Palabra y obra

Two men of science
Dos hombres de ciencia
12 de Agosto de 2016


Los dos nuevos miembros honorarios de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales: Darío Valencia Restrepo y Gabriel Poveda Ramos, hablan de este reconocimiento que les fue notificado hace pocos días


Gabriel Poveda Ramos


¿Qué significa que la Academia le otorgue este título?


Este es un reconocimiento un poco tardío, porque ya a mi edad todo es tardío, pero muy amable de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, hacerme este mérito, junto a Darío Valencia Restrepo. 


Yo fui miembro de muchas academias aquí y en el exterior, trabajé muchos años enseñando en universidades, hice trabajo en industrias. Casi todo el trabajo fue de docencia e investigación. Es grato recibir este título honorario.


Usted comenzó a ser docente mientras todavía era estudiante, ¿cómo fue eso?


Yo empecé a trabajar muy temprano en la vida, tenía 19 años cuando comencé a dictar Geometría, en la Universidad Pontificia Bolivariana, donde yo estudiaba Ingeniería Química. 


Lo que pasó fue que me nombraron profesor porque el rector de ese tiempo, monseñor Félix Henao Botero, supo que a mi familia del Tolima le habían hecho un daño terrible sus enemigos políticos, y él, con su gran sensibilidad social, quien me estimaba mucho, me dijo ‘usted no se puede salir, el próximo año empieza a dar Geometría’. Entonces, comencé a dar clases, a trabajar. Era 1950, hace ya 66 años, dos tercios de siglo. Di clases hasta el año 2010, todos los años, excepto uno o dos que estuve haciendo trabajos en el exterior.


¿Qué le hace falta a la academia, a las universidades de hoy?


Se han ido perdiendo dos cosas: el gusto por el estudio serio y riguroso, por lo que se han popularizado muchas carreras ‘light’, y, por otra parte, aun en las carreras como las ingenierías, que fueron siempre un paradigma de trabajo consciente en la investigación y la enseñanza, el nivel académico se ha ido rebajando. 


Tanto es así que la carrera de Ingeniería, que en 1960 en la Escuela de Minas era de seis años, fue rebajada primero a cinco años,  y bueno, pasa. Después, hace unos diez años, el espíritu ‘light’ y la superficialidad que nos invade, proveniente de los Estados Unidos, ha ido haciendo que varias carreras de universidades, en el mundo de la Ingeniería, las hayan rebajado a cuatro años, lo cual es un gran daño. 


Además, se han venido inventando una serie de ingenierías ‘light’, como lo que llaman ‘Ingeniería Financiera’, que son reglas para sacarle a la gente la plata del bolsillo, como pasa con ‘Ingeniería Comercial’.


Lo que se enseña puede ser conveniente y útil, pero no es Ingeniería. 


Eso ha hecho que el espíritu de rigor y seriedad de la Ingeniería se haya ido perdiendo. 


Se ha ido perdiendo el espíritu de servicio social de las profesiones, enfocándolas de forma muy marcada en el mercado.


¿Debe ser Colombia un país que enfoque a sus profesionales a las ciencias, a la investigación?


Justamente en un país pobre y subdesarrollado como el nuestro, así se diga que hemos mejorado, necesitamos profesiones mucho más basadas en la ciencia fundamental y en las que los profesionales tengan mayor vocación por la investigación fundamental y aplicada, que en los países desarrollados. 


Y está pasando lo contrario. En Alemania, en Estados Unidos, en Inglaterra, se sigue haciendo la investigación, pero en Colombia, que en los años 80 y 90 se tuvo un espíritu notable por la investigación, con avances de ciencia aplicada, afortunadamente, se ha ido perdiendo terreno. 


Eso lo que hace es que dependamos de las patentes de ellos, que se las compremos, porque nosotros no las tenemos, y cada que vamos a hacer algo debemos recurrir a esos países desarrollados y sus conocimientos para lograrlo.


