Columnistas

Diez palabras (“raras”) para insultar Porque el madrazo no es la única
Autor: Juan David Villa
12 de Agosto de 2016


No sé cuántas palabras soeces haya en español.

No sé cuántas palabras soeces haya en español. Y hay que decir que en vez de soeces, cuyo singular es soez, preferimos llamarlas (hablo de Antioquia) vulgaridades, esas mismas que los padres, sin ningún éxito, trataron de corregirnos a punta de palmada. Ustedes las conocen y las dicen, yo también, no mintamos. Pero estas no las usamos (no son muy comunes) y no sonarán feo seguramente, mas su carga, su significado puede ser tan fuerte como el de las que decimos cuando nos machucamos (también se puede decir machacamos) un dedo, cuando nos aporreamos el debo pequeño del pie, cuando nos encontramos con los viejos amigos, antes y después de los goles, cuando el motociclista se traga el pare… O sea, siempre.  Y ya ustedes sabrán, porque no voy a escribirlas, cada una a cuál de las nuestras se parece, a cuál puede remplazar. 


1. Zurullo. Les voy a dejar la elegante definición que aparece en el Diccionario de las academias y ustedes lo traducen a paisa: “Porción compacta de excremento”. Ey, care’zurrullo, ¿para dónde vas?


2. Ceporro. Persona torpe e ignorante. No me crean tan ceporro en esta vida por Dios. 


3. Zascandil. Persona despreciable, enredadora. Hay mucho zascandil por ahí suelto: unos hacen maldades en la calle y otros en el Congreso.  


4. Cenutrio. Torpe, estúpido. Hay varias formas de nombrar la torpeza en español, eso debe ser un síntoma de que hay mucho cenutrio por ahí dando lidia.


5. Coprófago. Aquel que ingiere excrementos. Sin comentarios, muchachos.


6. Gamberro. Disoluto, libertino, es decir, sinvergüenza (con todo lo que la sinvergüencería puede incluir). 


7. Casquivana, o casquivano, para no herir a nadie. La definición es un derroche de elegancia: “Que no tiene formalidad en sus relaciones sexuales”. Pero el Diccionario hace una aclaración: que la definición se refiere especialmente a las mujeres (no nos escandalicemos: estas palabras nacieron cuando ni el feminismo ni el machismo existían). 


8. Gaznápiro. También es torpe, simplón. 


9. Facineroso: es sinónimo de delincuente o de persona malvada. 


Y va una más, que la separo porque sí la usamos, pero es cándida en comparación con otras.


10. Zurumbático. Preferimos sorombático y significa, como saben, atontado, lento. En el Diccionario de las academias aparece zurumbático y no sorombático, pero eso no quiere decir que la palabra sea incorrecta (si es que realmente existe alguna palabra “incorrecta” en el universo que es el idioma). Además, tiene su lógica porque zurumbático viene de la portuguesa sorumbático (sombrío, triste, melancólico).