Mundo deportivo

The harvest continues
La cosecha continúa
Autor: Juan Felipe Zuleta Valencia
17 de Agosto de 2016


Una nueva medalla y dos diplomas olímpicos; nada mal para otra jornada de la delegación colombiana en los Juegos de Río que se aproximan a sus últimos días.


Desde Río siguen llegando buenas noticias del deporte colombiano para todo el país; ayer también fue una jornada importante y de logros inesperados; el boxeo aseguró una nueva medalla y le sigue los pasos a la halterofilia como los deportes más importantes para Colombia, no sólo en estos Juegos sino históricamente. En Atletismo y ciclismo hubo diplomas, alegrías y sinsabores. Pero lo cierto es que las actuaciones de los atletas colombianos siguen dando pasos agigantados dentro de la élite del deporte. Lo que convoca más apoyo y recursos, porque el talento está. Quedó demostrado.


Llegó la 24, pero aún no tiene color


Tiró y tiró golpes como una maquinita, hasta que consiguió la medalla 24 para Colombia en la historia de los Juegos Olímpicos. Ingrid Valencia lleva dos combates en Río y ya se ganó el corazón y respeto del país por la determinación y clase para boxear. Ayer volvió a repetir victoria contundente con todos los asaltos a su favor. Esta vez, ante la tailandesa Peamwilai Laompeam, a quien la campana salvó un par de veces del conteo del juez, víctima de los golpes certeros de la boxeadora caucana, de 27 años.


Hoy es bronce, pero mañana puede ser plata, y luego, incluso, oro. Porque la categoría y estilo demostrados por la colombiana invitan a soñar.


Ingrid buscará asegurar, mínimo el segundo lugar, y de paso soñar con el primer oro para el boxeo colombiano. Mañana peleará ante la francesa Sarah Ourahmoune. 


Colombia se graduó en salto triple


Primero fue la medalla dorada de Caterine que estaba prevista por el desempeño de la antioqueña a lo largo de estos cuatro años. Pero nadie esperaba la gran actuación de Jhon Murillo, que dejó para el país un quinto puesto y un diploma olímpico que ponen a Colombia en la élite del salto triple en ambas ramas.


El diploma de Murillo se convierte en el primero que consigue un colombiano en el atletismo olímpico. El mejor salto de Murillo fue de 17,09 metros, récord nacional absoluto. 


“Demostré el nivel donde tenía que hacerlo: en la final olímpica; ahí estaban todos los grandes y hoy supe que un día puedo llegar tan lejos como ellos”, dijo Murillo de 22 años.


“Venía preparado para pasar de 17 metros y me lo guardé todo para la final, no me esperaba el diploma olímpico y ha sido hermoso recibirlo”, dijo el colombiano, quien mostró humildad al reconocer que aún le falta mucho para ser el triplista que sueña ser.


Lo relativo de una medalla de oro


No siempre aparece el llamado espíritu olímpico en los Juegos. Lo de ayer en la final del keirin masculino pasó de polémico a vergonzoso. En un primer intento, la prueba tuvo que ser detenida porque el británico Jason Kenny y el malayo Azizulhasni Awang adelantaron indebidamente al velomotor, maniobra castigada por el Artículo 3.2.140 de la UCI, el cual indica que el ciclista que sobrepase al velomotor antes de que este abandone la pista será descalificado.


Largas deliberaciones, conversaciones en secreto, llamadas por teléfono. Al final, nada pasó. Ambos volvieron a la línea de partida. Sabiendo semejante impunidad, el alemán Joachim Eilers se creyó con la autoridad para hacer lo mismo. Y lo hizo. Y nuevamente, nada pasó.


Fabián Puerta se mantuvo siempre bajo los parámetros del reglamento. Puso sus recursos y sus piernas al tope, pero no le alcanzo. Llegó quinto y logró un diploma olímpico, reconocimiento más digno que el oro de Kenny, que celebró a rabiar una medalla que dejó mal sabor en el ambiente, menos a él y a los comisarios de la UCI.


“No ha sido la mejor decisión, pero lo dejé todo en la pista y lo intenté hasta el final”, dijo Fabián sobre su desempeño y las determinaciones tomadas en la final. El colombiano se mostró tranquilo y satisfecho con el diploma. “Gracias a todos por su apoyo. Lo sentí en la pista”, expresó Puerta.


Qué saltos, Sebastián


Tiene 21 años y en sus primeros Juegos Olímpicos se metió en la final de trampolín tres metros.


Sebastián Morales no estaba en los planes de nadie, por participar en una disciplina históricamente inaccesible para Colombia como los clavados. Pero uno de los balances positivos que dejan estos Olímpicos para el país es la clasificación a varias semifinales en deportes acuáticos. 


Sebastián no se conformó con meterse quinto en semifinales y fue por más, clasificó a la final y aunque quedó doce con 364.50 puntos, su edad y su desempeño hacen pensar en grandes resultados en el futuro.



Colombianos que dijeron adiós a Río

Demasiada velocidad para los colombianos; en las pruebas de 100 metros vallas femenino y 200 metros planos, los deportistas Brigitte Merlano y Bernardo Baloyes quedaron eliminados de sus respectivas pruebas en las series clasificatorias.


El primer turno fue para la barranquillera Merlano, quien corrió la tercera serie eliminatoria de la jornada y terminó con un tiempo de 13.09 que la ubicó en la quinta posición y quedó eliminada. Merlano había clasificado a Río con una marca de 12.75, con lo cual su rendimiento en Río no fue el óptimo.


Tampoco fue un buen día para el antioqueño Bernardo Baloyes, al que le tocó bailar con una de las más feas en la serie clasificatoria de los 200 metros planos. Baloyes corrió junto al jamaiquino Yohan Blake, actual subcampeón olímpico de la prueba. 


El sueño olímpico del corredor colombiano culminó con un tiempo de 20.78 segundos en la última posición de su serie.


René López en ecuestre también quedó eliminado.