¿Cree que ha logrado lo que quería hacer cuando comenzó su carrera, que hizo una contribución a la industria y a la academia?


Puedo decir, con mucha satisfacción, que profesionalmente yo he satisfecho mis aspiraciones y mis deseos de contribuir al desarrollo industrial del país, y luego a la formación de muchos estudiantes. 


Alguna vez me pusieron a hacer cuentas de cuántos estudiantes tuve en la Bolivariana, en la Universidad del Valle, en la Nacional de Bogotá, en la Universidad de Antioquia y me dio que tuve por lo menos 3.000 estudiantes en mi vida. 


Entonces, cuando mi Dios me pida cuenta de yo qué hice por aquí, además de todas las bobadas que hacemos los muchachos, le puedo decir que tuve a esos muchachos formados en Ingeniería. 


Contribuí al desarrollo económico del país y enseñé.


¿Cuáles son los retos que tienen actualmente las áreas del conocimiento a las que usted ha aportado durante estos años?


Los retos son reindustrializar al país, porque desde que a este país le cayó la roya de César Gaviria Trujillo, porque decidió desindustrializar al país. 


Anoche estaba escuchando a la ministra de Comercio, quien estaba indicando que uno de sus propósitos era redescubrir el camino de la industrialización para volver a llegar, después de haber perdido como 30 años. Y creo que eso es lo que tiene que hacer el país, porque por esa misma desindustrialización carreras como Ingeniería Química han perdido lo que era antes, porque productos importantes que se llegaron a fabricar en el país ya se importan, y el dólar ha tomado tanta fuerza.


Darío Valencia Restrepo


¿Cómo recibe este reconocimiento de la Academia?


Estoy sorprendido y muy agradecido por esta distinción de una Academia que está cumpliendo una valiosa tarea en pro del avance de la ciencia en Colombia. La recibo como un generoso reconocimiento a una trayectoria y como una responsabilidad hacia el futuro.


¿Cuáles cree que han sido sus más valiosas contribuciones a las ciencias del país y qué ha querido lograr con ellas?


Me limitaría a mencionar lo principal que el Capítulo de Antioquia de la Academia destacó cuando postuló mi nombre para la distinción de miembro honorario: mis investigaciones relacionadas con la hidrología y los sistemas de recursos hidráulicos; las 113 citas en la literatura internacional que ha recibido mi tesis de posgrado en el MIT a lo largo de varias décadas; mi contribución al desarrollo académico de la ciencia cuando, como gestor principal, impulsé la creación de las facultades de Ciencias y de Ciencias Humanas en la sede Medellín de la Universidad Nacional de Colombia, e impulsé también la creación del programa de posgrado en Recursos Hidráulicos en la Facultad de Minas, programa que fue el germen del primer programa de doctorado en ingeniería en Colombia y sede de grupos de investigación con interlocución internacional.


¿Cómo ve el panorama actual de la investigación, creación y el desarrollo científico en el país?


Es necesario citar el consabido dato: Colombia dedica a la investigación científica un mínimo porcentaje del PIB, de modo que estamos lejos de los países exitosos al respecto e, inclusive, por debajo de algunos países de desarrollo similar. Y las recientes políticas del Gobierno Nacional hacen énfasis en la innovación, al parecer olvidando que para lo anterior es fundamental apoyar la investigación científica y la educación en ciencia y tecnología.


De otra parte, es notoria la pérdida de importancia y presupuesto de Colciencias, una entidad que en años pasados jugó un papel primordial en el despegue de la investigación en el país.


Sin embargo, debo destacar cómo en los últimos años han aparecido muchos grupos de investigación, sobre todo en las universidades, un buen número de ellos calificado como de excelencia.


¿Qué dificultades tiene un hombre de ciencia en la Colombia de hoy?


