el sueño de la Verdeamarela con la parada de Weverton, convocado a última hora por lesión de un compañero, a Nils Petersen, y el último lanzamiento de Neymar.


El atacante azulgrana atrajo todos los focos y cumplió con su condición de líder indiscutible de este enésimo proyecto olímpico brasilero que por fin encontró la recompensa en casa, en su templo, en aquel que fue “asaltado” por Uruguay en la final del Mundial de 1950.


No pudo resarcirse Brasil hace dos años en la segunda ocasión en que la cita mundialista recaló en el país por obra y gracia de la goleada por 7-1 que le endosó la propia Alemania en Belo Horizonte.


Y tuvo que ser este 2016, en los primeros Juegos en Sudamérica, cuando la Canarinha saldó cuentas con la historia y se llevó el primer oro olímpico de su historia.


Además fue de forma agónica. Pero al final es como mejor sabe. Tras una final intensa, digna de un gran evento como los Juegos, que refuerzan el papel del fútbol en los mismos. Con buen fútbol a ráfagas, velocidad, atrevimiento, alternativas y mucha, mucha emoción.


El delirio se apoderó del Maracaná y de todo el país, que aguardaba este momento con un ansia quizá desmedida y con una emoción indescriptible.


Neymar se erigió en la figura y, junto a Weverton, en el héroe para que la selección de Brasil alcanzara lo que tanto tiempo llevaba buscando y lo que siempre se le había negado, la gloria dorada olímpica.


El conjunto brasilero es pentacampeón mundial, posee todos los títulos habidos y por haber en todas las categorías, pero el maleficio en los Juegos Olímpicos le perseguía cada cuatro años. En la última edición, en Wembley, por ejemplo, llegaba con todo a favor y sucumbió ante México.


Muchos de los mejores futbolistas de la historia habían chocado como contra un muro infranqueable, contra unos fantasmas balompédicos que impedían a Brasil coronarse en los Juegos.


Parece que el destino estaba fijado para este 20 de agosto, en el templo de Maracaná, con Brasil anfitriona, y además frente a una Alemania ante la que había muchas, muchas ganas, después de la dolorosa goleada que le infligió hace dos años en el Mundial. 



Bronce para Nigeria

El centrocampista del Chelsea inglés, John Obi Mikel y el delantero del Roma, Sadig Umar, guiaron a Nigeria hacia la medalla de bronce del fútbol masculino de Río 2016 de la que privó a Honduras (2-3), incapaz de aprovechar la ocasión de estrenar su historial olímpico.


El cuadro africano, de un rendimiento espléndido especialmente en las categorías menores en el fútbol internacional, mostró más ambición que su adversario y, sobre todo, mayor puntería. El cuadro hondureño que dirige el colombiano Jorge Luis Pinto se desmoronó con el paso de los minutos. Asumió su derrota al inicio de la segunda mitad, cuando el conjunto de Samsom Siasia ensanchó definitivamente la distancia con el segundo y el tercer tanto.


Su reacción final fue un arrebato de orgullo ante una ocasión perdida. Honduras, que en cualquier caso ha firmado su mejor papel en el fútbol olímpico, dejó atrás una buena oportunidad de figurar con algún premio en la historia de los Juegos.