Moda

The dollar marks the rhythm of the national clothing industry
El dólar marca el ritmo de la confección nacional
Autor: Igor Eduardo Torrico Silva
25 de Julio de 2016


El sector de la confección y la moda en Colombia es, además del que más jalona la producción industrial, el que más empleos nuevos está generando.



La adquisición de tecnología de punta es uno de los grandes deberes de la industria nacional.

El 25 de septiembre de 2014 el dólar sobrepasó los $2.000 por unidad para no volver a regresar a ese valor hasta hoy. Atrás quedaron las divisas “baratas” que llegaron a estar en $1.800 la unidad y que estimularon las importaciones e hicieron cerrar fábricas. Hoy, con un billete verde caro, la industria de la moda vive un nuevo auge con la disminución de las importaciones y el aumento de la producción local.


El precio del dólar tiene influencia en casi cualquier economía, en cuanto determina qué tan cara o barata está la moneda de un país. Cuando la divisa estadounidense es barata, la nación importa más productos y deja de exportar, y cuando es más cara sucede lo contrario. 


Entonces, surge la pregunta ¿qué tan importante ha sido para el sector de la confección y la moda en el país el valor de la moneda? En opinión de Clara Henríquez Velásquez, directora de Plataformas Comerciales de Inexmoda, ha sido fundamental.


“Ha sido importantísima porque llevábamos más de una década con un dólar a la baja, entonces se establecieron modelos de producción y abastecimiento, muchos por fuera de Colombia, y hoy después de diez años de tener un modelo normalizado y establecido, el llamado es a producir localmente”.


En otras palabras, según Henríquez Velásquez, mientras había un dólar barato, muchos empresarios del sector, que antes fabricaban, se dedicaron a importar e incluso a producir fuera de Colombia. Y ahora, con un dólar tan caro, el negocio está en fabricar localmente, por lo que vuelven a lo que antes hacían. Lo cual no les resulta tan fácil.


Precisó la directiva que producir en el país implica desarrollar nuevamente fuentes de suministro, de confección, ya que cuando esas fábricas dejaron de producir dada la baja del dólar hace diez años, cerraron. Muchos trabajadores y operarios quedaron en la calle, fueron absorbidos por el mercado laboral en otro tipo de ocupaciones, y dejaron de existir talleres por mucho rato.


De tal forma que cuando quieren volver a establecer el negocio de producción pasan dos cosas, en opinión de Henríquez Velásquez: “La mano de obra no está y en diez años la tecnología cambia. Las máquinas que quedaron en el país no son las requeridas, entonces hay que hacer inversión en equipo y en talento humano”. 


La experta explicó que son máquinas diferentes, hay muchos cambios, hay que preparar a los nuevos operarios, “pero no es a la velocidad que uno quisiera” agregó. 


De alguna forma, este tipo de negocios se asemeja a una relación amorosa: si se acaba, toca volver a cortejar, a conquistar. En el caso del empresario que importaba y ahora quiere volver a producir, tiene que volver a establecer relaciones con las proveedoras de sus materias primas: las textileras, “si ya dejaste de ser cliente de una de ellas porque estabas comprando en el exterior, difícilmente vas a volver a ser cliente número uno de la noche a la mañana ¿cierto? La demanda en ella tampoco crece de la noche a la mañana, se respetan los compromisos con los clientes que han acompañado la industria, entonces hay unos grandes cambios y lentamente se va dando el cambio en Colombia”.


Fabricantes


Sin embargo, Enrique Gómez, presidente (E) de la Cámara Colombiana de la Confección y Afines, que representa a 3.600 afiliados, no ve que la clave del despertar del sector esté en el dólar.


“La gente piensa que se está haciendo bien o mal por como el dólar se comporte. Nosotros no dependemos ni nunca vamos a depender de eso. Uno depende de incorporar valor agregado, competitividad. Nosotros a $2.500 por dólar estábamos vendiendo bien, y cuando se puso en $3.500 también” precisó Gómez. 


En opinión del dirigente gremial el valor de la divisa no es factor determinante. Más importantes, en su opinión, son las medidas de defensa que “no permitan que la competencia desleal nos acabe”.


Por estas medidas se refiere Gómez a aquellas que ha dictado el Gobierno Nacional, presionado por la industria, destaca el dirigente, en el sentido de atacar el llamado contrabando técnico, consistente en la violación de criterios y normas técnicas por parte de ciertas mercancías, que entran legalmente por las aduanas del país.


El representante de la Cámara de la Confección también destacó el apoyo gubernamental en la eliminación de ciertas contribuciones parafiscales, así como reducciones en los permisos por incapacidad de tres a dos días, entre otros aspectos.


Álvaro Gómez, gerente general de Truccos Fashion, empresa local enfocada al universo del denim, ha tenido que lidiar con las subidas y bajadas del billete verde, aunque su experiencia fue particular. “Ha sido más un beneficio dado que cuando subió y nos pudo afectar por el costo de las telas, lo contrarrestamos porque teníamos un gran inventario. Cuando nos tocó renovarlo, comprar, ya el dólar se había dado la vuelta y era más asequible, así que no nos afectó”.


