Palabra y obra

Arenas Betancourt according to Martínez Pérez
Arenas Betancourt según Martínez Pérez
5 de Agosto de 2016


La obra cinematográfica Elogio de la muerte del joven director Sergio Martínez Pérez, quien hizo parte de la Muestra Nacional de Cortos Caleidoscopio del Festival de Cine de Jardín, cuenta detalles de Rodrigo Arenas Betancourt a través de imágenes.


Foto: Cortesía 

El director de Elogio de la muerte, Sergio Martínez Pérez.

Óscar Jairo 


González Hernández


Profesor 


Facultad de Comunicación 


Universidad de Medellín


¿Cuándo y por qué se decidió a hacer esta tarea sobre Rodrigo Arenas Betancourt? 


Rodrigo Arenas Betancourt ha estado desde siempre ahí, en sus obras monumentales en los parques, pueblos y calles de nuestra cotidianidad. Lo que nos pareció raro es lo poco que se sabe del hombre y del artista detrás de aquella obra escultórica.


Con esto, como equipo audiovisual, nos propusimos ahondar en su figura y legado, y encontramos en su simbología, en el manejo narrativo de sus esculturas, en la consciencia mitológica y fundacional de América, en ese Realismo y esa Oda al hombre mulato los elementos estéticos y dramáticos que pueden mover una narración.


¿Por qué el título “Elogio a la muerte”, qué sentido o indicación tiene aquí la muerte con las esculturas de Arenas Betancur? 


El título surge de una apología de la muerte que el mismo Rodrigo Arenas Betancourt hace en su libro Los pasos del condenado: ‘Este discurso barroco, esta “Apología o Elogio a la muerte que se irá convirtiendo en carga alucinada, es un autorretrato; algo así como un perfil cruel y ardiente contra el tiempo y el olvido. Es un ejercicio sádico y necrófilo que aúlla en las membranas de la noche’. Tomamos así esta provocación como idea recurrente, como manifestación del juego que el artista hace con ‘la hermosa’, ‘la fecunda’, ‘la puntual’, juego que se concreta en la obra artística que sobrevive la caducidad del tiempo.


Santiago FrancoElogio

Proyección en el Camilo Torres de Elogio de la muerte de Sergio Martínez Pérez.


En el corto se ve la medida, la economía, el ascetismo en la forma y el contenido, nada de excesos,¿qué buscaba con ello? 


Como documental de creación se evitan ciertos lugares recurrentes del documental expositivo o periodístico. Sin narrador en off, sin ‘bustos parlantes’, sin redundancias entre el discurso visual y las palabras,  el documental concede el poder comunicativo a la imagen y al sonido extraverbal en un viaje poético y simbólico dentro de la obra del maestro en su última etapa, la que sucede a su secuestro.


¿La relación entre el “Cerro Bravo” y los alambres de púas, qué intentan mostrar y resolver en el Elogio a la muerte?


Rodrigo, como se deja leer en sus libros, quedó profundamente marcado por el paisaje de su tierra natal, Fredonia. Le obsesionaba el ‘Cerro Bravo’; ese cerro magnético, moldeado por fuerzas telúricas y volcánicas, muy parecido al Tusa, que domina el paisaje de este pueblo antioqueño, y al que divisaba desde su casa en El Uvital, entre aguardientes y tangos. Las púas son un enlace material con la obra ‘El Cristo del secuestro’, ya que, adolorido y traumatizado de vuelta de su cautiverio de 81 días, usó este material y plasmó en esta obra todo su dolor y su rabia sepultando su rostro en el pecho de un cristo desmembrado, nocturno y sanguinolento.


Quisimos, así, dejar testimonio vivo de su cantera de creación.


¿Qué libros de Arenas Betancourt leyeron antes y en el momento de concebir la producción? 


Su obra escrita: Memorias de la errancia, el amor y la muerte, escrita en 1962, donde describe su vida en México, sus primeros pasos como escultor, sus amores, la relación con Orozco, Rivera, Siqueiros y otros círculos artísticos,y algunas reflexiones íntimas sobre el arte y su carácter inconsciente. Los pasos del condenado, que es un libro dedicado a la muerte, narrado para ella; lo escribe entre 1987 y 1988, después de su liberación, plasmando allí su vivencia en el cautiverio, su infancia bucólica entre los cerros andinos y su juventud en el arte. Y Memorias de Lázaro de 1994, que es una reelaboración o reinterpretación de Los pasos del condenado, con una mayor distancia emocional del secuestro.


¿Por qué el trayecto se hace desde la casa en Caldas (Ant.) hasta la vereda Uvital, en Fredonia, donde nació y vivió Arenas Betancourt? 


Esta casa es vital, pues allí su familia conserva gran parte de su legado: varias esculturas, bocetos, planos, fotografías, casetes de video y audio, toda una colección invaluable para la historia del arte antioqueño. Entre esas obras se contemplan “El Cristo del secuestro” y el último cuadro que comenzó y dejó incompleto, interrumpido por la muerte. Y al Uvital llegamos a encontrar su mirada del paisaje y la continuación de su vida, no ya en el arte, sino en su hija.


¿Por qué concentran momentos esenciales de la vida de Arenas Betancourt en el secuestro y qué buscaron en el diario que llevó y que se publicó después como Memorias de Lázaro? 


Frente a su obra, vida y pensamiento, tuvimos que acotar un espacio y una cronología que se pudiera desarrollar en el cortometraje. Ya fue una cuestión de interés temático frente a la muerte la que impulsó que nos concentráramos en su secuestro.


Respecto a Los manuscritos del secuestro, fueron una sorpresa del rodaje. Los encontró por casualidad María Elena Quintero, su compañera, y nos compartió una lectura muy emotiva de lo que pasaba por la mente de Rodrigo durante sus días en cautiverio. También los dibujos que dejó en estas hojas de cuaderno son un retrato vivo de su emoción.


¿Por qué no hay una relación evidente con las esculturas, con la obra escultórica? 


Fue muy importante la asesoría que recibimos de los profesores del módulo de Documental de la Universidad de Antioquia. A ellos en gran parte se agradece que no se haya llegado a la enumeración y puesta en imagen de la cronología de sus obras. Digamos que era el lugar común o más cómodo para tratar la historia. Por eso quisimos ahondar en los paisajes de su vida y entrar, gracias a su compañera María Elena Quintero y a su hija Elena Arenas, a la intimidad de las casas que habitó y en donde aún permanece de algún modo su presencia.


¿Quién y cómo coincidió con su interés e intención para hacer la fotografía de Elogio de la muerte?


El director de fotografía John Bedoya es un compañero de la carrera de Comunicación Audiovisual. Había visto su estética y su tratamiento de imagen en otros trabajos universitarios y desde el principio lo animé a que participara del proyecto. Debo agradecer mucho su fotografía, sus tonos fríos, la limpieza en la composición y movimientos, y la comprensión conceptual.




*Sobre Rodrigo Arenas Betancourt

*Nacimiento: El Uvital, área rural de Fredonia, Antioquia, 23 de octubre de 1919.


*Muerte: 14 de mayo de 1995.


- Uno de los más destacados escultores de Antioquia, sus obras son monumentos públicos. 


- Fue uno de los artistas colombianos más prolíficos y apreciados nacional e internacionalmente. 


- El 18 de octubre de 1987 fue secuestrado en Caldas, Antioquia, cuando viajaba junto a su esposa y sus hijos. Fue liberado el 1 de enero de 1988, tras 81 días de cautiverio.


- Falleció en 1995 en la clínica a causa de cáncer en el hígado. Sus restos reposan en Fredonia.