Columnistas

¿Restitución en Bojayá? No: 51 niños muertos por desnutrición
Autor: Sofia Alejandra Gaviria Correa
27 de Julio de 2016


El pasado jueves, en Medellín, la Comisión de Derechos Humanos, que presido, realizó una audiencia pública para conocer las dimensiones de la crisis humanitaria que enfrentan actualmente las comunidades indígenas del municipio de Bojayá, Chocó.

El pasado jueves, en Medellín, la Comisión de Derechos Humanos, que presido, realizó una audiencia pública para conocer las dimensiones de la crisis humanitaria que enfrentan actualmente las comunidades indígenas del municipio de Bojayá, Chocó. Allí, 32 gobernadores indígenas de ese municipio denunciaron, con actas de defunción en la mano, que, en lo que va corrido del año, han muerto en Bojayá 51 niños y 11 adultos, por enfermedades prevenibles. Hablamos de malaria, diarrea, vómito y tos ferina, entre otras dolencias, en su mayoría sobrevenidas por desnutrición grave.


Los casos más dolorosos se están presentando en los resguardos de Opogadó, Uva Ipogue, Pichicora y Alto Rìo Quía. No hay puestos de salud en los resguardos, y, en la cabecera municipal, donde sí los hay, no se atiende con diligencia a los indígenas ni hay personal que hable sus lenguas. Para recibir atención médica, los habitantes de los resguardos tienen que hacer recorridos en canoa o en lancha, que pueden tardar entre ocho y diez horas, lo cual se dificulta notablemente cuando hay que trasladar enfermos y cuando no se cuenta con los recursos para esos complicados desplazamientos.


Desde la Comisión de Derechos Humanos, buscaremos servir de puente con el Ministerio de Salud y con el del interior, responsable de la situación de los indígenas, para encontrar las soluciones más prontas para esta crisis. Esperamos también trabajar de la mano de la Gobernación del Chocó y de la Alcaldía de Bojayá y, por supuesto, de la de la Universidad de Antioquia, tan fuerte en el área de Salud, que fue quien solicitó la realización de la audiencia.


Con la misma insistencia con la que la Comisión se ha encargado de denunciar los indignantes casos de desnutrición y de fallecimientos por causas asociadas a la misma, en el departamento de La Guajira, y con la misma energía con que, esta semana, haremos nuestra sexta gran brigada de salud en ese departamento, nos desplazaremos a Bojayá y llevaremos hasta allá al Gobierno, para que, por fin, se entere de esta crisis y cumpla con las funciones constitucionales que está eludiendo. Al mismo tiempo, apelando a los organismos de control, haremos veeduría al cumplimiento de los compromisos gubernamentales con estas comunidades e investigaremos sobre los casos de otros municipios y departamentos, como Vaupés y Vichada, donde los índices son aún más escandalosos, porque las poblaciones están más dispersas y abandonadas. Casos como el que acabamos de exponer, donde, repetimos, hablamos de 51 niños fallecidos, en pocos meses, en un solo municipio, nos reafirman en la convicción de que es necesario que el Congreso ejerza, con todo vigor, control político sobre el tema de la desnutrición, no sólo en La Guajira, sino en todo el país.


Desde que estuve por primera vez en La Guajira, hace más de tres años, he insistido en que el problema más grave del país es el caos en materia de seguridad alimentaria y nutricional, porque, como decía mi hermano Guillermo Gaviria Correa: “No hay nada más violento que un niño muera de hambre en un país rico, como Colombia”. ¿Por qué los culpables, los representantes de las entidades encargadas de velar por que esto no ocurra, nunca han respondido penalmente por las muertes de niños a causa de la desnutrición? ¿Acaso no han pasado por la cárcel muchos alcaldes, gobernadores, ministros y otros servidores públicos, por manejos inadecuados de recursos, muchas veces sin mala fe? ¿No es más grave que nuestros niños estén muriendo de hambre, a causa de la ineficiencia, el despilfarro y la desviación de los recursos públicos?


Nuestra prioridad seguirá siendo evitar estas muertes. Espero que los congresistas responsables, de todos los partidos, se unan a esta cruzada, especialmente a partir de estos días, cuando el Frente Parlamentario Contra el Hambre, que tengo el honor de coordinar, será presentado oficialmente, para aunar esfuerzos de dirigentes políticos de todas las vertientes ideológicas de Latinoamérica, en aras de solucionar este drama vergonzoso.


Esperamos también que la mayoría del congreso actué con celeridad y compromiso para aprobar, con carácter de urgencia, el proyecto de Ley de Seguridad Alimentaria, que presentaremos de nuevo esta semana, para cumplirles a nuestros niños, como verdaderos padres de la patria y no como Cronos, el joven rey titán que devoraba a sus propios hijos.


*Presidenta Comisión de Derechos Humanos del Senado


Coordinadora nacional Frente Parlamentario Contra el Hambre