Carlos Eduardo Botero, presidente ejecutivo de Inexmoda, aunque no niega la importancia de la tasa de cambio como estímulo para la producción nacional, la otra parte del proceso de producir nacionalmente como lo es aprovechar la oportunidad para exportar, consideró que ha sido más difícil porque los empresarios “han entendido que los negocios tienen que ser con base en estructuras de negocios, de oportunidades y de clientes, y no simplemente asociado a un tema cambiario”.


Punto de quiebre


Entre febrero y marzo de este año ubica Henríquez Velásquez, el momento en que empezó a sentir que había una urgencia de los empresarios de establecerse en Colombia pese a las dificultades de lograrlo, “porque no están los salones, no están las operarias, no están los equipos, y además aún tienen unos compromisos adquiridos con antelación en el exterior (de su momento como importadores)”. Es decir, se dio el paso de muchos importadores a su negocio anterior de fabricantes.


La experta indicó que se vio al empresariado en una doble tarea, cumpliendo con sus compromisos de importación, pero a unos costos muy altos y a la vez ya estaban en la búsqueda de nuevas fuentes de negocios en el país.


Pero, ¿por qué se puede pasar con tanta rapidez de la condición de importador a la de fabricante nacional? Explicó Henríquez Velásquez que en condiciones variables de la economía colombiana, los empresarios nacionales son como surfistas, simplemente cogen la ola y se parquean en la cresta. “Si hay que importar, importamos, si hay que producir, producimos, los que tienen cierta historia en su existencia han jugado en todas las ligas. Tuviste épocas de importador, tuviste épocas de productor local, se va moviendo donde sea más favorable para el negocio” resumió la experta.


La oficina de estímulo a las exportaciones Procolombia, dependiente del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, ha apoyado al sector moda y confección en su búsqueda de oportunidades para vender en el exterior.


Al ser consultada, Juliana Villegas, vicepresidente de Exportaciones, sobre el impacto del tema devaluación señaló: “Desde aquí siempre le apostamos a exportaciones en el largo plazo, no obedeciendo a temas coyunturales. Sin embargo, vemos que los empresarios colombianos hacen un gran esfuerzo con el tema de la devaluación, y los precios se vuelven mucho más competitivos, pero hay que recordar también que la competencia es fuerte, que nuestros países vecinos también tienen devaluación y por eso siempre tenemos que apostarle a un producto diferenciado, de calidad, de diseño, mucho más allá de cómo esté la tasa de cambio en un determinado momento”.


La ola definitivamente ha cambiado. El presidente (e) de la Cámara Colombiana de la Confección y Afines, apuntó que en 2010 la capacidad ociosa de la industria de la confección colombiana era del 30%. Hoy en día por el contrario hay un déficit de mano de obra del 20%, que equivale a 250.000 operarios.


Botero concluyó que el 2016 debería terminar mejor: “Los primeros meses del año hemos visto unos incrementos del consumo, pero en el segundo semestre del año esperamos grandes oportunidades. Ha sido un año bueno, no espectacular, pero bueno, y esperamos que así termine”.




Entre Hilos

Inauguración


Mañana martes, en la mañana, se inaugurará Colombiamoda 2016 en Plaza Mayor, donde estará hasta el jueves 28, buscando reunir en un solo lugar experiencias de negocios, moda y conocimiento.


Será el acto protocolario tradicional de apertura, con discurso del presidente de Inexmoda, líderes gremiales, empresarios y representantes estatales, para dar apertura al certamen en el que estarán cerca de 11.500 compradores nacionales y alrededor de 1.700 compradores internacionales, junto a 650 marcas expositoras de todos los universos de vestuario, 120 expositores en Textiles2, 95 de ellos de  textiles e insumos. 


Nuevos talentos


Como en otras ocasiones, Inexmoda trae para Colombiamoda el concurso Latinoamérica Habla 2016, que conecta a los apasionados por el mundo de la moda por medio de plataformas que sirven de vitrina para aquellos “jóvenes promesas” del sector que desean iniciar un camino como diseñador.


En su octava edición, Latinoamérica Habla enaltecerá el universo íntimo celebrando los 60 años de Leonisa, una marca que se vincula al concurso para poner a prueba la imaginación de los participantes en este reto, que además cuenta con otras marcas.


Sporty Chic


New Balance y Pilatos se unen para presentar en Colombiamoda una pasarela que pondrá en escena la tendencia Sporty Chic, donde la inspiración deportiva es la protagonista de la moda urbana; demostrando que el estilo y el confort van de la mano.


El desfile de New Balance + Pilatos propone siluetas y diseños que tienen en cuenta la ergonomía y los textiles con desarrollo tecnológico y propios del sportwear, que junto con los zapatos deportivos de New Balance crearán looks que fusionan los universos active, casual y jeanswear.