Palabra y obra

From black and white to hope
Del blanco y negro a la esperanza
Autor: Daniel Grajales
12 de Agosto de 2016


El artista ecuatoriano Tomás Ochoa inauguró ayer su exposición Paraíso: Línea negra en la Galería Duque Arango de Medellín, en la que se destaca el manejo del blanco y negro.


Foto: Bladimir Venencia 

Tomás Ochoa delante de su obra de la serie Paraíso: Línea negra, un tríptico elaborado en pólvora sobre tela, de 240 X 360 centímetros. 

Lugares inhabitados. Silencio y serenidad. Oscuridad y luminosidad. Guerra y paz. 


En las obras del artista Tomás Ochoa el único estallido estridente que puede apreciar el espectador está en su cabeza, ya que el olfato le dice que sus creaciones, todas de gran formato, están elaboradas con pólvora, material que le sirve para reflexionar sobre temas como el conflicto armado, la destrucción del paisaje y esa delgada Línea negra, como tituló su exposición que hay en el paraíso natural de una geografía abandonada por miedos y destierros.


“Llegué a la pólvora por los temas que uso, yo me enfoco en la violencia, hace poco trabajé en la violencia desde la mirada colonial, por ejemplo. Ahora, Paraíso: Línea negra está relacionado con la violencia, pero las imágenes que uso no tienen alusiones explícitas a la violencia, entonces utilizo este material para hacer una especie de catarsis”, explicó el artista, nacido en Cuenca, Ecuador, en 1969.


Sus obras se centran en “imágenes neutras, paradisiacas, bucólicas” que hablan de la guerra con paradojas como que por el conflicto la belleza del paisaje esté abandonado. 


“Lo que hago formalmente es reemplazar el grano fotográfico, un pixel, por un grano de pólvora. La imagen en blanco y negro está conformada por puntos negros, y lo que hago es reemplazarlos por la incidencia del fuego en la pólvora, de la luz en los sustratos de plata. Al quemar las imágenes, estas se fijan sobre la tela. El resultado es casi fotográfico, porque cuando la ves de lejos crees que es una impresión fotográfica, pero cuando te acercas es muy plástico, podría ser una pintura”. 


El campo expandido de la cultura es el concepto que le interesa al creador: “Se mezclan distintos medios buscando hacer borrosas esas fronteras de los medios para conseguir que se disparen todos los sentidos”. Todo comenzó cuando viajó a Bogotá por tierra, desde Quito, y se sorprendió por la belleza del paisaje colombiano, encontrándose con que en 2013 los arahuacos hicieron un recorrido por la Sierra Nevada para restituir ese equilibrio perdido en la naturaleza por la presencia de grupos armados, además de delimitar sus territorios, lo cual le pareció “una acción poética y política, por lo que intenté hacer un recorrido por distintos lugares donde hubo presencia de grupos armados, porque son paraísos, paisajes, bosques primarios, intocados, que hace cientos de años pudieron verse así. Se da la paradoja de que, gracias a la presencia de grupos armados, se preservaron”. 


Como concluye el curador y crítico de arte Miguel González, Ochoa “logró preservar el equilibrio de las fuerzas naturales ante la amenaza de los grupos armados que tenían presencia en la zona. El rito ancestral como gesto de identidad y de apropiación”.