Mundo deportivo

Time to re-edit history
A reeditar la historia
Autor: Redacción EL MUNDO
17 de Agosto de 2016


Argentina sueña con repetir la hazaña de Atenas 2004, en la que eliminó al Dream Team por ocho puntos de ventaja en la semifinal de aquellos Juegos Olímpicos.


Foto: EFE 

Emanuel Ginóbili disputa en Río sus cuartos Juegos Olímpicos. 

La selección Argentina vuelve a encontrarse hoy (4:45 p.m.) con el temido equipo estadounidense en los cuartos de final del torneo de baloncesto de Río. Pareciera que el destino de la Albiceleste en los Juegos Olímpicos estuviera ligado con el Dream Team, o por lo menos así lo demuestra el recorrido que han tenido estos dos conjuntos en etapas eliminatorias olímpicas en los últimos doce años.


Desde aquel recordado 27 de agosto del 2004 en Atenas, día en el que vencieron a Estados Unidos por 89-81, la generación dorada del baloncesto argentino no ha vuelto a ganarle a los de la NBA en unas olimpiadas. En Pekín 2008 perdieron por 101-81 en semifinales (luego le ganaron la medalla de bronce a Lituania), y en Londres 2012 se enfrentaron dos veces: en la primera ronda perdieron 126-97 y en la semifinal cayeron por 109-83. 


En Río Argentina quiere la revancha y sueña con volver a repetir la gesta del 2004 frente a un Estados Unidos que a pesar de ser el más opcionado para llevarse la medalla de oro y que terminó invicto, tras cerrar con cinco victorias la fase de grupos, no ha contado con su mejor juego y ha ganado sus últimos partidos con marcadores muy ajustados. Prueba de esto el resultado en su último partido de la fase de grupos ante Francia, al que superó 100-97, en un encuentro muy cerrado.


El combinado suramericano ya dejó atrás la fase de grupos en la que consiguió tres victorias ante Nigeria, Croacia y Brasil y dos derrotas con Lituania y España, y ahora se enfoca en el partido de hoy: “No nos interesa quién sea el rival en cuartos, siempre entramos a competir con la misma mentalidad apoyados por nuestra increíble gente”, expresó el técnico Sergio Hernández.


Los gauchos saben que no será fácil y si quieren conseguir un nuevo hito para su historia deben dejar hasta la última gota en la cancha y así seguir demostrando por qué aún son llamados la generación dorada.