Palabra y obra

Diana Pineda’s flight
El vuelo de Diana Pineda
19 de Agosto de 2016


Clavadista antioqueña que nos ha representado en tres ocasiones en Juegos Olímpicos, los últimos fueron Río 2016 y los primeros fueron Sídney a los cuales fue cuando apenas contaba con 15 años.


Lina María Hidalgo Acevedo, estudiante de Fotoperiodismo Instituto Henry Agudelo


Clavadista antioqueña que nos ha representado en tres ocasiones en Juegos Olímpicos, los últimos fueron Río 2016 y los primeros fueron Sídney a los cuales fue cuando apenas contaba con 15 años. Dedicada a su disciplina desde que tenía 7 años. La mayor de tres hermanos, Rosa, su mamá, cuenta que cuando el papá la llevaba a clase de natación le sugirieron que entrara a nado sincronizado, pero ella por lo único que mostraba interés era por lanzarse de los trampolines. 


Toda su vida ha girado en torno al ámbito deportivo; esto la ha consagrado como la primer mujer en clasificar a unos Juegos Olímpicos en Colombia en la modalidad de clavados.


“Su fuerte carácter la marca como una mujer de metas claras, se propone objetivos no sólo deportivos, los cuales no abandona hasta verlos realizados”. Así la describe su entrenador actual Jerry Jaramillo.


“Muy exigente consigo misma, tímida, apasionada por la lectura, los viajes y el café, adora los días soleados y es una fiel creyente de que los sueños se hacen realidad”. Esto nos cuenta su mejor amiga Yuliana Arias. 


Admirada por sus compañeros y más aún por las mujeres Carolina Murillo dice: “Diana es una de las mejores compañeras que yo he podido tener, siempre me sube el ánimo y me alienta cuando algo va mal”.


Las nuevas generaciones de este deporte ven en ella un ejemplo a seguir.  Así lo manifiesta Darcy Hoyos, a sus 12 años de edad.


“Cada vez que subes las escaleras para llegar a los trampolines, subes agotada, con seriedad por no tener un día correcto, pero casi siempre llena de felicidad. Este ejemplo de chica es la que deja todo en cada entrenamiento: esa pasión que nos demuestra en cada salto, a pesar de estar enferma no falta a entrenar, es una guerrera que no se marcha sin haber cumplido cada misión. Es normal que en una guerra tengamos bajones, pero veo que tú vuelas alto y si tus alas se rinden sigues sin jamás dejar de intentarlo, porque en ti hay una grandeza superior. Quiero verte con una sonrisa más y más grande cada día, me siento muy orgullosa de ti Pinis y quiero ser como tú”.