Columnistas

De engaños y otras perversiones
Autor: Alfonso Monsalve Solórzano
7 de Agosto de 2016


El señor presidente le quiere meter, nuevamente, el dedo en la boca a los colombianos, tirando un globo a ver qué pasa, pero estos, otra vez, se darán cuenta de la maniobra obscura y le darán su merecida respuesta.

El señor presidente le quiere meter, nuevamente, el dedo en la boca a los colombianos, tirando un globo a ver qué pasa, pero estos, otra vez, se darán cuenta de la maniobra obscura y le darán su merecida respuesta.  


En efecto, ahora resulta que intenta acelerar a como dé lugar el plebiscito, que, como sabemos, ya es tramposo de por sí, pasando por encima de la firma misma entre las “partes” y el control de la Corte Constitucional, para llevar al congreso un documento con las iniciales (me imagino que de los redactores) en cada página antes de que sea refrendado oficialmente por las Farc, que celebrarían una conferencia nacional para hacerlo, todo con el fin de que el parlamento cite la votación del engendro lo más pronto posible.


Es que tiene mucho afán. Necesita que el acuerdo sea aprobado en el término de la distancia, para poder presentar la inevitable reforma tributaria que castigará duramente a los colombianos de a pie, porque la economía está postrada - tanto, que las calificadoras de riesgo bajaron su nota al país, poniéndolo en un nivel negativo- y necesita recursos a como dé lugar. 


Santos sabe que, sabiendo el pueblo lo que se le viene encima, el futuro del plebiscito -que ya tiene al sí en un nivel bajísimo- será nulo, si comienza ahora, en el país, la discusión del diluvio impositivo que se le quiere meter. Y como lo único que le importa al primer mandatario es imponer su negociación con las Farc como sea, sin que los colombianos tengamos el tiempo de leer los acuerdos, pues, todo recurso, por antidemocrático e ilegal que sea, le vale.  ¿Qué es lo que llevaría al congreso?: un papel sin validez para que las mayorías parlamentarias, que no pueden estar seguras de lo que aprobarían, le den visos de legalidad a tamaña violación de la Carta Magna y la ley, porque, en esa disyuntiva, los legisladores ni siquiera estarían seguros de que las Farc honrarían sus “iniciales” y, en cambio, comprometerían jurídicamente a las instituciones colombianas. Además, es una afrenta que buscaría imponer, de manera definitiva, a los colombianos la ignorancia de lo pactado, forzando un plebiscito sin que haya habido el tiempo suficiente para debatir el contenido de lo convenido.


La cosa está resultando tan impresentable que ya el ministro Cristo salió a rectificar a su presidente, diciendo que el acuerdo se presentará una vez haya sido firmado por los concernidos (vale decir, luego de que la “décima conferencia” de las Farc le dé vía libre y Santos), pero nadie sabe en que terminará el globo, porque el presidente no se ha retractado. 


Y como si fuera poco, y tal vez, intentando sacar ganancia de la atención que objetivamente causó lo dicho por Santos para pasar inadvertida la propuesta del desarme de la guerrilla, el viernes se firmó el capítulo de la dejación de las armas, en la que queda claro, que esta participará armada en el plebiscito, porque la concentración en las zonas y campamentos se hará después de la refrendación, en el conocido cronograma que comienza el día D + 90 con el 30%; el D + 120, el otro 30% y el día D + 150, el 40%, pero con la condición de que será en esta última que entregarán los fusiles. 


Uno, ingenuamente cree que ya se agotaron las maniobras y trampas del gobierno para hacer pasar el sí en el plebiscito, pero no, su imaginación para maquinar es enorme. Afortunadamente, la sabiduría de los colombianos y su inteligencia para detectar los engaños, es infinita.


Adenda 1.


El gobierno comenzó a deportar a los inmigrantes cubanos que quieren continuar su viaje a Estados Unidos, huyendo de la opresión y la miseria. Es inaudito y retrata de cuerpo entero lo que es capaz de hacer un régimen servil con la dictadura cubana, alidada de las Farc.


Adenda 2.


Y Santos y la canciller quieren ponerle trabas al pueblo venezolano, para impedirle que cruce la frontera en busca de alimentos y medicinas. Hablan de crear una cédula especial y mil restricciones más, en lugar de dejarlos pasar libremente para que satisfagan sus necesidades básicas. Todo para no molestar al dictador aliado de Cuba y de las Farc.