Columnistas

¿Será que en Colombia pensamos después de actuar?
Autor: Mariluz Uribe
26 de Julio de 2016


Cada uno ve el fenómeno de la violencia desde su punto de vista, según su anatomía, fisiología, circunstancias, medio, crianza y educación.

Cada uno ve el fenómeno de la violencia desde su punto de vista, según su anatomía, fisiología, circunstancias, medio, crianza y educación. 


Preguntémosnos: ¿Cuál es el origen de la violencia? ¿Es un instinto como los de conservación y reproducción? ¿O es algo adquirido?


¿Es el Instinto de Muerte de que habló Freud después de insistir en el Instinto de Vida? ¿Es lo que encontró Konrad Lorenz, un instinto de agresión, y un instinto de seguir al líder como él observó que lo seguían los paticos como si fuera Mamá Pata? ¿Y qué tal cuando un pollito siguió con el grupo de paticos, por seguir la corriente? 


Atención a estos factores. ¿Nos dejaremos arrastrar como “Vicente” que dizque  va para donde va la gente?


¿Será el instinto gregario o de agrupación, el deseo o necesidad de ser mandado?  SEGUIR AL LÍDER es un juego muy conocido. Se busca ciegamente un dirigente, para no tener que pensar. ¿Tal cual como la adhesión a partidos o religiones?


Me pregunto: ¿Cómo pudieron los alemanes seguir al Hitler y luego, de impensado acuerdo, borrar esa página de su historia, y no la enseñan en sus colegios?  


La Psicología de las MASAS es completamente distinta de la Psicología de la persona, como explicó Gustave Lebon en su Sociología. Es posible hablar con una persona. ¿Pero cómo se puede hablar con un rebaño?


Dentro de cada uno de nosotros hay una tensión, una energía, una fuerza concentrada que no puede permanecer estática, inmóvil; tiene que salir y si no sale en forma de afecto explota en forma de agresión. (Wilhelm Reich, condenado a muerte en USA!) 


Cuando las tensiones de muchas personas se juntan, hay una GRAN TENSIÓN que tiene que relajarse en alguna forma. Llega la guerra: los cerebros y los músculos tensos por todo aquello que se ha callado, estallan. La tensión nunca se aquietará ni se disolverá en la nada. Así lo dijo el Dr. Upriminy en una regia disertación por TV: “El colombiano es violento porque es muy paciente...”


¿Qué lazos de afecto tienen los violentos? ¿Quién los quiere? ¿A quién quieren? ¿Cómo se puede llegar a cambiar a los violentos? O mejor dicho, ¿a que ellos mismos se cambien? Necesitan lazos de afecto. No se les pueden desaparecer los odios ni la agresión sin que los reemplacen por otra cosa. 


No se puede caer en un vacío. Ofrecer y pedir la paz no es nada muy concreto, la paz en sí no existe, es sólo la cesación de la guerra, es un punto quieto desde el cuál hay que dirigirse a otra actividad, a otro pensamiento, a otra emoción.


P.S. Sugiero la lectura de George Kohlrieser, que ha actuado en pactos de paz y liberación de rehenes en varios países. Experto en Análisis Transaccional, la psicología de las relaciones humanas, creada por el canadiense Eric Berne.


Filóloga UdeA y Psicóloga PUJ