Mundo deportivo

Olympic synchronicity
Sincronía olímpica
Autor: Juan Felipe Zuleta Valencia
14 de Agosto de 2016


Estefanía Álvarez y Mónica Sarai pondrán a Colombia a competir en el nado sincronizado olímpico por primera vez en la historia. El dúo antioqueño presentará su rutina hoy a partir de las 9:00 a.m.


Foto: EFE 

Rutina en el Panamericano Toronto 2015.

Pocas clasificaciones a Juegos Olímpicos tan auténticas para Colombia como la que lograron Estefanía Álvarez y Mónica Sarai en nado sincronizado; el dúo antioqueño trabajó y pulió con dedicación una rutina cuya esencia son las músicas del caribe, más propiamente el mapalé.


Con el ritmo y la fuerza del tradicional baile caribeño, las danzarinas conquistaron a los jueces y se quedaron con el cupo olímpico sin necesidad de repechaje, en un evento que se realizó en Río de Janeiro, en la misma piscina donde competirán hoy.


El nado sincronizado es uno de los deportes más precisos y exigentes. Es una combinación de fuerza y flexibilidad, todo en procura de la belleza. Para llegar a donde están las mejores del planeta, Mónica y Estefanía tuvieron que trabajar con disciplina durante cuatro años, desde que se fijaron en ellas para hacer el ciclo olímpico y buscar la primera clasificación de Colombia a la natación sincronizada olímpica.


Se convirtieron en dúo un poco por azar y fatalidad; Mónica, de 24 años, siempre estuvo en una categoría más avanzada de la cual estaba Mónica, de 22 años. Se cruzaban ocasionalmente en los mismos escenarios de entrenamiento pero más allá de eso, no se imaginaban entonces la excepcional pareja que formarían después.


Hace cuatro años, y cuando estaba por decidirse la dupla con la cual Colombia trabajaría el cupo a Olímpicos, en esta disciplina, Mónica y Estefanía se quedaron huérfanas de sus respectivas parejas, pues estas se retiraron casi en forma simultánea.


Llegó, entonces, la decisión trascendental; en un trabajo concertado entre psicólogas, entrenadoras, dirigentes de la Federación y las dos nadadoras, se propuso formar la dupla entre ambas, quienes eran las mejores de sus respectivas categorías. Eso fue en 2012.


Los resultados comenzaron a llegar al poco tiempo; primero en el plano suramericano, donde entraron pisando fuerte con oro en tierras peruanas. Luego les llegó el momento para el panorama internacional donde fueron de menos a más, mostraron su progresión y crecimiento como deportistas de alto rendimiento, y evidenciaron una madurez y comprensión como equipo, fundamental para alcanzar los resultados.


Contrario a lo que se pueda pensar, no es la semejanza entre ambas lo que les permite formar un dúo exitoso. De hecho, como la misma Mónica lo dice, son absolutamente polos opuestos: “Somos diferentes en todo: en personalidad, forma de nadar, en las cualidades de ella como deportista, en las cualidades mías como deportista”.


La clave, según Mónica, ha sido que cada una ha sacado la mejor parte de la otra. Ahí ha estado el complemento. “Estefa es como más en la tierra, yo soy más volada, soñadora y explosiva”.


El profesionalismo y el sentido de responsabilidad es otro componente importante en el dueto. “Las dos somos muy profesionales, sabemos lo qué tenemos que hacer, cuál es la que tiene que corregir el error. Las dos teníamos todo claro y pues tantas horas y tanta dedicación nos une demasiado”, dice Estefanía.


Ambas tienen mucho que enseñarle al deporte colombiano en cuanto a trabajo en equipo, un aspecto en el cual se tiene una deuda histórica y nunca ha permitido al país figurar en deportes colectivos.


Hoy mostrarán su rutina ante el mundo; belleza, sincronía, mapalé y alegría compartida de dos muchachas que soñaron con estar donde están hoy.




Progreso y recorrido de Mónica y Estefanía

En el 2013, la pareja antioqueña terminó con broche de oro. Y fue precisamente ese metal el que se colgaron en su primera competencia de Ciclo Olímpico: Los XVII Juegos Bolivarianos, que se realizaron en Lima, Perú, a mediados de noviembre de ese año.


En su primera participación en el Viejo Continente, Mónica y Estefanía se colgaron la medalla de bronce. Fue a finales de junio de 2013 en Montreux, Suiza.


Luego,  en el Mundial de Barcelona, España, en ese mismo año, lograron ubicarse en el top 20 de las mejores del mundo, en un hecho sin precedentes para el nado sincronizado colombiano.


En el ciclo preparatorio del 2014 estuvieron en el Open de Brasil donde se colgaron el Bronce.  Así mismo, repitieron concentración en España y compitieron en el Torneo de Infantas donde también se subieron al tercer lugar del podio.


En el Open de Riverside, California, Estados Unidos, derrotaron al dúo del Valle para tener el “definitivo tiquete” de ser el único dueto de Colombia en el ciclo Olímpico. Además, Sarai y Álvarez se llevaron la plata del Campeonato.


Del mismo modo, las danzarinas del agua de Antioquia, en representación de Colombia, se llevaron la medalla de plata en la prueba del dúo técnico de los XXII Juegos Centroamericanos y del Caribe, que se realizaron en Veracruz, México.


Medalla de plata y una de bronce en el Open Internacional de Nado Sincronizado, el cual se realizó en Bonn, Alemania, en marzo del 2015. 


Cerraron su cliclo olímpico con puntaje histórico en la rutina libre (83.5334), en el XVIII Trofeo de Infantas, de la Real Federación española de Natación, en el pasado mes de julio.