La ausencia de una decidida política pública, así como las limitaciones de Colciencias. Además, la poca investigación propia que en general caracteriza la industria y las empresas del país. De modo que puede decirse que muchos proyectos de investigación, algunos promisorios, enfrentan dificultades de financiamiento.


¿En qué campos cree que tenemos mayores avances científicos e investigativos y en cuáles debemos mejorar mucho más?


Hay avances en ciencias de la salud, en especial lo relacionado con enfermedades tropicales, trasplantes e inmunología; cambio climático; fenómeno de El Niño; ambiente y biodiversidad; ciencias sociales. Así mismo, con el fin de integrar la empresa con la academia, Colciencias definió seis redes nacionales de grupos de investigación, cada una de ellas asociada a un centro calificado como de excelencia; estos tienen que ver con áreas de la salud, agroindustria, biodiversidad, nuevos materiales, fenómenos complejos y un observatorio relacionado con regiones afectadas por el conflicto armado.


Pienso que los esfuerzos investigativos deben orientarse con mayor intensidad a enfrentar graves problemas nacionales como aquellos de la alimentación y nutrición, vivienda, educación, salud, desigualdad en la distribución de la riqueza y el ingreso… Considero, también, que la industria y las empresas deberían dedicar mayores recursos a la investigación propia y en conjunto con la universidad y centros de investigación.


Usted ha estado al frente de entidades como la UdeA, ¿cree que la academia debe trabajar en qué aspectos para el desarrollo de la ciencia?


Por supuesto, y la Institución lo viene haciendo en importantes campos para el país y para el departamento. Recuerdo que en la última clasificación de Colciencias la Universidad de Antioquia acreditó un total aproximado de 250 grupos de investigación, 60 de los cuales recibieron la más alta categoría. Allí se destacan las ciencias médicas y de la salud, ciencias exactas y naturales, e ingeniería y tecnología.



Gabriel Poveda Ramos

- Se formo en Electrotecnia, en la National School California, 1946-1950.


- Estudió Ingeniería Eléctrica en la Universidad Pontificia Bolivariana, 1951-1954.


- Estuvo en la Escuela Militar y la Escuela Superior de Guerra, donde obtuvo el Grado Oficial. Primer puesto, 1953.


- Es Ingeniero Químico de la Universidad Pontificia Bolivariana, 1953.


- Es Ingeniero Electricista de la Universidad del Valle, 1954-1956.


- Se tituló magíster en Matemáticas Aplicadas de la Universidad Nacional de Bogotá, 1957-1958.


- Cursó también Tecnología Textil en el Instituto Textil de Lodz de Polonia, 1965.


- Fue vicepresidente técnico de la Andi entre 1971 y 1973.


- Cofundador de Colciencias. 


- Dirigió e hizo parte de la fundación del Departamento de Matemáticas de la Universidad del Valle, como también estuvo al frente del Centro de Investigaciones de la Universidad de Medellín, siendo en esta última institución decano de Estadística. 


- Se desempeñó como presidente de la Sociedad Antioqueña de Ingenieros y Arquitectos (1972-1973) y en el Instituto Agustín Codazzi fue aerofotogrametista. 


- Complementó sus saberes con los Estudios de Economía Latinoamericana en INTAL, Buenos Aires, 1967.




Darío Valencia Restrepo

- Ingeniero civil de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional.


- Actualmente se desempeña como consultor independiente. 


- Posee títulos de posgrado en Matemática de la Universidad Nacional de Colombia y en Recursos de Agua del Instituto Tecnológico de Massachusetts. 


- Fue rector de la Universidad de Antioquia, gerente general de las Empresas Públicas de Medellín y rector de la Universidad Nacional de Colombia.


- Es profesor emérito y Doctor Honoris Causa de la Unal. 


- Fue distinguido por el Gobierno Nacional de Colombia con la Orden al Mérito Julio Garavito en el Grado de Gran Cruz.


- Ha escrito libros y artículos sobre ciencia, técnica, educación y cultura.