Columnistas

R韔 2016
Autor: Rafael Bravo
5 de Agosto de 2016


Para fortuna de muchos aficionados al deporte y de quienes comienzan a mostrar su desd閚 y rechazo al proceso pol韙ico en los Estados Unidos, tendremos tres semanas de pausa con motivo de los Juegos Ol韒picos R韔 2016.

Para fortuna de muchos aficionados al deporte y de quienes comienzan a mostrar su desdén y rechazo al proceso político en los Estados Unidos, tendremos tres semanas de pausa con motivo de los Juegos Olímpicos Río 2016. La gesta orbital que convoca a lo más granado de las diferentes disciplinas será el escenario competitivo en un país golpeado por la corrupción, en su institucionalidad con la destitución de su presidenta, afectado por una grave recesión y azotado por el impacto del virus del Zika que en un momento llego a poner en duda la realización del evento. 


Brasil, el gigante suramericano, no pude ser inferior al compromiso adquirido pues con ocasión del Mundial del Futbol del 2014 esa nación demostró con creces lo que es organizar exitosamente certámenes de gran magnitud. Ciertamente, se han presentado retrasos en varios de los escenarios y la venta de boletos no está al nivel esperado, pero se espera haya un repunte una vez se dé comienzo a las competencias, como es la costumbre de los brasileños e hispanos de dejar todo para última hora. La alta contaminación de las aguas también ha sido de mucha preocupación para los atletas participantes. 


Por lo demás, para la mitad de los habitantes, los Juegos tienen un costo muy alto en momentos en que esa nación tiene otras prioridades y donde la pobreza e inseguridad han tenido un repunte significativo como consecuencia de la profunda crisis política y económica por la cual atraviesan los brasileños. Quienes se muestran a favor de la justa olímpica resaltan los beneficios económicos por un aumento del turismo y la demanda agregada que se genera. 


Preocupados por un posible ataque terrorista, las autoridades locales están actuando coordinadamente con los servicios de inteligencia norteamericanos tratando de identificar posibles amenazas provenientes del estado islámico. Según reporta el periódico New York Times ese grupo busca reclutar fanáticos utilizando propaganda subversiva en portugués. A través de la red ofrece ‘’17 sugerencias de como atacar en los Olímpicos’’, mencionando como objetivos a ciudadanos norteamericanos, británicos, franceses e israelíes. Según el Site Intelligence Group que monitorea los canales yihadistas, los terroristas podrían utilizar venenos en las comidas y bebidas o drones con explosivos pequeños.


Rio 2016 tendrá 6.755 horas de transmisión por la cadena matriz NBC y sus filiales NBC Sports, Golf Channel, Bravo, Cnbc, Msnbc y en español a través de Telemundo y NBC Universo. La exclusividad por los derechos de transmisión le significa a NBC desembolsar 1.230 millones de dólares, que ya fueron recuperados por la venta de avisos publicitarios. Los ingresos netos por los Olímpicos de Londres le dejaron a la cadena 120 millones de dólares. 


En el plano deportivo, lamentable la ausencia de 110 deportistas rusos inhabilitados por el Comité Olímpico Internacional, un entramado del gobierno ruso promoviendo el uso de sustancias prohibidas a cambio de medallas en varias disciplinas. Un hecho sin precedentes que de no ser por las acusaciones de una atleta asilada en los Estados Unidos denunciando el dopaje, nada hubiera pasado.


El monstruo de las piscinas regresa a Río para competir por cuarta vez en los Juegos y como abanderado de la delegación norteamericana. Michael Phelps a sus 30 años, ha logrado acumular 22 medallas, de las cuales 18 son de oro. No fue una decisión fácil luego de luchar por muchos años con una grave crisis existencial por la ausencia de su padre con quien finalmente pudo reencontrarse. Sus malandanzas por el uso de licor y marihuana le abrieron los ojos y sirvieron de motivación para “mirarme a mí mismo y a descubrir quién soy de verdad. Liberarme del peso de las cosas que he arrastrado toda  vida y que me generaban frustración”.