Mundo deportivo

How close is the Gold, Yuberjen
Qué cerquita está el oro, Yuberjen
Autor: Juan Felipe Zuleta Valencia
13 de Agosto de 2016


Implacable. Así fue Yuberjen Martínez en su combate ante el cubano Joahnys Argilagos. Luego de su victoria, el hombre nacido en Chigorodó saldrá a pelear el domingo por la medalla de oro. Yuberjen escribe la historia en grande.


Foto: EFE 

Yuberjen, un golpeador incansable, como los de antes.

Emociónese porque vale la pena. No todas las medallas valen lo mismo aunque tengan el mismo color; la actuación de Yuberjen en estos Juegos Olímpicos tiene un mérito enorme. Va más allá de la plata que ya tiene asegurada, incluso del oro que está cerca de obtener.


Recordar su historia de esfuerzos y carencias no es apología a la miseria ni escasez de recursos periodísticos; es un llamado necesario para que las instituciones y el país entero nunca olviden que en cada rincón de Colombia brota el talento para el deporte. En ellos hay que volcar más y más esfuerzos. Nunca será suficiente, y menos cuando ellos, con las uñas y con una nobleza increíble, ofrecen luego sus triunfos personales a un país que los desconoce por años. 


Desde su primer combate ante el local Patrick Lourenco, Yuberjen brindó emociones a Colombia. Ayer, en una pelea compleja, venció al campeón mundial de la categoría, el cubano Joahnys Argilagos, un boxeador que hizo su mejor esfuerzo por mostrarse escurridizo y desesperante, mientras el púgil antioqueño, incansable y fuerte, lo buscó por todo el ring para asestarle golpes certeros que no dieron mucho espacio para la subjetividad de los jueces, quienes otorgaron claramente el triunfo para Martínez después de nueve minutos intensos para él, y eternos para los colombianos que lo siguieron por televisión.


Pesa 49 kilos, pero se ve sólido como una escultura, con su color negro brillando sobre el cuadrilátero. Se le dificulta expresarse, o eso parece. Quizás sea porque todo el país a excepción de su familia, amigos y conocidos, lo escucharon por primera vez, justo después de ganar su primera pelea en estos Juegos. La emoción y la necesidad de decir muchas cosas ahora que se interesan por escucharlo, lo obligan a hablar rápido y a cruzar un montón de ideas y sentimientos. Eso sí, su nobleza ha quedado clara. Es, sobre todo, un llamado, uno de tantos, uno que ojalá sí se escuche, para que él y muchos deportistas anónimos tengan el apoyo para llegar al lugar donde, está demostrado, pueden llegar.


“Quiero pedir apoyo para las personas que vienen detrás de mí y sueñan como yo un día lo hice”, expresó Yuberjen tras su victoria ante el cubano.


El próximo domingo disputará la medalla dorada a las 12:15 p.m. ante el uzbeko Hasanboy Dusmatov, peleador duro y técnico que llegó a la final tras propinarle una paliza al norteamericano Nico Hernández.


Yuberjen, de 24 años, partió a Río de Janeiro siendo mecánico de bicicletas; volverá al país convertido en medallista olímpico. Por eso es justo emocionarse como colombiano viendo sus triunfos a distancia desde una pantalla. Ojalá algún día, no muy lejano, todos estos éxitos se conviertan en paisaje, en circunstancias naturales de procesos bien hechos, en consecuencias de una inversión y de políticas para el deporte. 


Mientras eso pasa, es válido que el triunfo de Yuberjen erice la piel y hasta saque lágrimas. También es válido seguir recordando en todas partes y por todos los medios, las absurdas situaciones en las cuales tienen que formarse estos muchachos para luego ir a hacer historia en escenarios y lugares del mundo impensados.